¡Ya estoy aquÃ!
Le miró confundido, pero podÃa intuir que no querÃa más preguntas, asà que se mordió la lengua y besó su mejilla antes de acurrucarse contra él. TodavÃa le dolÃa la cabeza y sentÃa un malestar general.—¿Puedo dormir abrazándote? —preguntó muy bajito, sin atreverse a mirarle.
Sonrió al escuchar su pregunta y se quitó las zapatillas subiendo los pies a la cama después. Se acomodó y le atrajo contra sÃ, dejando que reposase la cabeza sobre su pecho. Le alzó la barbilla y besó sus labios de forma casta y dulce. --Descansa, petitsuis... seguiré aquà cuando despiertes--. Susurró, cerrando los ojos también.













