Le encanta comportarse como un “caballero” o eso era lo que le daba en la nariz a Ettie en cuanto a la actitud de Faye se refería. Se encontraba bien… físicamente, pero los nervios le habían podido y el viaje tan rápido tampoco había ayudado. Aún así, no opuso resistencia cuando la cargó de esa manera y negó con la cabeza: -Prefiero un chocolate -confesó suspirando mientras se movía para sentarse en la cama-. Pero no hace falta que vayas a por él, no estoy enferma y me pone nerviosa que te preocupes tanto -no estaba acostumbrada, llevaba muchos años sola-. La verdad es que prefiero contarte qué ha pasado en mi “pequeña escapada” -a lo mejor así se sentiría mucho mejor.
“Sé que no soy el epitome de la buena alimentación y que debería de comer mucho más sano, pero creo que después de vomitar un chocolate no es lo que mejor te podría venir.” cierto era que su dieta diaria dejaba bastante que desear, pero temía que si ahora Ettie comía algo demasiado pesado le sentase peor el estómago y enfermase durante un par de días. “Lo siento, lo siento.” dijo rápidamente, quitándose la chaqueta mientras se sentaba junto a ella en la cama. “Es solo que bueno..., da igual.” negó un par de veces con la cabeza, ¿cómo decirle que solo le tenía a ella y a su abuelo en el mundo? no, mejor sería guardárselo. Le dedicó una cálida sonrisa y cogió una de sus manos, dispuesta a escuchar lo que había ocurrido en ese viaje relámpago. “Soy toda oídos.”

















