ACTIVIDAD UNO: VIERNES 24 DE SEPTIEMBRE, 1982.
El paro tras lo ocurrido con Maude da Silva dio finalización este pasado lunes 20 de septiembre, con los alumnos retornando a lo que sería el inicio de clases más peculiar que habían presenciado los pasillos de Saint Peltain. Había una extrañeza en el aire, una ausencia que se sentía entre los más cercanos a la francesa e incluso entre aquellos que no, alumnos y docentes por igual. Esto no evitó, sin embargo, que en el segundo día del reencuentro se corriera la voz de una reunión clandestina en la habitación de uno de los compañeros de Maude de cuarto año.
Debido a la nueva normativa de Saint Peltain, la cual estipulaba claramente la prohibición de juntadas sociales ajenas al estudio o actividades extracurriculares, los organizadores tuvieron que ser más que cuidadosos. Corrieron la voz para que solo un número justo de gente tuviera acceso a la contraseña pactada: croissant, optaron por una ley seca no del todo respetada (sabían, en el fondo, que alguno que otro se aparecería con sustancias ilícitas—no necesariamente alcohol) y bloquearon el sonido del dormitorio con almohadas en las paredes.
No era una fiesta, y dejaron esto en claro para que los asistentes no se hicieran falsas esperanzas. Lo cierto es que tenían que verse, conversar. Saber qué estaba pensando el otro. Maude se había ido, ¿por cuenta propia o de terceros? ¿Corrían peligro a manos de alguien más o solo se trataba de un miedo en común? Y, por último: ¿qué sería de algunos de ellos sin la figura estelar?
INFORMACIÓN FUERA DEL PERSONAJE.









