Lo siento mucho, Daniel Alemán.
Lo siento mucho, Daniel Alemán.
Me disculpo con vos por mentirte, por decirte que ser joven es uno de los mayores privilegios que la vida nos da, que a esta edad se puede aspirar a la gloria, que si te esfuerzas lo suficiente puedes lograr cualquier meta que te propongas, que tu juventud representa el progreso, el futuro de nuestra tierra, la producción y construcción de una sociedad más justa, educada, tolerante...
…Pero, espero que comprendas que, irónicamente, no te mentí intención, porque yo mismo creí esta misma mentira durante años, y me repetí un millón de veces que, tal vez, si siendo jóvenes nos esforzamos por ser buenas personas, no la cagamos tanto, no nos metemos en muchos problemas y ayudamos a nuestras familias, el país nos recompensaría con un lugar bien merecido en nuestra magnifica sociedad salvadoreña ¿No? Es más lógico, ¿verdad?
Pero no, Daniel, te mentí. La triste realidad es que ser joven, en este país, es una mierda. Digo, de por sí ya es una mierda vivir en un país que no es capaz de garantizar nuestros derechos humanos más básicos y fundamentales, pero es mucho peor vivir pensando que, en cualquier momento, tu vida se puede ir a la mierda por el simple hecho de ser joven. ¿Por qué? Porque este lugar nos demuestra una y otra vez que, si existe una verdad absoluta, es que a todos les vale verga lo que pasa con los jóvenes ¿y que opciones te da este magnífico país, haciéndole huevos?
2- El camino de la “ley”.
3- Seguir con tu vida, estudiando o trabajando, bajo la total certeza que los que eligieron una de las dos opciones anteriores te van a joder siempre que tengan la oportunidad y que tienen la potestad absoluta de re-cagarse en tu existencia (si es que de plano no te matan).
4- Irte a la mierda. Al norte, al sur, a cualquier lado que no sea dentro del país.
Y ahí es donde cae mi horrible mentira, que fue cuando te juré a vos y a otros jóvenes que la mejor opción era la número tres.
Pero no soy el único que te ha mentido, Daniel. Durante años nos han dicho que la sociedad se encargará de defender a los inocentes, de denunciar la corrupción cuando el sistema nos traiciona, de vengar la sangre de aquellos sin culpa, pero, una vez más, haciéndole huevos, ¿qué putas hace la sociedad cuando le pasa algo malo a un joven?
- Si te arrestan “seguro andabas en malos pasos”.
- Si te matan “seguro eras pandillero”.
- Si te violan “seguro fue por andar de puta”.
- Si te asaltan “es por cerote”.
- Si la autoridad te da verga “seguro te les hiciste algo”.
- Si caminas con miedo “Algo debés”.
Digo, en serio, ¿de dónde putas salió esta tendencia de mierda de culpar a las víctimas?
Y luego vienen, con cinismo, y nos animan a confiar en nuestros policías y militares, a confiar en nuestro sistema, a sentirnos seguros, pero, ¿cómo vas a confiar en los cabrones que días atrás te dieron verga sin ningún motivo?, ¿cómo confiar en los mismos que, de la puta nada, te pueden meter una bolsa de droga, un arma o lo que sea que se les venga en mente para meterte preso por 5 putos años?
Y puta, no, tampoco estoy diciendo que todos los policías, militares y personas de la sociedad son una mierda, digo, existen personas extremadamente decentes dentro de estos tres círculos que están tan indignados de la situación como nosotros, que están dispuestos a ayudar al prójimo sobre todas las cosas, pero es re-difícil mantener la esperanza cuando hay gente puta que piensa que alguien de tu familia se está cogiendo a alguien de asuntos internos porque metieron presos, con mucha razón, a los putos pendejos que te metieron preso a vos en primer lugar.
Así que, ahora que me he disculpado, ahora que te he expresado a vos y a todos los demás jóvenes cuanto siento haberles mentido y haber dicho la cruda verdad, déjame decir una última realidad: No todo está perdido. No llueve para siempre. No todo es una mierda. Cuando la sociedad te escupe en la cara, cuando el sistema se caga en vos, cuando existe demasiado mal, siempre hay personas dispuestas a levantarse a luchar, héroes urbanos dispuestos a hablar cuando todo mundo calla, y en este caso, ha sido tu familia, tu hermana, aquellos que se dignaron a tomarse una fotografía con tu imagen, a hablar sobre tu caso con amigos, aquellos que aún hoy siguen luchando por sacarte de ahí…
…Pero el mal ya está hecho ¿no?
Me gustaría decirte que este acoso hijo de puta se termina junto con tu juventud, pero también es mentira. Sencillamente, en este país, ser pobre es el motivo principal para comer mierda. Así que, nuestra única opción es seguir luchando, no rendirnos jamás, y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que esas mentiras que te dije en un principio, algún día, sean la realidad.