"¿Un regalo?" Descifrar qué es, solo en pensamientos, no sería posible. De por sí es difícil concebir qué pudo haber visto el otro que se acordara de ella. ¿Qué se le ocurriría a Maven? Una historia completamente diferente. "¿Qué es?"
Chapotea en el agua, aparentemente distraída, pero es imposible cuando sabe de la existencia de un regalo y que ella, por su parte, no tiene nada que entregarle.
"Yo no recuerdo que él haya dicho que es furro..." ¿Era una de esas ocasiones en donde Maven decía cosas que no eran ciertas, pero que sonaban que sí? "¿Te lo dijo?" ¿O solo no se acordaba? Lamentablemente, cualquiera de las posibilidades eran ciertas. Su mente rara vez estaba de su lado. "A Olivier ya lo vimos disfrutando de su piña colada. Dudo mucho que después de eso lo metan dentro de Pluto." ¿Y a Samuel sí? "Maximilian es la única opción viable, me temo." Y eso sí que sería una sorpresa. Si se revelara en ese momento a partes iguales le aterraría y le causaría gracia.
"Me cuesta trabajo creer que tú no tendrías algo listo para decirles. Creo que podrías decir cualquier cosa y te creerían," como ella. Estaba lejos de tener siete años, pero alguien de esa edad podría creerle tanto como ella. "Por suerte, en mi trabajo no tienen tanto tiempo para imaginar. Los juegos... una maravilla." Hasta cierto punto. Su agotamiento por sobrecarga de sonidos era el suficiente para que, a esa hora que todavía le quedaba tiempo para iniciar su turno, ya luciera como que iba saliendo. El mareo no ayudaba, por supuesto.
Deja escapar un suspiro antes de inclinarse para atrás, dejando que el sol le bañe durante algunos segundos. Tenía que disfrutar las horas libres antes de entrar, porque después de eso, no había autonomía hasta las cinco de la tarde.
"¿Crees que Ingyu les diría algo cruel y realista?" Esa es la imagen que tiene de lo que le da, sino, ¿por qué sería una suerte no encontrarse con él? "No me digas que soy la opinión impopular sobre que Ingyu sería bueno con los niños... Tengo esta impresión de que les diría verdades a medias. Lo suficientemente verdad para que suenen reales, pero a la vez, alocadas y chistosas." ¿Un ejemplo? No podía. La ocurrencia superaba a cualquier capacidad que tuviera ella para crear.
Una mueca de terror se apodera de su rostro por un segundo, cuando alza de súbito la mirada y la pone sobre Maven. Entonces, la oración acaba y es alivio el que sale de sus labios como un suspiro. Ahora es ella quien se lleva una mano al pecho.
"Escuché: El capitán Irvine me destroza todos los días, y pensé: No necesito saber tantos detalles." Inevitablemente, ríe. ¡Dónde estaba su cabeza! En el basurero, aparentemente. "Anoche... sentía como si el supuesto vaivén se intensificara al cerrar los ojos. ¿Será que todo está dentro de mi cabeza?" Ahora lo verbaliza, pero es un pensamiento recurrente. Muchas cosas podían estar exclusivamente en su mente, y manifestarse a la realidad. ¡El poder del cerebro era impresionante! Y le temía. En esa ocasión, sin embargo, solo le trae curiosidad. "Me levanté, y mirar para afuera es como mirar a la mismísima nada. ¿Has visto esos videos de tiktok con una voz gravísima que canta: Yoh-ho? Y el mar es turbulento y el buque se mueve con temeraria lentitud, como si en cualquier momento se parte en dos a pesar de, probablemente, pesar toneladas..." ¿Cuál era el punto de eso? Ah, sí. "Pensé en eso. No me pude quedar dormida en varias horas. ¡Pero lo bueno es que descansé tan bien que desperté sin necesidad de la alarma!"