este fin de semana fue la primera vez que hicimos snowboarding. nunca antes habíamos siquiera tocado una tabla de esas. no sabíamos cómo deslizarnos o frenar o cómo meter las pies. el primer día, caí como cien veces de todas las maneras posibles. ella siempre ha sido más ágil que yo, pero la única vez que cayó se lastimó el coxis. aún así bajamos la montaña completa varias veces y regresamos a nuestra cabaña entusiasmados. el día siguiente no podíamos caminar y ella no podía sentarse, pero aún así regresamos. nos lanzamos 8, quizás 9 veces, demasiadas para ser sólo nuestro segundo día, pero aprender algo nuevo es una cosa increíble. de repente ya no tienes miedo, te arriesgas más, vas más rápido, frenas menos, te atreves a llegar al final del camino en un solo viaje sin parar. yo igual me fui de boca unas tres veces. ella bajó completo todas y sólo cayó una vez. así es sentirse triunfante, que todo lo puedes, que no hay nada que no puedas pretender aprender, que todo puede hacerse por primera vez. y sí, volveremos, y sí, no tenemos que demostrarte que lo hicimos bien. estoy seguro de que apenas en nuestro segundo lo hicimos mejor de lo que tú lo harás alguna vez. estamos felices porque de intentar a aprender solo hay que vencer el miedo como lo hacen los niños, y nosotros lo hicimos. aunque esta loquita saltando a 11,053 pies de altura siempre será un millón de veces mejor que yo. #mammothmountain #mammothstories #snowboarding (at Mammoth Mountain)






















