Las energías renovables (capítulo I)
A nadie se le debería escapar que la crisis medioambiental en la que vivimos se encuentra derivada fundamentalmente del uso de combustibles fósiles: durante décadas el principal medio para “mover” el planeta ha sido (y continúa siendo) la gasolina, que mueve nuestros coches, camiones, autobuses, o usan nuestras calderas para calentar los hogares cuando hace frío.
Quizá durante mucho tiempo no tuvimos alternativa al alcance de la mano para poder desengancharnos de nuestra adicción al consumo de petróleo; personalmente, creo que a la “industria” pesada ya le iba bien este modelo, en el que nos tenían a todos cautivos del sistema.
Afortunadamente, este escenario comenzó a cambiar de manera radical en los últimos años; estamos viendo cómo se produce un cambio tecnológico que pone a nuestro alcance el sustituir el petróleo (en mayor o menor medida, dependiendo de los casos) por el “Sol”, la irrupción de coches eléctricos con una autonomía razonable, o sobre todo el espectacular descenso de precio en los paneles solares fotovoltaicos: todo ello está cambiando completamente el tablero del juego energético.
Lo realmente extraño es contemplar a países como España, en los que la legislación trata de poner puertas al campo y proteger a la vieja industria energética a toda costa, incluso a costa de convertirnos en una vergüenza planetaria… No voy a hablar del “impuesto al Sol” porque me pongo de mala leche, así que usaré otro ejemplo sangrante, mira este mapa:
El mapa de los Superchargers de Tesla en Europa supone una vergüenza nacional, es insultante… Y eso es así porque la ley que regía en España hasta hace poco hacía imposible a Tesla implementar sus centros de recarga, y esa ley absurda se tuvo que cambiar; es por eso que en pocos meses veremos más Superchargers en España, pero es por leyes como la mencionada en primer término que vamos retrasados con respecto a Europa.
El mundo está cambiando, cada vez hay más y más dispositivos a tu alcance para ir modificando nuestro consumo del petróleo al Sol; yo en casa he puesto poco a poco luces alimentadas por pequeñas placas solares, calefacción usando colectores de aire caliente solar, cambiado coches a gasolina por eléctricos…
Hay mucho que cada uno podemos hacer, incluso con pequeñas inversiones que podemos amortizar muy rápidamente y ahorrar dinero, además de hacer un bien al planeta: simplemente hay que ponerse a ello, hay que estudiar qué soluciones nos ofrece ya la tecnología, e intentar implementarlas: obviamente, en la medida en que uno sea más o menos “maker” y se lo pueda hacer de manera doméstica la inversión se reduce, en cualquier caso a medio plazo es rentable incluso usando soluciones profesionales.
Por favor, dedica tiempo a ver cómo podrías sustituir tu hábitos y verás cómo es posible acelerar la migración del petróleo al Sol.