Corazón de Guerrera
En el crisol de mi infancia ardiente, un corazón latía como un tambor de guerra, pulso acelerado, horas eternas de espera, detrás de la puerta, un destino que me desgarra. Cerré mis ojos, letras de fuego y luz, una niña risueña, imaginaria, libre y feroz, orgullosa de crecer, sin cadenas ni miedo, solo el grito del Señor, que me hacía invencible y poderosa. Cada amanecer, un incendio de colores, me acercaba al día de renacer completa, una mujer guerrera, con alma de fuego y hielo, con un corazón que late como un trueno, QUE ROMPE CADENAS Y DESAFÍA EL TIEMPO.











