No hay lugar para el místico que soy dentro del ateo que representó. Y no es problema de Dios, hace tiempo abandoné a Dios, es conflicto de identidad, de realidad. Mi problema sigue siendo el Ser, esa cosa difícil, a veces intuida, pero siempre inefable: mi problema sigue siendo Yo, pero no Yo que habla sino Yo que calla, desligado, independiente, liberado de mi mismo. Sin ti, sin mi, sin ninguno de los que somos: un Yo inmutable y permanente. J. S. 27/07/48 (en Puebla Centro, Puebla) https://www.instagram.com/p/CrMgwlsLTNmERizrCHcaggSu_Fu2VKnkjtpAOk0/?igshid=NGJjMDIxMWI=













