moongse
talvez, si no estuviese tan medio mareado como ahora, habría alcanzado a ver la dichosa pelota yendo como proyectil directamente a su cabeza (desde siempre ha dicho, después de todo, que esta atrae los balones como si fuese un imán). desafortunadamente, no se da ni cuenta del peligro hasta que este le colisiona en la frente, haciendo que todo le de vueltas mientras pierde fuerza en las rodillas y se va de bruces al suelo, con un sonido seco. “ ayyy… ” se queja allí, mientras lleva su mano para masajear la zona, tan impactado por el golpe que no nota como algo cálido emana de su nariz. “ ¡estúpidos futbolistas, ya decía yo que eran unos animales! ¡ven aquí y ayúdame, zoquete! ”
“Ah, mierda.” Fuera de jugueteos y tonterías, Iseul atraviesa la distancia a zancadas y se acuclilla junto a él. No pensó que el incidente acabaría en un Kangse caído. “¿Tenemos enfermería aquí? ¿Te golpeaste la cabeza? Joder, pero es que te cruzas, zopenco,” ejerció el mismo tonito que recibió, pero, haciendo contraste con sus palabras burdas, se encarga de tomarle del rostro con delicadeza. ¿Eso en su nariz era...? Ugh. Lo que le faltaba. Otro castigo asegurado. “Va, además de eso,” señaló su nariz, “tienes que decirme si te golpeaste la cabeza para saber si es prudente levantarte o no,” insistió por segunda vez.














