Tan de seguido nos olvidamos que detrás de todos nuestros asuntos pequeños está el universo creado, que se sigue creando sin fin.
Tan seguido nos olvidamos de lo absurdo de nuestra ilusión de control, cuando lo primigenio realmente no lo sabemos. ¿De dónde viene todo esto? Galaxias, colisiones de galaxias, estrellas y agujeros negros, energía inexplicable. ¿A dónde van y qué es esta telaraña?
Y en este sistema tan extraño un planeta azúl con plantas y animales, y un hombre pequeño capaz de tener consciencia de toda esta orquesta al supuesto vacío, un hombre pequeño que al mirarlo todo se queda estupefacto.
Tan seguido nos olvidamos de esta realidad. Yo, tú, él, salimos de la nada en una explosión inexplicable y volvemos a un seno misterioso.
Tan de seguido nos olvidamos de que antes no existíamos y ahora existimos, de que polvo somos y en polvo nos convertiremos.
Y de entre los amores que dan sentido a la vida extraña, recordando todas estas cosas, reconozco a quien me ha engendrando desde el principio del mundo, en mi origen primigenio. ¡Si no te olvidase! ¡Si no te olvidase sería libre para siempre! ¡Si no olvidase mi historia, Tú que haz tenido compasión de mí!
Ha vuelto un pequeño no nacido engendrado en un vientre, aún no vimos su rostro, conocido tan sólo por tu mirada eterna. Ha vuelto pronto al mismo origen de las entrañas del amor, raíz de mi raíz.












