Deificación de la Sabiduría
Dice el Popul Vuh que los dioses ensayaron tres veces la creación del hombre y hasta la cuarta lograron formar cuatro varones que eran “hermosos ... pensaban, percibían y en seguida con la vista alcanzaban la meta. Llegaron a conocer todo el mundo. Cuando miraban a su alrededor, observaban desde la bóveda del cielo hasta el interior de la tierra, todo desde arriba hasta abajo. Las cosas en las mayores penumbras las veían todas...su sabiduría todo lo abarcaba; su vista atravesaba los bosques, las peñas, los lagos y los mares, las montañas y las planicies ...”.
Conversaban con los dioses, que al darse cuenta que el poder de percepción de estos hombres se igualaba al de ellos, discutieron entre sí y llegaron a la conclusión de cambiar su creación ... -“Reduzcamos un poco su perfección... ¿acaso se han de igualar a nosotros, sus autores, que todo lo abarcamos?...Así hablaron y al momento se ocuparon nuevamente de la naturaleza de sus criaturas. Entonces el Corazón del Cielo les sopló los ojos, que se empañaron, como al soplar sobre la luna de un espejo. Sus ojos se cegaron más y más, ya sólo veían lo que estaba cerca, lo que era visible...”
Es muy probable que ese ojo humano empañado por el vaho de Corazón de Cielo se haya convertido en el “espejo humeante” de Tezcatlipoca, símbolo eterno de los seguidores de este dios mago: es el ojo mágico de los sabios, los científicos y los magos que no aceptaron que los dioses les velaran los ojos, que se rebelaran contra ese acto, que ambicionaban siempre regresar a ese estado ideal, a ser como los dioses, atravesar el espacio con los ojos y unir el pasado y el futuro en el presente.
Esplendor del México Antiguo.
Ciencia y Misticismo, Carmen Cook de Leonard.