Escribí este texto a propósito de la pandemia y el 8M.
El regreso a la normalidad.
¿Cuál normalidad?
¿La que no le importa la vida de sus mujeres?
¿La que las viola, desaparece y asesina?
¿La que es indiferente?
¿La que es misógina, xeno, homo, transfóbica?
¿La que te juzga por tu origen?
¿La que te discrimina si no es blanca tu piel?
¿La que te explota y quiere que te conformes con sólo decirte: agradece que tienes trabajo?
¿La que infunde miedo y amenaza tu vida?
¿La que no te deja caminar libremente por las calles si eres mujer?
¿La que te golpea, te humilla, te cela diciendo que es amor?
¿La que hiere tus sentimientos?
¿La que no es justa y permite el abuso a pesar de las evidencias?
¿La que utiliza los dobles discursos para fingir ser tu “aliado” y te ataca por la espalda?
¿La que se justifica diciendo que desgraciadamente así son las cosas y que esto no va a cambiar?
NO.
NO se puede regresar a “la normalidad”.
Al menos, YO NO podría hacerlo.













