Las personas siempre te presionan a tener más. La sociedad te dice que mientras más tengas, más feliz eres.
Ten el carro nuevo, ten el último modelo de celular, ten la cuenta bancaria a todo dar.
Para que más? De que sirve tener tanto si por dentro estás vacío?
Si no tienes experiencias, si no vives, si no disfrutas, todo material se vuelve absurdo.
Yo soy feliz con poco.
Soy feliz con mi cuarto chico, soy feliz con el trabajo que tengo.
“Pero no te das cuenta que te estás quedando atrás?”
¿Atrás de que? ¿La vida es una carrera en donde todos competimos por ser el que más tiene, el que más viajó? Todos compiten por LA foto en redes, mostrar cuánto tienes y cuánto te costó tenerlo; que la gente falsamente te felicite cuando por dentro se mueren de envidia.
La vida (o al menos mi vida) no es una carrera de lujos. No es intentar posar y presumir lo que otros no tienen.
Yo soy feliz con poco.
Sociedad materialista que te impulsa a comprar y comprar. Todo para qué? Cuando nos vayamos de este mundo todo eso se queda. Nadie te recordará como la persona que tuvo 17 carros; sino como la persona que fue infeliz, que no hizo lo que quiso, que no aprendió sobre los pequeños gustos de la vida.
Yo soy feliz con poco.













