Si hago memoria, cuando estaba en 5to básico le pedía a mi papá que me trajera etiquetas blancas de su trabajo para poder convertirlas en stickers.
Buscaba en línea dibujos simples y tiernos para poder dibujarlos a mano alzada, luego los recortaba, los pegaba a las etiquetas, les ponía un film encima, los volvía a recortar e incluso les hacía pequeños empaques.
Siempre he sido de buscar todo en internet, música, películas, datos curiosos, series, juegos, traducciones, información para volverme más culta por mi cuenta, tutoriales de arte. Es allí donde encontré la manera de hacer los stickers, de reutilizar las bolsas plásticas, de aprender a hacer mis propios envoltorios. Se podría decir que me gusta el arte manual.
Dentro de los tutoriales que encontraba, veía tutoriales de dibujo tradicional, "cómo dibujar ojos", "cómo dibujar personajes chibi", "cómo dibujar personaje X de franquicia Y". Creo que siempre he dibujado, siento que es algo natural en el ser humano el dibujar, en mi casa todavía hay recuerdos de aquellos dibujos pegados en el refrigerador, guardados en cajones del living, guardados en las habitaciones de mi familia, en las cinco croqueras que, pese a la vergüenza de mi torpeza con el lápiz, he guardado en una caja con mucho amor.
Si bien no soy la mejor dibujando y me frustraba por aquello, nunca me detuvo las ganas de crear e ilustrar.
Cuando terminé 7mo básico, gracias a mis buenas notas y perseverancia, mis papás me regalaron, con mucho esfuerzo, una tableta gráfica. A día de hoy la conservo en su empaque original, con todos los accesorios originales y cada vez que la desempaco es como realizar un ritual, siempre los mismos pasos, el mismo cuidado, el mismo montaje.
Recuerdo que era feliz dibujando, nunca me importó mucho el programa de dibujo puesto que siempre he sido más de un estilo pixeleado que otra cosa. Aún así, quería mejorar, la tableta gráfica era sin pantalla y se me dificultaba no poder "ver" lo que trazaba.
Como me gusta dibujar gente, porque encuentro que las personas son hermosas, buscaba tutoriales para mejorar. Uno de los tips que me encontraba siempre, tanto en inglés como en español, era el hecho de que una cara simétrica es bonita, por eso siempre tenía que voltear horizontalmente el canvas, porque si mi cara no era simétrica, lo mejor sería que me retirara de dibujar.
Actualmente, pienso mucho en cómo ese consejo me afecta en el día a día, sobretodo con el estándar de belleza tóxico que se ve impulsado en redes sociales hoy en día. A mis 13 años, no le encontraba el sentido a aquel tip, ahora mismo tampoco, pero no puedo evitar pensar que lo más probable es que sea cierto.
Es algo que se repite desde que veía tutoriales de dibujo hasta cuando escroleo en internet. Tal vez, si no durmiese de lado, sería más linda. Sería simétrica como aquellos artistas buscan que las caras sean.
Irónicamente, encuentro belleza en todo ser humano que es bueno o que intenta ser bueno, amo la variedad, la diversidad, la asimetría tanto como la simetría, amo lo bello de los cuerpos pero, no logro sentir aquello por mí.
Hace bastante tiempo me di cuenta de mi asimetría, mis cejas con una cantidad distinta de vellos, una más arriba que la otra, un ojo lo tengo más pequeño que otro y siento que, denota un lado cruel en mí, un lado masculino, mientras que mi otro ojo se encuentra más abierto, resaltan mucho mis pestañas, mi lado femenino tal vez, mi lado amable.
De cierta manera, esta asimetría en mi rostro representa la asimetría de mi ser frente a la gente. La primera impresión que mucha gente obtiene de mí cuando no converso es de alguien apática, de alguien penca que vive enojada, es posible que muerda. Tal vez por ello es que mucha gente evita hablarme. Tal vez por aquello estoy tan sola.
Una vez que me conocen, una vez que me demuestran que no me quieren causar daño, es difícil no causar una buena impresión, o por lo menos es un resumen de los comentarios que recibo por mis conocidos.
Aunque me cueste admitirlo, porque me cuesta creerlo, hay gente que me quiere porque, dicen que, soy amable y atenta y que también, como comentan terceros, gente como yo queda poca.
Mi último acercamiento amoroso me confesó una noche, hace meses, que me odiaba, que odiaba el hecho de que fuera tan amable con él, que cuando me vio por primera vez imaginó que iba a ser pesada con él, pero que me odiaba por haber llegado tarde a su vida, por haber causado que yo le guste, por haber sido un amor honesto.
Siento que mi cara, aún siendo imperfecta, aún siendo asimétrica, refleja quien soy.
Mi cara refleja mi alma y cuando lo pienso de esa manera, se me hace un poco más fácil poder quererme.