Hoy no banco a nadie. Todas las voces son fuertes, rechinan, me molestan en los oídos, sonidos que me invaden y que tengo que sacudir para que no logren entrar en mi.
Ese es el sentimiento, me siento invadida y enojada. Una rabia profunda que nace desde adentro, desde las entrañas y el pecho. Es un rencor tan extraño, es rechazo puro, distancia, agresividad.
Mi madre, todo va hacia ahí, todo lo que la implique hoy me molesta y me aleja, necesito y quiero DISTANCIA. Física, de relación, del vínculo de todo. Y de todas las personas.
Hablan muy alto, gritan, hacen tonos, fingen y dicen cosas expresando otras. Noto todos los matices debajo de las palabras, veo todas las gesticulaciones después de un comentario y detecto las miradas de rechazo y asco cuando intentan pasar desapercibidas. Y todo eso me absorbe, me choca y me devuelve el corazón hasta salir por mis manos y mi boca.
Ay mi boca, no quiere más que escupir todo esto podrido que tengo dentro. Como una catarata de odio y verdades crudas y duras. De argumentos contra opiniones, de insultos para esos abrazos.
Con mi padre me pasa lo mismo, siento rechazo por su forma de vivir, de vincularse, no me gustan sus decisiones.
Hoy lo negativo me acecha, y corre de mi mente toda la empatía que puedo llegar a sentir por otro ser humano. Me resguardaría en un compañero, un perro, un gato o un caballo. Un ser que comprendiera solo con la mirada, que vaya directo al corazón y me lo retuerza un poco, que lo exprima para que salga el veneno y deje espacio para las sonrisas.
Qué con sus caricias afloje el ceño fruncido y logre sacar de mi boca algo más que quejas y críticas.
Parece que mis lentes no solo son oscuros, no es como otros días que miro todo desde afuera, hoy todo me traspasa. Hoy el odio me atraviesa, las palabras me cortan, y yo no me callo. Pataleo, grito y escupo a quien quiera que me toque, que me invada, que no me tenga fe.
Hoy me duele, hoy adolesco y espero con ansias un futuro que me acarree con acciones y no con palabras, que me impulse con amor y aprecio y no que trate de subir escaleras con esfuerzos superficiales.
Y yo quien soy? Qué soy? Cuántos matices tengo?
A caso todo lo que hice vale de algo? Cuánto valgo hoy? Según quién? Quién lo define? Quién lo ve?