La chica del viaje (V)
Mi mano se congeló sobre la copa. Aquella confesión cruda y directa me endureció al instante. ¿A qué se refería? ¿Subir a la habitación y hacernos una foto para Ana mientras lo hacemos?, ¿en serio?
—Eres peligrosa, Jenny… —susurré.
Ella sonrió, al tiempo que rozaba su rodilla contra la mía.
—Lo sé - dijo, respondiendo más aún con la expresión de su cara chica que con las palabras: Traviesa, risueña y sosteniéndome la mirada.
No se si aún quedaba algún tipo de frontera pero ya no pude contenerme:
¿A qué te refieres con que ella lo vea?, ¿quieres que nos hagamos fotos para ella? - Acerté a decirle con la voz entrecortada por los nervios.
¡Sí! - Contesto tajante.
En los segundos de silencio que siguieron a su respuesta escuché cien voces en mi cabeza al mismo tiempo:
A mi mismo: “Está hecho, Mario, la tienes a punto”
A Jenny: “¿Lo necesitas más claro aún, o qué?
A mi otra vez: “Serán demasiados celos para Ana esta vez?”
A Carla: “Fóllatela, no pienses en ella ahora. ¡Hazlo! Si fuera yo la que está allí contigo no me frenarían los celos de Ana y lo sabes”
Jenny supo leer las ya escasas dudas de mi mente y no dudó en conseguir el jaque mate que daba por terminado el partido. Acercándose a mi oído, me susurró con la voz más erótica que he escuchado nunca: “Ya te dije cuánto me calentó leer el relato del vídeo. Lo de imaginar a Ana sintiendo celos por ver como otra se follaba a su marido mientras tu la forzabas a correrse, ufff. Ser yo la que le genera esa mezcla de emociones se ha convertido en mi mayor fantasía y la vamos a hacer realidad ahora mismo”.
¿Quieres que nos hagamos fotos para ella? - le pregunté incrédulo.
Fotos o, si me termino la copa, algo más.
¿Vídeo?, ¿en serio? —pregunté en voz baja, con la voz ronca, acercándome ahora yo a su oído.
Jenny asintió con los ojos brillantes del morbo:
-¿A ti te excita la idea, Mario?
La ausencia de respuesta por mi parte se compensó por la expresión de mi cara: debió ser como un libro abierto a mis pensamientos: “Un vídeo expresamente grabado para mi mujer. Nuestra fantasía de siempre multiplicada con un doble tirabuzón. Tantas veces que nos habíamos planteado que yo estuviera con otra mientras ella solo miraba, uff. Lo vamos a hacer realidad pero en dos tiempos: primero yo con Jenny y, al volver a casa, Ana lo verá todo. Como la otra vez, la prepararé un buen rato y cuando esté ardiendo, le diré lo que ha pasado en Cancún y pondré en la tele lo que vamos a grabar para ella. Le dará algo de celos vernos, seguro, pero no serán demasiados y se que lo acabará disfrutando. Merecerá la pena. Como dice Carla, llevamos años preparándonos para esto”.
Jenny leyó mi mente y otra vuelta de tuerca más:
“Solo asegúrate de que no se me vea la cara”.
Imagen: Cuando conocí a Jenny, aquí en Tumblr, cuando le conté que Ana tiene acceso a mi cuenta y que vería nuestras conversaciones, que cada vez eran más ardientes y con fotos explícitas. Al principio de todo, mucho antes de mi viaje a Cancún.
Nota: Aquí no puedo compartir fotos explícitas. Por privado, quizás.













