Cuando sea de noche, y apagues la luz. No sientas miedo, pues dejas todas las estrellas encendidas.
Cuando sea de noche, y no puedas dormir. No llores de tristeza, no te deprimas, no seas víctima, no sufras por un mal día, no maldigas las horas, no desees ser otra persona, no sueñes sin antes haberte dormido, no comas ansias, no inventes vidas, no pidas deseos a la luna, no consideres terminar con todo, no pienses de más.
Cuando sea de noche, y estés contigo, toma valor hasta darte cuenta que el miedo es sólo una ilusión que te hace pensar que hay límites en un universo que no los tiene.
Cuando sea de noche, y no puedas dormir, sonríe porque te diste cuenta que estar triste te ensucia la almohada. Anímate porque tienes razón al pensar que cada día tiene su propio afán y es una nueva oportunidad de ordenar los desórdenes de lo que ya es pasado. Entiende que eres tu propio héroe y todos los días te debes salvar de lo que no te gusta. Recuerda que tienen que haber malos días, si no, todo esto de vivir sería aburrido. Se consiente que nada que ya está hecho se puede cambiar, pero tal vez si modificar. Eres responsable de este maravilloso ser que está leyendo este texto, no dejes que su paso por este mundo sea inadvertido. Deja los mundos de fantasía a los drogadictos que se destruyen a sí mismos. Sabes, las personas que corren sin ver el camino suelen por terminar tropezando, y tú te tienes que serenar para evitar cometer errores. Alguien a quien amo, sin siquiera conocer en persona, dice que la vida es como es, y no como debería ser, ten muy claro eso. Desear más de lo que ya tienes es lo que hace tu vida complicada. He considerado la muerte sólo por curiosidad en saber que sigue, pero a cada cosa su tiempo, y por los momentos me toca disfrutar cada vez que mis pulmones se llenan de aire y mi corazón se exalta por cosas emocionantes. Piensa poco y vive mucho. Tratar de encontrarle sentido a la vida es absurdo, porque no la tiene. Y si la tuviera, y conociéramos la respuesta a la teoría unificada, estoy completamente seguro en que sería decepcionante.
Somos insignificantes en el cosmos y por más gloriosa que pueda ser nuestra vida no tendrá ni el más infinitamente mínimo impacto en el universo.
Cuando sea de noche, y apagues la luz, acurrúcate entre las sabanas, sonríe, se feliz y llora de alegría. Te sentirás vivo y amaras vivir sin necesitar a nadie más que a ti.