๐ณ๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐. ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐ ๐๐๐๐.
El รบltimo cigarrillo de la noche era sagrado. La sensaciรณn del ligero peso en los labios. La caricia en los pulmones. El sabor del tabaco inundando el paladar. A veces era un pacto silencioso, otras, un acto de rebeldรญa. La mayorรญa, un vicio desmedido y un apetito que no podรญa controlar. Habitualmente lo acompaรฑaba con un suspiro, un vaso de whisky. Jamรกs en comitiva. Era un ritual solitario, un bienestar quรญmico que disfrutaba consigo mismo.
A รฉl, un hombre con firmes convicciones y con la disciplina en las venas, le costaba entender la mรญsera dependencia que sentรญa hacia el estรบpido cilindro. Durante el dรญa podรญa โo noโ hacerlo, no iba a engaรฑarse, no era extraรฑo verle con la cajetilla plateada en el bolsillo interior de su chaqueta, pero, indiscutiblemente, no experimentaba la misma sensaciรณn de anhelo. Jugaba con el mechero, el cuรกl giraba en torno a sus dedos, desde el meรฑique hasta el รญndice y viceversa. Era un gesto comรบn en el norteamericano โfuera el objeto que fuera el que ocupaba su manoโ cuando estaba tramando algo.
Aquella noche ese movimiento mecรกnico solo detonaba un pensamiento. Habรญa cerrado โ๐ธ๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐ ๐๐ฆ๐๐ โ, el cuรกl, ahora, descansaba sobre su regazo. โla complejidad del autor y el tiempo breve que solรญa tener para la lectura le habรญan llevado a tomar la iniciativa de empezarlo de nuevo a pesar de llevar mรกs de tres cuartas partes del libro.โ Los iris dorados se posaron un instante en la hoja desgastada que habรญa usado como marcapรกginas y que se habรญa quedado mal doblada entre las pรกginas del ejemplar. Escrito a mano: โ๐ดฬ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐ข๐๐๐๐๐๐, ๐ก๐ฬ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐ ๐ฆ ๐๐ ๐๐ ๐ ๐ข๐๐๐ก๐๐ ๐๐ข๐๐๐.โ
Su semblante se mostrรณ inescrutable aรบn sin nadie delante. La reflexiรณn que ocupaba su mente trascendรญa lo fรญsico y lo terrenal. Observรณ el cigarrillo humeante que sujetaba entre รญndice y pulgar antes de tomar la siguiente calada. Aunque el lenguaje corporal del hombre solรญa apuntar a la extroversiรณn, la parte interna era acero templado y hierro forjado; el cuero su propia piel. Fantaseaba con aquella idea a diario, con la visiรณn de una armadura medieval brillante, una coraza transparente cosida a su carne sin cuidado, sin esmero, pero tan arraigada y necesaria como los brotes verdes en la grieta de la piedra. El cuerpo verdadero en el imaginario del ๐ถ๐๐ ๐๐๐๐. Solo una persona en el mundo podรญa mirar mรกs allรก.
La siguiente toma de contacto le prendiรณ en llamas y antes de convertirse en ceniza supo el motivo de su adicciรณn: ๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐ฬ๐. El รบltimo cigarrillo de la noche era sagrado.










