“Soy, simplemente, un hombre, con todos los defectos de los hombres vulgares. Soy responsable de muchas culpas y tengo algunas, que no merezco. Estoy sumergido en este mundo complejo, contradictorio, que se apasiona por vivir y por morir, a veces, sin conciencia de lo heroico. Tengo temple para la lucha, pero me desvelo buscando paz. Rezo junto a una guitarra y mis salmos son ásperos e imperfectos. Sé que dentro de mí hay un eco perdido, buscándolo a Dios.”
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A. Yupanqui
(via cantardelcid)

















