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─ Vaya, pero miren quien ha llegado ─ sonríe de oreja a oreja al ver entrar a su amiga, a aquella en la que más confía por experiencias compartidas. Se coloca mejor en la cama, apoyando su espalda en la cabecera de esta. ─ ¿Creíste por un momento que planearías un funeral? ─ comentario en burla a su propia condición y a lo sucedido con su padre. @scphix
grcvre:
No capta interés el número que marcaba en el reloj, ni cuantas horas faltaban para el amanecer, compañero cual ya acostumbraba saludar con cigarrillo en mano y locación cambiada. Algunas veces desde su cuarto, aquel que cada vez sentía menos propio. Otras, desde el automóvil que acompañaba cada una de sus salidas, casi como un sello; escuchar el distintivo motor y relacionarle con el de apellido adinerado. Pero siempre despierto para cuando el cielo decide cambiar, una de las pocas maravillas que permitía, o podía, disfrutar. Y ahora se permitía disfrutar otro tanto, aquella palabra que tan poco sonaba en su vocabulario, relacionándole con el muchacho de hebras oscuras y labios carnosos. Y sentía bien el besarle, pero recalcaba sobre todo la palabra sentir; le agradaba, atascado en la idea bien temeroso ante mil y un posibilidad. La más aterradora, el ser parte de una idealización por parte del contrario. El joder una amistad, porque de aquellas contaba en una mano y siempre sobraban dedos. Tampoco creía a mucha gente dispuesta a establecer una amistad consigo, y es que no era como si permitiera al mundo acercarse, quizá por ello lo raro de que sus labios danzaran al mismo compás que los impropios. Escucha el comentario bien omite propio en burla al muchacho, le reduce a una expresión socarrona, y siente intrépido, por lo que ante la nueva unión entreabre sus labios y va a por más, quitando espacio al de orbes oscuras, cargando hacia su lado bien no adueñando de este, el antebrazo alzando de la superficie por cosa de milímetros para así volver a yacer sobre la comodidad del colchón. Su derecha descansa o más bien sujeta a su par por el cuello, recobrando la respiración por un instante. ❛ ¿Tu labio…estás bien? ❜ y parece inútil cuestionar el bienestar de Jude en aquel instante, porque todo parecía anda a maravilla, pero peca de bruto en ocasiones, y va en Regulus el asegurar no olvidar el propósito de su visita, aun cuando su mente navega en otros mares y no tiene gana alguna en volver a establecer distancia.
El suceso se detiene, o bueno, el contrario lo hace. Escucha su comentario y entonces abre los ojos con delicadeza, encontrándose con los iris azules pertenecientes al presente. Y se siente tonto, no estaba soñando, para nada. El intercambio de besos había sucedido, todo había sucedido. ¿Su labio? Y recuerda, el golpe en la zona, el que aún se encontraba algo teñida de un color entre púrpura y marrón, el último color significando que ya no tardaba en que volviera a su color usual. Suelta una corta y suave risa, pues se siente un poco torpe por no entender con facilidad a que se refería, pero es que había olvidao por completo ese detalle, ni siquiera había sentido ningún malestar durante el beso. ─ Uh, sí. Esta bien... estoy bien ─ responde, y se aventura a mover la mano que se encontraba en tez tersa, arrastrarndo con las puntas de sus dedos hasta más arriba de la nuca de su acompañante. Enreda allí, en su cabello, dejando caricias lentas. ─ ¿Por qué me besaste? ─ le pregunta en un hilo de voz delgado, como si no quisiese despertar a un tercero, o que AJ escuchara, aunque sabía que tal vez este ya se había retirado a trabajar al hospital. Cuestiona porque una parte de sus pensamientos aún le siguen dando vueltas al asunto, al menos a esa parte, al hecho de porque el muchacho había decidido besarlo. ¿Que lo llevo a eso? Jude tenía una respuesta precisa pero... no la creía ser posible por parte del otro. Y a pesar de su pregunta, continua con los movimientos de sus dedos, sin despegar sus orbes de los de él.
ajmillerx:
“Dejé a mi perro en casa de mis padres, no vas a morir de un shock anafiláctico, pero seguramente haya pelos alrededor de todas formas.“ Comenta, recordando haber leido en su ficha médica el dato de sus alergías. “¿No te contó Felipa que estuve en el ejército? Créeme, he dormido en lugares peores que un sofá. Además no soy yo el que está lleno de moretones y algunas costillas fisuradas. Necesitas estar cómodo.” Esperaba esa respuesta de Jude, él hubiera hecho lo mismo en su lugar, pero aunque el joven se negara, AJ no iba a dejar que durmiera en el sillón en su situación. “Y no es una pregunta.“
Por el comentario dado por el hombre, sabe que esta al tanto de su alergia a los canes, además se lo esperaba ya que el mayor era su doctor. ─ Uh, por favor, no le vayas a contar a nadie sobre mis alergias ─ pide, apretando sus labios, esperanzado de que aceptara. ─ ¿De verdad? No me lo contó. ¿Extrañas estarlo? ─ pregunta por curiosidad. Sbe que el contrario no lo va a dejar ganar así que asiente, soltando un suspiro. ─ Esta bien. Pero si te arrepientes de dormir en el sillón, no dudes en decirme ─ se adentra en el cuarto, mirando a todos lados, acostumbrando su mente a con lo que tendría que despertar estos días. ─ Te prometo que solo serán pocos días. Me recupero rápido.

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regulus » jude
regulus: el arte de mentir me jode viniendo de ti
regulus: el desastre que vi no se pasa en nueve días
regulus: pero quizá deberías tomarles una foto y enmarcar el primer día de trabajo en el cuerpo policial de derry
jude: ¿habrá un día en el que me dejes mentir? puedes fingir que me crees
jude: debería...
jude: digo, debemos estar a mano, ellos ya me han tomado fotos a mi.
grcvre:
No sabe cómo reaccionar ante la brutalidad del escenario, la confusión como aura, la cuestionante de si su par conservaba cordura o había disuelto en ideas fantasiosas. Le regala su atención, pendiente de cada pequeño detalle que escapa de sus carmines, y concentra en la manera en que el rostro ajeno parecía teñir de vergüenza. Y siente culpable, por un momento, por someter al pelinegro a hablar cuando la frustración en sus movimientos enseña que este preferiría salir a congelar al frío antes que dirigir la palabra. O así le veía desde su punto, llevando a rodear la muñeca del muchacho con sus dedos al ver que este no detenía, poca fuerza en comparación a la que acostumbraba cuando era el tacto de un segundo. ❛ Suficiente. Te estás lastimando.❜ atrae de esta, obligando al mayor a detener el expresar. Y no quiere escucharlo decir lo siento, porque suena trágico, a delito, y no cree que pecar de curioso –no en el contexto dado- merezca el recurrir a tal mantra de lamento. Y tira de su mano para entonces, haciendo falta esforzarse para pillar cada palabra, distinguirla y poder interpretarla, la lengua como lazo envolviendo del diccionario para que el de orbes azulinos tomara su tiempo. ¿Objetivo? Que el chico quedara en una posición similar a la propia. ❛ Explícame, entonces.❜ salta al vacío, utiliza las palabras con sumo cuidado a ver si el contrario entendía a frases cortas, observando orbes oscuros que combinaban a la perfección con la estética del cuarto, cubierto por la noche, confesiones y acciones igual de improvisadas que la anterior. Y considera, debate entre sí debería o no, dejarse llevar por los deseos y el cómo abrumaba. Decide no pensar, si es que es posible, intentar no asignar una explicación del por qué o para qué quería. Pero quería, y eso parecía ser el protagonista, robando la importancia para que el muchacho, en frustración, porque al parecer no había sido lo suficientemente claro, volviese a dirigir la palabra. ❛ Mierda, Jude, a veces no sé cómo lidio contigo.❜ y no parece mucho, es más, parece cercano a un ataque. Pero es el de pecas quien va a sujetar el mentón del chico, acorta distancias, y arriesgando, colisionan sus labios con los impropios en la castidad de un beso. Y mierda, mierda, mierda. Separa por un momento, milímetros en distancia hasta que decide volver a intentar, esta vez moviendo sus labios a un ritmo lento, con seguridad a pesar de sentirse tembloroso.
Se deja estirar, retirándose ambas manos de su cara, apoyando su codo en el cómodo colchón bajo ellos. Su mirada luce aterrada y la ubica hacia otro lado menos al chico, solo por un breve momento antes de atreverse a mirar a aquellos luceros que le miraban. Lidio. Lidiar. Verbo que su padre usaba demasiadas veces cuando se dirigía a él, Por un momento piensa decirle: ‘’no lo hagas, entonces’’, no queriendo complicarle las cosas, pero tiene un nudo en la garganta y sus palabras no quieren salir. Y en ese mismo segundo ocurre lo menos pensado, al menos para Jude; el más joven lo toma por la barbilla, provocando que quede inmóvil, y ante su mente todo sucede en cámara lenta a partir de ahí. Con mano ajena sujetándolo lo hace sentir una calidez de pies a cabeza, y nota también como se va acercando a él, y cuando menos lo piensa ambos pares de labios se encuentran en un santiamén. Sus ojos siguen abiertos, confundido por las acciones opuestas y continua así en cuanto este se aleja a una muy diminuta distancia, y sí antes se encontraba sorprendido, ahora queda más pues el ojiazul vuelve a besarlo. La diferencia de este beso es que Jude deja que sus párpados descansen, dejándose llevar, correspondiéndole con la misma lentitud. Su mano libre se dirige lentamente, no muy seguro de lo que hace, a los rasgos masculinos para dejarla apoyar suavemente en una de las mejillas del ojiazul, apenas permitiendo el toque de piel con piel. Y se percata, se da cuenta de su corazón, que le advierte que podría salirse en cualquier momento de su pecho, latiendo con más fuerza al sentir tantas emociones al mismo tiempo. ¿Así se sentía entonces besarlo?, ¿mucho mejor de lo que había podido imaginar alguna vez? Sí. No, no podía ser verdad, no podía tener tanta suerte de un momento a otro, la vida nunca jugaba a su favor. Debía estar soñando, eso. Porque... ¿Regulus durmiendo en su cama?, ¿Regulus y él abrazados?, y ahora, ¿Regulus besándolo? Por supuesto que era eso. Rompe el contacto pero no se separa, deja su frente contra la de él, manteniendo sus ojos cerrados, cediendo que sus narices rozaran. ─ No quiero despertar ─ susurra despacio, casi sonano como un sollozo, y una pequeña sonrisa se asoma en sus labios fugazmente, para luego volver a juntar sus labios, su pulgar dando leves carcias contra el pómulo bajo su huella.
sms: felipa
Felipa: A dar una vuelta? Con tu carota toda hinchada??
Felipa: No quiero sonar como un adulto responsable pero... ¿estás demente o simplemente eres tonto?
Felipa: ¿Te has sentido mejor?
Jude: Tranquila, no estoy en un lugar público...
Jude: De hecho solo estoy yo.
Jude: Y sí, nunca he estado mejor. Todos estan haciendo una tormenta de agua.
grcvre:
Pasa un rato hasta que el castaño vuelve a hacerle compañía en la realidad, dejando atrás el reino de Morfeo y las maravillas que este puede ofrecer. Siente como cambia su respiración, aquella que hasta hace nada formaba un punto sobre su pecho, manteniéndolo cálido, tranquilo con la idea de seguir el latir ajeno para tranquilizar los males que la noche gusta llevarle. Recuerda con claridad las noches donde esperaba pisar los talones del amanecer, ansioso por la luz, bien convencía que la noche trataba de envolver en sus garras y abrir aquellas heridas que tan de memoria conocía. A comparación de ello, el contar del chico suena a paraíso, y aunque aún no logra designar aquel sentir a Jude o necesitar alguien, recuerdos de hace un par de meses hacían buen trabajo en asociarle al de mayor altura. Era fácil recordar la manera en que los medicamentos le habían hecho perder la cordura, un efecto secundario de estos el sentimiento de bien estar cada vez que sus orbes posaban en su amistad. Y las ideas, ridículas, el saber cómo sentirían sus labios en colisión con los del muchacho, rodearlo con los brazos y jurar protección eterna. Eran los medicamentos, se recuerda, bien había sido la única manera con la que había sobrevivido a esos pensares. Ya pasó, se acabó. No más confusiones. Pero ya no tomaba aquellas pastillas, pequeñas capsulas caídas al cambio y ahora, abandonadas ante ideas del muchacho. El nuevo año bienvenido con sola una de tres en lista, casi limpio, sucio en el abismo de lo depresivo; bien había vuelto la idea de querer probar sus labios. Sólo por curiosidad, trata de convencer a la inconsciente. Sólo por saber el qué es, jugar a ser normal por un instante, esperar que el destino le dejara fingir que todo estaba bien por un instante. Porque parecía ridícula, estúpida, de lunáticos, la idea de poder gustarle a alguien. Él, definición de problemas, una carga pesada, una obligacion con tiempo de caducación, como decía su padre. Imposible de entender, perdido en un mundo en que las cosas nunca tenían sentido, no para el resto, al menos. Y siente un par de labios rozar su mejilla, una respiración cálida que irónicamente, logra congelarlo en una capsula de segundo. El silencio reina en la habitación, el peso extra ya es pasado, las huellas del contrario aun marcadas sobre su piel al momento en que este se deshizo de su compañía. Estaba al borde del colapso, en extremo confundido. ❛ ¿Qué estabas intentando? ❜ y por un momento, no sabe si le ha dicho en su cabeza o a voz suelta. Cree lo segundo, porque le raspaba la garganta y los labios le mantenían entre abiertos. Y la pregunta no sonó a reproche, curiosidad pura, en su lugar. Y no sabe que esperar del otro ¿explicaciones? ¿acciones? Dime, Jude ¿qué te hizo cambiar de parecer? No, no. Dime ¿por qué querías hacer algo tan estúpido? ❛ Jude.❜ el nombre vuelve a aclarar que está consiente, y es su rostro el que busca la posición del muchacho, ladeando de este antes de recurrir al ante brazo para dar un impulso y así observar al contrario desde arriba.
La voz masculina hace presencia en la habitación, y Jude queda estupefacto por un momento, aún con su mirada en el techo, sus ojos abriéndose como platos. Traga saliva complicadamente, y lo siente moverse, así que solo se limita en hacer girar su rostro para posibiltarse el ubicar con sus orbes el semblante ajeno. Verlo ahí arriba y él mismo tendido abajo, lo hacía sentir diminuto, bajo una luz blanquecina como de tal interrogatorio, hasta podría sentirse así mismo comenzar a transpirar por todas partes, aunque tal vez fuese su imaginación. Y de nuevo siente sus mejillas arder, pero ahora más que nunca, de hecho siente toda su cara caliente, avergonzado ante su situación. Abre un poco su boca pero no existen palabras que soltar, solo un intento de habla que solo suena a un simple balbuceo, para entonces volver a cerrar sus labios. ─ ¿E- Estabas de- despierto? ─ titubea asustado, y podría jurar que su cara podría lucir como si pudiese echarse a llorar en cualquier momento pero es la misma pena que lo invade. ─ Lo si- siento. Lo siento. Lo siento ─ cierra sus ojos con fuerza y sus manos se colocan sobre sus propios ojos, repitiendo un par de veces más aquella disculpa, apretando las palmas a más no poder sobre su rostro. Soltando una especie de chillido, buscando una exxcusa buena pero... sabe que nada le podría servir, ¿como podía librarse de eso?, ademas Regulus sabía muy bien cuando estaba mintiendo. ¿Como pudo dejarse así mismo caer?, ¿en que estaba pensando? Se muerde su labio inferior, olvidando el dolor que eso le causaba gracias al pequeño moreton que se encontraba en una de sus comisuras. ─ So- soy un idiota, de ve- verdad lo siento ─ manos siguen sobre cara, negándose a ver al contrario, solo quería que en ese momento la tierra se lo tragara o que fuera una pesadilla. Necesitaba calmarse, ¿donde estaba su maldito encendedor? Y entonces recuerda que el pequeño objeto también lo había consevado los oficiales como otro par de sus pertenencias. Que suerte la suya. ─ Yo... ibaabesarte, Regulus. Entiendosiquieresirte. Noerami intenciónincomodaresto, telojuro ─ las palabras salen rápidas, como si estuvieran una sobre otra, y posiblemente difícil de comprenderlas. Entendería si el chico ya no quería seguir siendo su amigo después de eso, digo, ¿quien lo haría?. Diablos, no debió ofrecerle al otro el dormirse un rato en la cama, ahora se arrepentía, tenía miedo que el menor simplemente se fuera y eligiera romper contacto con él. ¿Como estaría a salvo? Ni con la policía ‘’cuidándolo’’ lo hacía sentir seguro como el opuesto lo hacía.
grcvre:
Se advierte no confiar en la palabra de los dioses, vivos en la mentira y el hacer creer a los humanos que una negociación con estos puede llegar a dejarlos como beneficiarios. Despierta cuando los rayos del sol aún no se presentan, nula intención de amanecer cuando el maestro de la oscuridad aun ambulaba entre las calles, apagando de cada luz con un toque de su índice, dejando que los mortales disfrutaran de una noche de sueño. Apenas habían pasado dos o tres horas. Pestañea adormilado, confundido con el entorno hasta recordar dónde había caído rendido con sus últimas energías, el peso de los días haciéndole carga sobre la almohada. Aun siente cansado, bien no como un cadáver buscando dónde caer, todavía con la existencia de aquel peso que aprisionaba su voluntad de levantarse. Fue allí cuando nota que lo invisible había tomado forma, no el peso mental sino más bien uno real, humano, con respiración tenue y el subir y bajar del trabajo de sus pulmones. Congela por un segundo, tratando de ordenar al tren del pensamiento el seguir su paso a la misma velocidad, pero se vuelve imposible el no centrar el pensar sobre el hecho de Jude acunado contra su cuerpo. Su cabeza descansa sobre su pecho, uno de sus brazos rodeándole por completo, como cadenas de rosas que olvidaron llevar espinas. Termina soltando una bocanada de aire, similar a un suspiro, asimilando situación bien nadando en confusión. ¿En qué momento el otro había llegado a esa posición? No recuerda el punto en que ambos lados de la cama colisionan para crear un espacio compartido, pero resulta que el mero hecho le deja pensando. Encuentra a sí mismo gustando el hecho de un cuerpo abrazado al propio, una especie de confort al alma que no sabe si asociar al muchacho en sí, o a la idea de tener a alguien. Hambriento de afecto, concluye, manteniendo en secreto aquel nuevo descubrimiento sobre sí. De estar solo hubiese soltado una carcajada con lo patético del asunto. Debate si poner en pie, empujar al muchacho lejos de él o buscar en su cabeza la existencia de una tercera opción, pero al parecer sus manos adelantan, pues su zurda llega con el antónimo de seguridad hasta los cabellos de su amigo. Y termina por enredar sus dedos entre hebra y hebra, acariciando de su nuca, jugando con su cabello con los movimientos más suaves, despacio, con el temor de despertar al otro y le pillara a mitad del autodescubrimiento. Continúa con ello por un rato, cariños repartidos sobre el chico, el delinear de su índice por omoplato impropio, bajar por su brazo y volver en recorrido. Termina trazando un círculo sobre su omoplato, entonces llega la orden propia de parar. Obedece a instrucciones, descansando la palma sobre hombro ajeno para así cerrar sus ojos y relajar, esperando a que pasen los minutos y el sueño del contrario le volviera a acomodar sobre la cama. Intenta volver a dormir, pero el insomnio vuelve a reclamar su derecho sobre su persona, por lo que el techo y la oscuridad de sus parpados turnan como fondo. Cree volver a caer en pensamientos intrusivos, la desgracia de la culpabilidad, el adiós de quienes quiere, el agotamiento que causa a sus cercanos, Lilia, el sentir que su vida es un constante ciclo entre falsos altos y extremos bajos. Lo normal siendo efímero, la decisión entre sentir mucho o sentir nada, la fascinación por medicamentos que más tarde termina odiando; el miedo de los efectos secundarios. Encuentra calma en respiración ajena, un ritmo suficiente como para esfumar uno en uno los pesares abrumantes.
Sus ojos se abren de pronto, pestañeando un par de veces, haciendo ubicar su memoria de donde se encontraba. Seguía sin acostumbrarse a la habitación de AJ, y no es que extrañara la habitación de su casa, obviamente allí era mucho más cómodo en todos los aspectos. Entonces capta, como si algo hiciera ‘’click’’ en su mente, su mirada se alza, encontrándose con el rostro tan angelical de su amigo. Luego sus ojos se recorren hasta su propio brazo y... no sabe en que momento se acercó así al chico, porque lo más seguro es que el mismo se debió acomodar así, no es tan afortunado como para que el de ojos azules hiciera que ambos estuvieran así. Palabras hirientes paternales vuelven a sus pensamientos y de nuevo le da la razón a su padre. Suspira, era mejor no romperse el corazón el mismo, lanzarse al vacío con el ilusionarse. Seguía siendo tan doloroso. Debería seguir aferrándose a su intento de no ver de esa manera al castaño, era lo mejor pero... vaya, si convivir con el era complicado, más el tenerlo a su lado, con esa mano tendida en su hombro. Sus iris buscan desesperadamente las facciones ya muy bien aprendidas pero aún así se encargan de explorar cada milímetro, no queriéndose perder nada. Mira de sus pestañas, a su nariz, a cada una de sus pecas que siempre ha anhelado besar, hasta sus labios... esos labios que le resultan tan apetecibles en ese instante. Traga saliva, pues pensarle así es también doloroso. Levanta un poco su cabeza, enderezando un tanto su cuerpo ante este movimiento y por un segundo se engaña así mismo, acercando unos centímetros rostro con rostro pero entonces sus labios rozan con suavidad una de las mejillas ajenas, suavidad bajo ellos, dejando un intento de beso en el aire. Idiota, se dice. Junta todas sus fuerzas y quita su brazo sobre el contrario, sus dedos ahora dirigiéndose a la mano que se encontraba en su hombro, para retirarsela de ahí. Y... el tan solo tocar yemas con piel de aquella parte, lo hace derretirse por dentro, querer morirse ante ese simple toque. Se libera de su agarre, aunque es lo que menos quiera hacer, y se empuja una distancia apropiada de aquella figura tan tentadora a sus sueños. De nuevo esta tendido boca arriba sobre la pieza, mirando el techo y sintiéndose el más idiota por casi tener ese arranque deseo de besarle. Lleva su diestra a su frente, pasando sus dedos por azabache suave, y decide esperar a que se despierte más se aconseja que por ahora, es mejor de mantener su vista sobre él, no quería otra recaída.

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eres demasiado para reg
Tu y jude son muy tiernos juntos
grcvre:
En algún punto suelta protesta gutural, casi pasada por desapercibido bien reclama más atención la manera en que vuelve a acomodarse, esta vez reconociendo la ausencia de falanges en su cabello bien endereza el rostro para fijar en dirección al techo. Lleva un buen rato a ojos cerrados y en la armonía de aquella burbuja, cada vez más cerca del mundo de los sueños a que la realidad del hombre, a respiraciones más largas y exhaladas más pronunciadas. ❛ Siempre estoy en problemas. ❜ retomaba la conversación a ratos, pedazos de esta que captaba por allí y por allá, cuando recordaba que el mayor estaba hablando y que su razón de estar allí suponía a visita. Pero por acto de magia había logrado cerrar los ojos sin extrapolar a la crueldad de sus pensamientos, abrazaba a la nada, y gustaba que el blanco quedara en su cabeza bien así no contagiaba sus emociones hasta sentirse de color azul. Pierde la conversación mucho antes de escuchar confesionario ajeno, para la inconsciente el hecho de haber presenciado en algún momento de su amigo comentar sentirse a salvo. Ya hacía amistades con Morfeo, y negociaba horas de sueño a cambio de que este no le entregara como carnada a las pesadillas. Porque estas gustaban interrumpir la poca tranquilidad que encontraba cada cuanto, fuese con recuerdos intranquilos o escenarios que despertaban sus peores miedos. Y entre el sueño, gira a su lado con completa libertad hasta topar con muralla de carne y hueso, bien es inconsciente de ello cuando su respirar llevaba al dios del sueño como encargado. Así de alguna manera, sus brazos terminan rodeando de silueta extra, casi envolviéndole para propagar calor humano y seguridad. Suspira en el sueño, bien continúa durmiendo por un buen par de minutos de aquella manera, al menos treinta hasta que recibe nueva orden de incomodidad y vuelve a girar para retomar posición original, descansando sobre su espalda, inconsciente del acto pasado.
No obtiene ninguna respuesta de sus últimas oraciones, nada. Se pregunta hasta donde habra escuchado el contrario pero realmente no le interesa, solo se alegra de que finalmente el chico pudiese dormir. Sonríe y se quita un peso de encima, al menos de esa tarde, observándolo como dormía tan tranquilo. Nota como se mueve y que gira hacia él, rodéandolo con sus brazos, haciendo que el pobre de Jude olvidara como respirar por un instante y completmente perplejo, inmóvil. Se deja envolver y entonces se acerca más a él, porque no desaprovecharía ese pequeño guiño, tal vez nunca vuelva a tener esa oportunidad, uno nunca sabe. Sus ojos desean cerrarse, y de verdad que quería quedarse al tanto de él hasta que volviera a despertar pero se siente más tranquilo, relajado entre los brazos de Regulus así que también se le une al acto de dormir. Luego pasa cierto tiempo, no sabe cuanto exactamente pero como sigue entre lo dormido y despierto le es imposible no sentir que se remueve quien le hace compañía, quien lo libera. Así que se arriesga, se apega de nuevo a él y su brazo cruza por el pecho ajeno, acurrucado junto a él... y ahora sí, él también cae profundamente dormido. Olvidando esa lucha consigo mismo por mantenerse despierto.
Ver a la chica ahí, a unos metros de él le resulta algo imposible, pues nunca se imaginó que ella lo visitaría, más no le molesta su presencia. Le resulta agradable el hecho de que ella estuviera allí. ─ Hola, Coco ─ le sonríe amigablemente, enderezándose. ─ Yo... sinceramente, me sorprende verte aquí ─ y lo dice sin desaparecer su sonrisa, recordando aquellas veces en que ella lo ha ayudado a estudiar. ─ No digo que no me haya gustado que me visitaras, es todo lo contrario. Gracias. (( @xboyettc ))
It is enough for me to be sure that you and I exist at this moment.
Gabriel García Márquez, One Hundred Years of Solitude
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(via wnq-quotes)

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grcvre:
Se positivo. Y a petición del mayor opta por intentarlo, aun cuando la definición del término parecía alienígena entre las olas de pesimismo en las que vivía sumergido. Parte por calmar su respiración, inhala con profundidad para así retener dos segundos y dejar ir, y a poco se encuentra haciendo aquellos ejercicios de respiración que suelen ayudar cuando siente las cosas perder el control –como si este existiese, en algún punto-. Nota entonces que voces a fondo han sido extinguidas, y cuestiona si les había imaginado al llegar o si en algún punto de aquel tramite Jude había decidido apagar la televisión. Guarda silencio, e intenta dejar la mente en blanco, pero nuevamente se encuentra ante aquel bloqueo cual único objetivo es quitarle el sueño. Su mente dispersa a escenario de culpabilidad, y cuestiona si el último quiebre familiar tiene que ver algo consigo y su manera de estropear cada festivo. Supone en positivo, recuerda palabras paternales en víspera de navidad y comienza a formar una cadena de acciones por las cuales sentirse culpable, o las que el mayor asociaba a su nombre, por lo menos. Detente, se positivo. Pero siente el pecho cerrado, y termina volviendo a cambiar de posición sobre la cama, y hasta aquel punto agradecer no haberse metido bajo las tapas bien ya habría terminado haciendo un lío de estas. Intenta asociar del nombre femenino a un rostro, Felipa…Felipa, la imagen de cierta policía es lo único que puede encontrar. ❛ Que se joda, le debo una multa.❜ por exceso de velocidad, recuerda. Y le encuentra irónico, porque entre el cuerpo policial y su incompetencia, clasifica a la mujer como líder. Divaga a la noche del treinta y uno, y lucha por no imaginar una escena con su compañero como víctima, porque puede sentir la sangre hervir ante la impotencia de no poder hacer nada. Que Jude no le permitiera hacer nada. ❛ Pude ayudarte.❜ informa, y suena a reclamo al salir de sus labios, aun cuando utilizaba un tono bajo para sus palabras. Con extrañeza, ya se encontraba a medio paso de caer dormido, por lo que la voz agotaba los últimos recursos de órdenes adormiladas. ❛ Si no fueras tan terco.❜ añade en lo necesario, y guarda silencio, porque no tiene más por decir. Y anota del comunicado del castaño en una libreta mental, considerando el comprar otra prenda similar a la original. Había sido criado en un mundo donde lo roto o estropeado se consideraba un desperdicio, fuesen cosas, personas; la diferencia siempre resultaba en la misma. Cuestiona la rapidez con la que relaja, y por primera vez, cree posible dormir un rato, bien la ilusión se corta al recordar que sus encuentros con morfeo no duran más allá de las dos o tres horas. Y recuerda el lugar en que se encuentra, y que sería abusar de hospitalidad el excederse en tiempo, y que probablemente debería marchar y no acomodarse. Y en un acto cuyo control parecía no haber caído en él, busca la caricia del muchacho de manera inconsciente, permitiendo la exploración sorpresa de sus falanges abriendo caminos entre las hebras de su cabello.
Alza sus comisuras por el comentario de la mujer mayor, negando un par de veces con la cabeza, No necesitaba preguntar, se imaginaba de que podía ser la causa de esa multa. Tal vez alguno de esos días le podría pedir de favor a Felipa que le dejara pasar ese incidente al contrario. El comentario que el menor hace provoca que detenga las caricias regaladas y entonces despega su espalda de la cabecera, ahora acomodándose en el colchón, quedando también tendido en la cama. Hace girar su cuerpo, colocándose de costado, con acceso a mirar a quien se encontraba a su lado. ─ Se que pudiste hacerlo ─ susurra, con su ceño fruncido más no de molestia. Y sí, lo sabía, incluso antes de que Regulus se ofreciera ayudarle aquel día en que lo encontró recien golpeado, el tenía conocimiento de que si le pedía ayuda... este no se negaría en proporcionársela en absoluto. El asunto es, que desde hace tiempo así se sentía, estar cerca del chico lo hacía sentir. ¿protegido?, ¿a salvo?, no había explicación pero así lo era. Él era la única persona que lo hacía sentír así, de esa manera. ─ ¿Terco? No es que fuera terco, yo... no quería que te metieras en problemas ─ por eso mismo no quería involucrarle, que su amigo hiciera algo contra su padre y que esto le atrayera problemas. ¿Que tal si gracias a eso lo alejaban de allí? De Derry, de su familia, y sobre todo, ( aunque sonara egoísta ) de él. ¿Que diablos haría sin Regulus? Era por eso que prefirió dejárselo en manos de Felipa... de la policía, ellos se encargarían de su padre, aunque claro... para eso tendrían que encontrarlo primero. Había decidido demandarlo porque su amiga se lo había recomendado, además de que tuvo que dar una explicación de porque su vecino lo había encontrado tendido afuera en su jardín con ese aspecto de haber salido de la película del club de la pelea. Ya no se permitió salir con las excusas de sus accidentes con la moto. Y bueno, hizo caso y ¿que obtenía? que su padre había huído... aún así se había salido con la suya. ─ Además, estoy bien. Estoy a salvo ya ─ sigue hablando en voz queda, y quiere que sus palabras den a entender de que se encuentra en ese estado por haber salido del hospital y por la demanda a su padre, pero no... Jude no lo dice por eso. Lo dice por contar en ese momento con la presencia del varón, de tenerlo en ese instante con él, a su lado. Ahora si se sentía capaz de darse el lujo de decir que se encontraba completamente seguro. ─ La policía se esta haciendo cargo de eso ─ el comentario más que nada es para convencerse así mismo y no al otro, trataría por ahora de depositarle algo de sus esperanzas a las autoridades.
grcvre:
Le da la razón, un pensar disperso no le permitía debatir casos hipotéticos o sacar a relucir nuevo sarcasmo. Cae ante un soplido, o más bien una risa que lucía incluso más resignada que el muchacho a la idea de no soñar, la intención de burlar abandonada a medio aire. ❛ Ni tan bien, oí que les encerraron por la tormenta. ❜ y la idea se le había hecho incluso humorística, el conjunto de personalidades encerrados en un espacio de cuatro paredes. Un millón de alternativas, el encuentro de quienes besaban el caos y quienes le temían. Pero entendía el punto de vista que compartía su amigo, y alzando la vista, vuelve a encontrar pruebas del tipo de diversión que se le había proporcionado al otro. Vuelve a sentir esa necesidad de golpear algo, alguien, o al menos pedir perdón por pecados que, milagrosamente, no tenían que ver consigo. Entonces bloquea la alternativa de sentir lástima por noche propia, e incluso gustaría arrancarse la piel por ser tan egoísta; ciego en su propia miseria como para optar por el dolor físico, deseando sentir de tal cuando existían otros que venderían el alma por desviar el regalo de este. El castaño llama a su atención, un comentario que ganó del posar del cielo sobre sus facciones. Y se convence de algo, de estar escuchando la manera más gentil con que alguien le pedía retirarse, con pausas de por medio y el diccionario de palabras suaves a su derecha. Le desafía con la mirada, vamos, dilo, échame y así dejaré de sentirme de esta manera, demuéstrame estar equivocado respecto a ti, pero las palabras optan por sorprender antes que decepcionar. Y sigue la mirada del muchacho al espacio disponible, y le resulta tentador y a la vez un tanto ridículo. ❛ ¿Acostarme contigo? a veces hablas de sobra. ❜ termina por comentar, y luego de considerarlo, termina por pisar sus talones para deshacerse de sus zapatos. Qué estás haciendo, cuestiona su propio juicio ¿y es que le tenía confianza suficiente? Regulus no era capaz de siquiera pestañear más de lo apropiado cuando existía un segundo en la misma habitación, a pesar que se trataran de sus madres, o Lilia, porque si quiera su padre ganaba aquella confianza. ❛ ¿Se nota? Vaya, sutil manera de decir que parezco un desastre. ❜ Pero le deposita en Jude, cuando deja a su cuerpo acomodar en lo disponible y removerse en la incomodidad, entonces vuelve a sentarse, pero esta vez en su lugar sobre la cama, dedicandole una mirada de reojo al chico a momento de terminar deshaciéndose de su chaqueta para ver si así lograba mayor comodidad, con una prenda menos y acomodando de la almohada, volvió a acostar. Dio el frente al cielo, porque dar la espalda ya era el tipo de acción que le volvería paranoico, la vulnerabilidad de un punto ciego. ❛ ¿Sabes que no funcionará, cierto? ❜ ladea el rostro en dirección del más alto, bien sus parpados se encontraban cerrados. ❛ Podrías hablar, por lo menos, así no me siento una visita de mierda. ❜
─ Lo siento... pero sí, es lo que quise decir ─ suspira, aliviado de que el momento haya pasado y que sus palabras no fueran mal entendidas, como si lo hubiera corrido de allí, de hecho era lo que menos quería que el contrario hiciera. Baja su mirada, notando como el castaño se quitaba su calzado, así que eso solo quería decir una cosa: había aceptado su propuesta. Deja de sentirse ridículo y de haber compartido una idea tonta, que el muchacho le rechazara, era lo que esperaba; que pasara de su ofrecimiento y que hubiese preferido irse, es por eso mismo que se sorprende pero sus facciones siguen serias, siguiéndolo con la mirada. ─ No quise decir eso. No luces como un desastre ─ se sincera, y siente el peso ajeno a su lado en la cama y por un momento es como su quisiese arrepentirse. No porque no lo quisiera a su lado o compartirle la cama, sino, porque ahora teniéndole más cerca, en esa situación.... solo complicaba los pensamientos de Jude. Sus ojos no abandonan la figura masculina, ni se pierden ningún movimiento hecho por el opuesto, observando como se retira de su prenda y se acomoda completamente en la cama. Aprieta sus labios, y en el momento que ve que los ojos de su amigo se cierran, deja escapar la más minima sonrisa. Es una sonrisa en la que aleja la preocupación, de que se alegra que al menos el más joven intenta dormir. Prefiero ver eso con sus propios ojós y no quedarse preocupado, aunque bueno, primero el otro debería conseguir dormir para permitirse eso. ─ Se positivo ─ pronuncia, y vuelve a tomar el control del televisor para apagarlo, a pesar de que este ya se encontraba en modo silencio. Sus manos juegan con el remoto y su mirada ahora esta en el pequeño artefacto pero su pensar aún tiene presente de que Regulus esta a menos de una regla de él. ─ Uh, vale ─ el volumen de su voz baja un poco y su tono es suave, no quiere alzar el timbre de ella ya que no quiere provocar que por eso el de pecas batalle más para conciliar el sueño. ─ Serías una visita de mierda sino aceptaras mi oferta y hubieras preferido irte ─ lo voltea a ver y sonríe de manera amistosa, para luego volver su concentración en los movimientos de sus dedos en el objeto. No quería estar observando por más tiempo al de ojos azules y tentarse a dar un movimiento en falso. ─ Le he pedido de favor a Felipa que si podía llevar la chaqueta que me regalaste a la tintorería ─ cuenta, recordando que el día en que recibió esa gran paliza, llevaba encima nada más y menos que el regalo dado por el presente, y había recibido rastros de manchas escarlata. ─ Resulta que fue uno de los objetos de la escena del crimen ─ abre un poco más sus ojos, lo últimolo había soltado en broma, trataba de encontrar humor en lo sucedido, pues decían que era mejor reír de la desgracia de uno mismo para superar las cosas. Le mira de reojo y... ¿sería muy atrevido sí...? Su diestra abandona aquel jugueteo y se alza hasta el cabello de color avellana con lentitud, enredando las puntas de estos en esas fibras finas, dejando que las yemas suavemente masajearan la zona.