Y no me digas que si yo me derrumbo tu lo harás conmigo.
No me digas que la curva más bonita de todo mi cuerpo es la sonrisa.
No me digas que me seguirás alla donde yo vaya.
No me digas que no cuando yo te diga que me voy.
No me llores cuando te diga que solo quiero empezar de cero.
Y no, no me digas que te vas conmigo porque yo voy.
No me planees viajes y una vida entera fuera de aquí.
No me digas que haremos en cada país al que vayamos.
Y no me digas que tolere más a los niños.
No me digas que te bese, que te abrace.
No me digas que debo estudiar, ni donde, ni con quien.
Pero sobre todo, no me digas que yo soy tu felicidad.
Porque debo confesarlo, tu no eres la mía.
Si, soy feliz y tu formas parte de mi vida y por tanto, de mi felicidad.
Pero no, mi felicidad soy yo.
Y no, si me derrumbo tú quedate de pie para levantarme.
Si me voy y decido que es sin ti, tu te quedas, viendo como me alejo. Como decido por mi misma que fue suficiente.
En ese momento entiendes que quizas nunca fuimos el uno para el otro. Y tendrás que asimilar que eso esta bien.
Entiende que ni tu ni nadie me planeara los viajes, ni los estudios, ni la vida.
Al igual que yo a ti te dejaria marchar si lo desearas.
Porque no quiero que me ates a algo que se va a hundir.
Y yo no quiero hacerte coger el camino equivocado.
No se si algún dia entenderas que sino estamos hechos para el otro tendremos que dejar ir.
Te pido, por favor, de rodillas que si te digo que me voy no me detengas y que si me derrumbo sepas continuar.
Quiero que cuando esto termine, que se que lo hará, tu te quieras a ti mismo tanto como me quisiste a mi.
Porque aunque creas que ahora tu vida soy unicamente yo, te hare ver que tu unica vida debe ser la tuya y nadie más.
Que sino te quieres tu nadie lo hará.