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luther.
Ojala, no creo que fuese tan sencillo como sonreír para librarme de la condena -bromeó el alemán, la ley en sus país no era tan endeble- bueno, la verdad eso no quiere decir que seas malo, las cosas escritas a veces o son bonitas o quedan sosas -dicho esto, Luther se dedicó a escuchar el relato del moreno en silencio, asimilando poco a poco lo que este le contaba y empezando a forjarse una opinión sobre ello- por un lado, podías haber recurrido a que diese al niño en adopción, las hay abiertas y cerradas así que igual la próxima vez…ya lo sabes -le explicó- pero…lo hecho, hecho esta, no va a servir de nada que te de un sermón, tu lo hiciste pensando en aquel momento que era lo mejor pero…no podías saber que pasaría eso, suena como un error médico en el proceso, como que tocaron algo en ella que no debían…
“Te haría una apuesta, pero tienes razón, no todos tienen los mismos gustos, no todos te dejarían salir,” encogió sus hombros en un gesto vago de resignación, con una sonrisa a medio formar sobre sus labios. “Eso no me hace sentir mejor... Pero va, estoy bromeando, realmente sueno terrible. Tanto en mensajes como en persona.” Admitió el inglés, humedeciendo sus labios. Varias veces se lo habían comentado. “Sí, el problema es que bueno, se embarazó para retenerme con ella, si el bebé nacía no lo hubiera dado en adopción, sus padres y mi padre no lo hubieran permitido,” y aunque sólo era una teoría, sonaba de lo más racional. “No sé qué diablos pasó, la verdad, sólo sé que tuvo la peor de las suertes y yo aún me condeno por haberle insistido,” chasqueó su lengua, negando con la cabeza para después buscar la mirada del rubio. “¿Podemos cambiar de tema?”
magnus’ theory confirming itself
roderick.
Asintió. Ya no hablaban de posibilidades, hablaban de cosas afirmaciones, porque por lo menos así él sentía que serían las cosas. ❝ No debería verse si no es lo que uno está buscando. ❞ Corroboró, mordiendo el interior de su mejilla y regresando la mirada hacia el contrario, que parecía taladrarse la consciencia mientras mantenía sus infinidades fijas en una de las hojas con su cara impresa en ella. Se la arrebató sin mayor problema, arrugándole al momento. ❝ No lo hagas. ❞ Usaba un tono suavizado. Las siguientes palabras ajenas le hicieron negar un par de veces con la cabeza. ❝ No sé si soy tan buen nadador para eso. ❞ Bromeó, aunque de hecho en un sentido muy literal no era un gran nadador que digamos. Escuchó con atención la mención del pasado ajeno. ❝ Es de humanos. ❞ Corroboró, no iba a juzgarlo porque en definitiva no sabía cómo hubiese reaccionado si en algún momento Agatha le hubiese dicho que esperaba un bebé suyo, le había querido en demasía, pero ahora lo analizaba y no se veía compartiendo su vida con ella, mucho menos siendo padre a los diecisiete. Las palabras ajenas hicieron que le mirase mal. ❝ Darien, no hables. ❞ Pidió, rodando la vista con eterna diversión en sus facciones. Le acababa de decir que era un gay lindo y no sabía cómo tomarse aquello, no lo sentía como un cumplido pero tampoco como una ofensa. Regresó la vista hacia su camisa de tonalidades oceánicas, no veía nada de malo con ella, que claro, había sido criado por una pareja gay donde le enseñaron la importancia de la apariencia personal. ❝ En mi defensa, mis padres se encargaron de darme una linda pinta de gay. ❞ Se encogió de hombros. ❝ Y me gusta mi imagen, así que supongo mejor empiezo a googlear tácticas de ligue para conseguirme un lindo novio. ❞ Pero sus palabras eran una completa broma, aún cuando a muchas personas les diera la impresión de que el alemán podría llegar a ser un mujeriego, no lo era. Sus parejas sexuales podían contarse con los dedos de las manos y aún sobraban más de par, sus parejas amorosas se contaban con una sola mano. Disfrutaba coquetear, las insinuaciones de otras personas y ver hasta donde el juego podía llegar, pero siempre sabía en qué momento detenerse. ❝ Ese es otro punto, no quiero que ahora todos piensen que Pierre se aprovechó del hijo adolescente de su mejor amigo con el corazón roto. ❞ Hizo una mueca. ❝ No es una mala persona. ❞ Y sí, le había dejado abruptamente, pero no iba a hacer leña del árbol caído cuando sabía perfectamente que la decisión más sensata fue alejarse como lo hizo y cortar la relación de golpe. Para ese punto ya no se esforzaba en fingir que el rumor no era más que una habladuría, al menos no para con el moreno. No era como si fuese a irle con la información a sus padres y con la única persona que necesitaba planear meticulosamente lo que haría era su melliza, sin embargo la misma seguía en clases y en esos momentos no se le antojaba seguir igual de tenso. ❝ ¿Estuviste en la Universidad de Londres? ¿Por qué el cambio? ❞ Soltó una lacónica carcajada. ❝ Es un buen intento, pero no me hace sentir mejor. ❞ Admitió. ❝ Pero en eso hay algo muy honesto: es más divertido cuando es secreto y prohibido. ❞ Mientras más le prohiben algo a uno, más lo desea, ¿qué no? No quería pensar en cuánto tardaría en llegar el rumor a Lorenzzo, era un hombre sociable, con amistades entre las filas administrativas de la institución. Lo único que sabía es que debía tener armado lo que haría y diría para ese momento. ❝ Al parecer ya lo tengo. ❞ Terminó de arrojar el último panfleto de aquel espacio a la basura, regresando la mirada al hombre. ❝ ¿A dónde quieres ir? ❞ Palmó su bolsillo, corroborando que de hecho traía consigo las llaves de la camioneta que compartía con Leia, no iba a irse a los jardines o a una cafetería o algo así, necesitaba salir de las instalaciones durante al menos un rato y sabía que el mayor también. Comenzó a avanzar al lado de Darien, comenzando a sentir al momento los cotilleos que se hacían conforme aparecían en escena. ❝ Detesto esto. ❞ Susurró, las miradas eran dirigidas al par, expectantes y curiosas, le gustaba el exceso de atención, sí, pero no de aquella manera. ❝ Están esperando que te bese o que me pidas que aborte a nuestro hijo, aún no me decido. ❞ Bufó.
“Todos somos buenos nadadores cuando se trata de una emergencia. Es como... cuando necesitas usar la fuerza para algo realmente importante,” pausó, analizando la situación y sus propias palabras también, pues no estaba seguro de haberse dado a comprender tal como había deseado. “Excepto yo, yo soy un buen nadador en general.” Se corrió en la marcha sin parecer arrogante, era una simple verdad descubierta cuando tenía recién unos cinco años: desde ese instante, nunca más quiso separarse del agua, lo ayudaba a pensar y relajarse. “¿Qué? ¿Qué? ¿Por qué? No puedo ser tan malo coqueteando... O, bueno, quizá sí,” sus hombros se encogieron, resignado por su falta de empatía a la hora de la seducción. Era algo que realmente se le daba fatal cuando se lo proponía, pero cuando no todo salía completamente natural. “¿Por qué tus padres se encargarían de eso?” No comprendía en lo absoluto, porque claro, le faltaba esa parte de la historia familiar del alemán. “Si te sirve de algo, he tenido como... tres novios, más o menos, todos supuestamente heterosexuales. Te sorprendería lo fácil que es cambiar la mentalidad de las personas,” asintió, aunque lo cierto era que no había hecho demasiado esfuerzo para conseguir que sus amigos cambiaran de parecer, ellos habían comenzado a confundirse primero. “¿Él tenía familia? Porque sino... Bueno, esperar un par de años para dar a conocer la relación no hubiera sido tan terrible, no sé, tengo la certeza de que cuando hay amor nada se interpone,” frunció el ceño, era extraño hablar de esa forma, tan a la ligera sobre sus pensamientos con respecto al enamoramiento, las almas gemelas y todo lo que cualquiera consideraría cursi, pero Darien era romántico pese a que le costaba realmente aceptarlo. “Sí, soy de Londres, entré porque... era cerca, estudié filosofía unos cuatro años, pero me di cuenta que no era lo mío ni quería vivir de eso, la universidad que más gustó fue esta dentro de los planes que habían de intercambio, así que decidí venir. Además necesitaba irme de Inglaterra, comenzar de cero en otro lugar,” hizo una breve pausa para dirigir su mirada oscura a las pálidas facciones de su interlocutor, las palabras pronunciadas con acento germano fueron capaces de robarle una efímera sonrisa antes de protestar: “¿Por qué no te hace sentir mejor? Lo mío también era ilegal. La diferencia es que si era mayor de edad, pero... Bah, de todas formas todos pensaban que estaba con él para tener buenas calificaciones, así que era perdonable según la sociedad,” seguía rompiendo los folletos conforme hablaba, un suspiro prolongado decidió entonces huir de sus pulmones, dejando todo el asunto de edades y relaciones clandestinas a un costado. “Esa es precisamente la actitud que buscaba,” decoró otra vez su rostro con esa característica sonrisa suya, enseñando una impecable dentadura; en tanto, se deshacía de los panfletos que habían quedado entre sus manos, resguardando sus dígitos enseguida en los bolsillos de su pantalón. “No lo sé, ¿a un bar?” Como siempre, el alcohol surgía como una primera opción a la hora de la distracción; en especial cuando el día siguiente se veía tan despejado de deberes estudiantiles. Sus orbes oscuras delinearon con cuidado cada figura emergente que pasaba cerca de ellos, era inevitable sentir el paso de miradas curiosas sobre sus cuerpos. “Lo peor es que en el papel ni siquiera se especifica que fue un aborto, suena como si yo la hubiera matado literalmente,” se quejó, negando con la cabeza, era una completa ineficiencia que no sólo arruinaría su reputación con los estudiantes, sino también con la directiva. “Y no voy a besarte sino me invitas algo primero, es lo mínimo.” su timbre de voz sonó tan sereno y auténtico, que no parecía ser ninguna clase de broma, excepto por esa pequeña curva de su comisura diestra.
luther.
Es probable -él no habia pensado en la posibilidad de que el hacer aquello les hiciese quedar como que lo que ponía en los panfletos era cierto- pero tampoco es como si fuese a sacarme una foto todo orgullo de mis fechorías -añadió, lo segundo le resultaba un comportamiento de lo más estúpido- la cara de alguien no siempre indica que sea buena gente -le comentó- y no creo que te humillases, me han dicho cosas peores por el móvil -tampoco le importaba aquello mucho pero quería animarlo- ¿entonces como fue? Porque si eso es cierto, estas muy jodido.
“Supongo que podemos acabar con este pasillo,” sus ojos recorrieron las paredes restantes, no eran muchas, pero sabía que toda la universidad estaba empapelada de rostros estudiantiles, si iban a sacarlos todos iban a estar como menos un día entero. “Aunque mataras a alguien, tú les sonríes y te liberan de inmediato, estoy seguro,” se permitió bromear, con una sonrisa apenas perceptible curvando sus labios. “Me siento ofendido ahora, ¿tan malo soy coqueteando? Me lo habían dicho antes, pero...” encogió sus hombros, dejando la frase inconclusa por las palabras, pero terminada con una curvatura entre las comisuras de su boca. “Bueno, asumo que es necesario explicarlo porque no querrás estar junto a un supuesto asesino,” suspiró, negando con la cabeza en forma de resignación. “Tenía como dieciocho o diecinueve años. Tenía problemas con mi novia y quería terminar con ella, pero se embarazó para... Ya sabes, retenerme. Entré en pánico y le pedí que por favor abortara, le di el dinero y todo eso. Ella no quería, pero yo insistí porque tenía un futuro por delante, ella también y bah, un niño iba a destruir todos los planes.” sus cejas se alzaron, rompiendo un par de panfletos con un ápice de molestia antes de continuar. “Tomó el dinero cuando entró en razón. No quiso que la acompañara, y... Falleció de una hemorragia.”

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nolan.
Bueno, sus palabras le habían molestado, pero eso era bueno: demostraba algo de conciencia al fin y al cabo. Nolan no había cometido un error tan grave como Darien, aún así había pasado por algo parecido… tampoco demasiado, después de todo hasta donde él supiera por su culpa no había muerto nadie. Además, siempre había procurado usar condón cuando tenía sexo: -Se le llama ojo por ojo, Darien. O algo así. Y tienes suerte de que no estemos en Estados Unidos, en algún que otro estado existe la pena de muerte -eso se le había escapado, tampoco pretendía que el inglesito se mease encima. De repente, le llegó nueva información, aquella historia iba complicándose por momentos y Nolan no sabía si quería seguir escuchando-. ¿Y nadie ha pensado en contactar con ese supuesto médico deficiente? Joder, sí que necesitas preguntarle a un abogado. Yo por desgracia solamente soy matemático y si calculo tus estadísticas, puedo confirmar que estás jodido -bueno, eso no sonó muy científico. Suspiró levemente, no, no le gustaría estar en la piel de sujeto que tenía delante-. La verdad es que no, pertenezco a la “clase media-baja”, solamente he conocido abogados de oficio. Y no te los recomiendo.
“¿Pena de muerte? ¿De qué diablos estás hablando? Yo no la maté, fue ese doctor. Y sí, puedo tener un grado de culpa al haberle insistido que abortase, pero... ¿Cómo iba a saber? Tenía conocidas que lo habían hecho y todo había salido bien, de saber que existía ese riesgo...” negó, para esa época no era mucha la información al respecto, tampoco (aparentemente) los doctores eran expertos en esa clase de cirugías, por lo que todo había sido obra del destino, una lección que no borró jamás de su memoria. Aún tenía pesadillas al respecto, demasiado horrorosas como para describirla en palabras; sin embargo, se consolaba pensando que de haber ocurrido, el trauma de su en ese entonces parejas hubiese sido aún más grande que el propio. “No sé, no... La verdad es que no sé dónde fue exactamente el lugar, asumo que sus padres se encargaron de demandar el lugar o alguna estupidez así. Tal vez si la hubiera ayudado a buscar un sitio diferente... Lo peor es que recuerdo que estaba muy enfadado con ella en ese momento, apenas le hablaba,” frunció su ceño, chasqueando su lengua enseguida, esa información no había sido pedida y él tampoco deseaba entregarla. “Quizá algún estudiante de derecho aquí pueda ayudarme, aunque no creo que sea tan grave como para asuntos legales, mi culpa va más por la moral que otra cosa” pausó, dirigiendo su mirada hacia el más joven, soltando un breve suspiro. “¿Conoces algún lugar donde pueda ir a perder la consciencia?”
Matt Daddario doing shadowpuppets.
nolan.
Escuchó lo que parecían ser parte de los orígenes del inglesito conocido como Darien. Nolan sabía que tras cada persona había una larga historia de intrigas, dramas, traumas, en mayor o menor medida; pero tampoco se esperaba que el chico tuviera nueve hermanos de nueve madres distintas. Su padre parecía ser la perfecta definición de picaflor, aunque por otro lado resultó ser lo suficientemente responsable como para encargarse de todos: -Supongo que tal y como me lo pintas, tu padre se asegurará en que jamás lo olvides y te castigará por ello -dijo sin ningún filtro. Prefería decir ese tipo de verdades en voz alta y bien segura, a decirlo de manera suave. El dolor hacía a las personas más fuertes, eso lo había comprobado en sus propias carnes-. Yo no tengo nada en contra del aborto, si te referías a eso… Está en como has dicho… La obligaste, y por eso, está muerta -Darien parecía estar viviendo en una nube, ¿cómo se podía estar 7 años cargando con la muerte de otra persona y sin haber sufrido apenas las consecuencias? Nolan estaba alucinando-. Mira, no soy muy fan de la ley y por eso no te llevaré yo mismo hasta una comisaría, creo que sería mucho más moral que acudieses por tu propio pie… -se dio cuenta de que llevaba con los puños apretados demasiado tiempo, así que relajó las manos, notándolas muy pesadas-. No, no se lo contaré a nadie. Tampoco me gusta ir contando los secretos de otras personas, pero ya se han dedicado otros a esparcirlo y aunque puedas decir que es una mentira… la semilla de la duda relucirá en sus cabezas. ¿Estás dispuesto a seguir viviendo esa fachada?
“Gracias,” respondió con ironía, pero sin ninguna mala intención en sus palabras. Había sido un accidente, ¿qué iba a saber él? Nunca había escuchado de que algo como lo sucedido había pasado antes, ¿por qué tenía que ser justo él? Suspiró, acariciando el puente de su nariz. “Sí, maldición, ya sé lo que pasó, no es necesario que me lo recuerdes,” hizo una pausa, no estaba alterado en lo absoluto, al contrario, su voz sonaba más tranquila de lo que debería. Negó con la cabeza, había pasado tanto tiempo que no sabía cómo reaccionaría la ley si se llegase a enterar de lo ocurrido. “Esté en la cárcel, en la luna, en Plutón o en esta universidad, la culpa será exactamente la misma. Además, no sé qué condena me den después de tanto tiempo, ¿qué pasa si nunca salgo de la cárcel? Bueno, en teoría sería lo justo...” Tuvo que hacer otra pausa, reflexionando matiz por matiz, capa por capa, detalle por detalle, sus brazos se cruzaron sobre su pecho, en tanto sus orbes oscuras delinearon la figura contraria. “Creo que necesito preguntarle a un abogado. Porque el aborto es legal hasta las veinticuatro semanas, así que en teoría no estaba haciendo nada ilegal y ella tampoco... Solamente el destino jugó en contra y fue atendida por un médico deficiente. Es... Es como cuando envías a alguien a comprar a una esquina o le insistes para que haga algo y es atropellado, no sé... ¿Conoces un buen abogado? Estoy...” negó, otra vez, las palabras se le confundían tanto como las ideas, por lo que se sentó en el primer escalón que encontró.

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nolan.
-Tu padre suena a persona severa -y eso de normal nunca era bueno. Una de las familias con las que convivió Nolan en su infancia era de ese estilo y fue cuando comprendió que nunca volvería a sentir el calor de una familia… hasta que llegaron los Donovan, claro, pero para eso tardarían un par de años. En cuanto se aproximó a una papelera, fue sacando cada uno de los folletos, troceándolos como podía y metiéndolos en ésta. Fue entonces cuando escuchó la confesión de Darien, del inglesito, y Nolan se quedó a cuadros. Es decir, había calculado en su cabeza las probabilidades de que algunos secretos fueran ciertos pero su propia moral había impedido creerse aquellas que tenían que ver con la muerte de otra persona-. Espera, espera… ¿Le diste dinero para que abortase? -obviamente no se había catado de toda la historia así que era preferible que preguntase a que le malinterpretase. Pero sí, el inglesito parecía arrepentirse y mucho, aún así eso no quitaba de que por su culpa… hubiera muerto otra persona. Apretó levemente los puños, quedándose callado y luego continuó tirando los folletos a la papelera, tras eso, se colgó de nuevo la mochila y respiró profundamente-. Si yo estuviera en tu situación, iría por mi propio pie a la comisaría más cercana y confesaría. No te conozco y por eso resulta mucho más fácil decírtelo, pero no sé si puedes llegar a dormir sabiendo lo que pasó. Quizás consigas que sus padres puedan superarlo de una buena vez.
Descargó el aire de sus pulmones en una prolongada exhalación, similar a un suspiro que pareció eterno. La verdad es que nunca había conocido un lado demasiado severo de su progenitor. “En realidad es bastante comprensivo y agradable, aceptó de inmediato cuando llevé novios a la casa, y siempre fue responsable conmigo y mis hermanos, pero...” enfatizó la palabra, humedeciendo su labio inferior. “Pero es muy apasionado cuando se habla de igualdad para todos, política y abortos. Es decir, tengo nueve hermanos menores, todos de diferentes madres. Si se entera de lo que hice... Joder, no quiero pensar lo que sigue,” se vio en la necesidad de explicar aquello, simplemente para dejar una imagen adecuada de su padre frente a ojos extraños, después de todo, lo había rescatado de una madre despreocupada y obsesiva. Su respiración pareció detenerse por una larga fracción de segundos, tuvo que esquivar la azulada mirada del castaño para detener el torrente de pensamientos, ¿de verdad se atrevió a contarle? Debía ser demasiado el peso como para liberarse con el primero que comenzara el interrogatorio. “¿Honestamente? Siempre he estado a favor del aborto, porque bueno, cada quien hace lo que quiere con su cuerpo. Pero el hecho de haberla obligado me... Te digo, es horrible. Y sí, he pensado muchas veces en ir a la policía, pero no... ¿No puedo?” pausó, podían llamarlo cobarde, pero tampoco se veía capaz de confesar lo que realmente pasó con ella. “Han pasado casi siete años ya, y...” bufó, por primera vez dirigió sus orbes hasta las facciones irlandesas. “No puedes contarle a nadie, por favor.”
lorraine.
Fue posible para Lorraine notar cómo aquello parecía haberlo abstraído de su entorno, y no pudo evitar sentirse desconcertada por el tiempo que le tomó reaccionar. Una vez que le escuchó hablar, se obligó a imitar con sus propios labios la sonrisa que apareció sobre los ajenos, fingiendo estar convencida al respecto, cuando en verdad la suspicacia en su interior ya comenzaba a florecer. “Tienes razón.” La siguiente propuesta, sin embargo, la llevó a arrugar las cejas. De nuevo, la preocupación que claramente mostraba el joven respecto a la situación no le cuadraba, tampoco que quisiera posponer sus planes para disponer a deshacerse de los panfletos en ese mismo instante, pero prefirió no darle importancia y suponer que se debía a querer tomar responsabilidad debido al puesto que cubría en la federación. “Claro, te ayudaré.” Pasó entonces a quitar del mural varios de los papeles pegados en él, mas lo que escuchó a continuación ocasionó que le dedicara al mayor una mirada de ofensa, aunque la diversión logró vislumbrarse también en su semblante. “Tomando en cuenta que nunca he tenido un novio,” confesó luego de vacilar un instante, pues si bien era poco lo que en la actualidad mantenía en secreto, tocar el tema todavía le resultaba extraño, “diría que lo mío es completamente falso.” Le imitó, rompiendo los papeles que había retirado de la pared. “Aunque no puedo hablar por los demás.” Una pausa. “En verdad espero que nada de esto sea verdad, a una de mis roomies se le acusa de haber intentado asesinar a su abuela,” comentó con un pequeño bufido que pretendía tratarse de una risa, aunque el asunto conseguía despertar en ella cierta intriga, a pesar de no creer a Mina capaz de tal cosa. “¿Crees que los hayan regado por toda la universidad?”
Seguramente su rostro era más que evidente, pero las excusas no existían en ese momento, tampoco las justificaciones de sus actos. Tragó saliva, comenzando a sacar los folletos que habían por ahí. “Gracias.” dijo simplemente, aún con el par de avellanas escrutando cada noticia. Una parte de él pareció regresar a la realidad cuando la de pecas comenzó a hablar. “¿Lo dices en serio?” Imposible era dejar la sorpresa a un lado, su ceño se frunció de inmediato con sutileza. “¿Cómo sobrevives, hm? Yo llevo menos de un año soltero y estoy comenzando a desesperarme,” porque, lamentablemente, el inglés era de esas personas que necesitaban de alguien todo el tiempo a su lado, no podía estar soltero, le costaba de sobremanera. Esos nueve meses que llevaba sin una pareja ya le estaban pasando la cuenta. “Creo que pasaste a mi lista de personas que admiro, justo por debajo de Bowie” bromeó, una media sonrisa se apoderó de sus facciones, curvando las comisuras de su boca. “¿Asesinar a su abuela? Eso es estúpido, vamos, las abuelas son lo mejor que pueden pasar en una familia...” Generalizaba, aunque lo cierto era que nunca había tenido tanto contacto con los suyos, pues vivían en Grecia. Una vez que tuvo suficientes folletos en mano, se deshizo de ellos en el bote de basura más cercano; una idea aterrizó sin aviso cuando la rubia lanzó el cuestionamiento. “Es probable. Y si es así, esto será ridículo. Además que vamos a vernos como sospechosos, sí. Mejor vamos por ese café,” alejarse de la universidad en ese preciso momento se veía como un plan demasiado tentador para considerarlo dos veces, una especie de doloroso agujero comenzó a hacerse en la boca de su estómago, negando con la cabeza. “Quizá deberías dormir con tu otra roomie por si acaso, la verdad es que no se sabe si esto es cierto o no.”
luther.
-Luther reflexionó durante unos segundos antes de contestar- Espero que podamos encontrarlo pero no creo -había mucha gente en la universidad como para encontrar solamente a un culpable-la cosa es que yo no he hecho nada de eso, Darien…aunque me alaben o el rector me quiera matar, soy inocente -añadió, no le hacía gracia alguna que pensasen eso de él- ¿pero lo tuyo es verdad? -el alemán tenía que preguntarlo porque si era verdad, el asunto era terrible-
“Sí yo tampoco creo...” pausó, encogiendo sus hombros. “El estar botando los folletos... ¿no nos hace más sospechosos de alguna forma?” cuestionó, la curiosidad se mezcló con una instintiva inocencia que se plasmó en su mirada, dirigiéndola después hacia el contrario para escucharlo. “Entiendo. Te creo, sí. Tienes cara de ser inocente. Maldición, odio que todos tengan cara de ser inocentes,” lo último fue pronunciado en un tono más bajo, y entonces, sus cejas se alzaron debido a la sorpresa de la pregunta. “No lo sé, dime tú. ¿Realmente me humillé con los mensajes? Porque vamos, que era un coqueteo sin importancia y nada más, no fue tan terrible, ¿o sí?” cuestionó, por supuesto refiriéndose a la segunda parte que salía escrita en el papel, con suspiro prosiguió: “No, no es... No es como dice el papel, no tan así.”
hershel.
No le hace mucha gracia tener que firmar a su nombre, pero es infinitamente mejor que suspender-. Hershel -responde. No dará su segundo nombre si no es estrictamente necesario. Aunque ha llegado a dar uno falso en algunas ocasiones.
“Hershel. ¿Hershel qué?” insistió. “Mira la verdad es que tengo un registro perfecto en biblioteca y no tengo intenciones de arruinarlo, así que... Sería bueno que cooperaras, sí. Puedo ir a buscar el libro a tu habitación después.”
roderick.
Le daba la impresión de que aquellas hojas en realidad estaban plagadas de verdades incómodas, es decir, el que nada debe, nada teme, y la tensión demostrada por la gran mayoría de las personas involucradas en aquellas habladurías en ningún punto daba la impresión de que fuesen puras mentiras bien elaboradas por algún ocioso. ❝ Imagina que llegasen a oídos de personas relevantes. ❞ Porque aún si los demás creyeran aquello, de una habladuría no pasaría, pero si eso llegaba a superiores -como ya lo había hecho con directivos escolares- el problema en que se meterían sería de proporciones tremendas y, mierda, pensar en aquello no ayudaba en nada a calmar la angustia que recorría por dentro al alemán. ❝ Supongo. ❞ Arqueó una ceja con simpleza, porque aquel era su caso pero se negaba a admitirlo a viva voz. ❝ Aunque entiendo el punto, yo sí creo que nadie es la persona que aparenta ser, por lo menos no completamente. Siempre hay una historia detrás, ya sabes, el lado oscuro de la luna y esas cosas. ❞ Se encogió de hombros, no creía que Darien fuese sólo la cara bonita de notas perfectas al frente de la federación. Lo mismo para con un montón de otras personas que conocía, sí, quizá era lo que más resaltaba de ellos, pero todos solían ser como un iceberg y un montón de historias podrían ser contadas de cada uno, la cosa es que -por lo menos en su caso- prefería que aquellas anécdotas salieran de sus propios labios, porque así sabría que realmente deseaba que la otra persona se enterase de ello. Ante la cuestión sobre la serie televisiba rodó los ojos. ❝ Intento ser positivo. ❞ Anunció. ❝ Pero tú no cooperas y simplemente haces que todo esto sea un barco hundiéndose. ❞ Sus desiguales orbes se posaron, curiosas, en las facciones del británico. ❝ ¿Entonces sí tienes una ex novia muerta? ❞ Cuestionó, porque sus palabras ya habían afirmado aquello. ❝ Realmente se tomaron la molestia de investigar detalles de la vida de todos antes de elaborar estas cosas. ❞ Y en realidad lo decía en la búsqueda de compensar la pregunta antes planteada, porque a ese punto ya no se fiaba de la inocencia ajena, pero tampoco buscaba condenarlo porque si el cargo de consciencia que cargaba se asimilaba a la tormenta de emociones que le causaba su amorío con el mejor amigo de su padre, ya era castigo suficiente. Deformó su gesto, tornándolo en uno que fingía completa ofensa. ❝ Gracias por decirme que tengo pinta de gay. ❞ Anunció. Lo peor era que sabía que sus padres no dudarían de la culpabilidad del alemán en aquel asunto, un amorío entre el menor y Pierre sería la dirección más lógica para atar cabos sueltos del porqué del abrupto regreso del moreno a Venecia o el cúmulo de emociones que fue Roderick después de aquel suceso. ❝ La cosa es que no estuve en terapia recientemente, lo estuve a los diecisiete. El hombre me dobla la edad y es el mejor amigo de uno de mis padres. No quiero imaginar lo que Enzzo sentiría si sa-piensa que Pierre y yo… ❞ La imagen que tuviera el mundo entero de él le importaba una mierda, pero no la que tuviera Lorenzzo, era su padre, su mejor amigo y la persona que incondicionalmente creía en él. Por supuesto que apoyaría a su hijo si fuese gay -o bisexual-, es decir, él lo era, pero lo decepcionante que sería que aquello lo hubiese descubierto entre las sábanas y caricias de su mejor amigo… no. Sería un golpe muy bajo para su padre. ❝ De cualquier forma huir del problema jamás es la solución. ❞ Resopló. ❝ O al menos eso me queda decir, porque no es como que vaya a pedirle asilo a mi abuela en Alemania para evitar la furia y decepción de mis padres. ❞
Y lo inevitable llegaría pronto, una cita con el rector se le aproximaba. Estaba seguro de que se hablaría al respecto, tendría que buscar a los problemáticos y llevarlos para un interrogatorio, porque claramente la imagen de la universidad era más importante que la salud mental de todos sus estudiantes. “Será horrible cuando suceda,” habló como dándolo por hecho, frunciendo sus labios hacia un lado. Asintió con parsimonia una vez que el punto de vista fue aclarado, dejando que un suspiro escapara de su cuerpo nuevamente. “Sí, pero por algo ese lado no se ve, ¿no? Y esta es la peor forma de sacarlo a la luz,” pausó, imposible retirar su mirada del folleto que sostenían sus dígitos; parpadeó un instante, regresando a la realidad y escapando de los nocivos recuerdos. Involuntaria fue la sonrisa que delineó sus facciones, había sido algo completamente sin intención. “Puede ser..., pero sabemos nadar, supongo, así que... No lo pasaremos tan mal,” bromeó, necesitaba hacerlo después de toda la tensión que oprimía sus hombros hasta causarle un dolor leve en la parte más baja de su espalda, necesitaba olvidarse del tema por varios días, pero no sabía exactamente cómo cuando la mayoría iba a estaría preguntándole sobre eso. “Sí, tengo una ex novia muerta. Teníamos diecinueve años, vamos, cometemos errores todos, ¿no?” intentaba alentarse poco y nada, su cargo en la consciencia era más poderoso que cualquier palabra de aliento, sin embargo, debía intentar mantenerse firme, positivo. “Oye no es una ofensa, al revés. Tienes una linda pinta de gay. Y si no quieres tenerla... Cambiaría la camisa, una más suelta, quizá.... Pero déjala, se te ve bien.” la sinceridad, como nunca, se pudo percibir en el timbre de voz empleado, dibujando discretamente una media sonrisa sobre sus labios, la cual fue reemplazada casi de inmediato, el relato lo tomó por sorpresa, una confesión que no veía venir. Era bastante creíble, pero decidió seguir con el juego a pretender que nada había sucedido, estaba siendo bueno en ello. “Pero... Ahí el culpable debería ser él porque él es el mayor, el maduro y el que sabe lo que hace. Básicamente se hubiera aprovechado de ti, de ser verdad lo que dices claro, por lo que te padre tendría que enfadarse con él, no contigo,” analizó la situación por encima, dándole una vuelta hipotética a todo el tema. Chasqueó su lengua antes de añadir: “Si te hace sentir mejor, yo estuve con uno de mis profesores en la universidad de Londres, fueron varios meses, nadie nos descubrió, pero era un secreto a voces. Fue divertido mientras duró,” asintió, los dos casos eran completamente diferentes como para ser comparados, mas debía intentarlo. Humedeció sus labios, bajando la mirada con ligereza, escrutando las ranuras del antiquísimo suelo, como si de alguna forma las ideas fueran a fluir más rápido de esa forma. “Dudo que nuestros padres se enteren de todo esto... Mientras insistamos al director de que todo es mentira, no deberíamos estar en problemas... Y esperar que no comience a investigar, o probablemente descubra más de alguna verdad...” pausó, eliminando nuevamente los papeles que tenía en sus manos. “Deberíamos alejarnos de esto, ¿sabes? Querer ocultarlos definitivamente nos vuelve sospechosos, ¿tienes que hacer algo ahora?”

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nolan.
Menudas excusas de mierda le estaba dando, no era problema de Nolan que los inglesitos desconocieran los problemas que acusaban al país… que luego no llorasen cuando todo se desmoronase a su alrededor. Mejor olvidar ese comentario inapropiado por su parte, ya lo recordaría en otro momento y si daba la ocasión, le daría un par de clases de política territorial, a ver si así se enteraba: -Supongo que mi madre adoptiva no contará como un testigo fiable, quiero decir, es mi madre al fin y al cabo -no le importaba llamar a Valentine “madre adoptiva” y que todo el mundo se enterase, total, lo adoptó siendo bastante mayor y fue desde siempre consciente de su situación. Por otro lado, a Nolan no le preocupaba demasiado lo que pudiera decir Valentine, había decidido confiar en la palabra del chico cuando le aseguró que había abandonado la violencia y todo lo referido al IRA-. ¿No está viva? Pues… Estás en un buen meollo tú también, a no ser que certificasen su muerte a causa de una enfermedad y sea 100% asegurado -claro que aquello le olía a chamusquina a Nolan, pero el chico podría pensar lo mismo de él, ¿no?-. Es normal, son sus padres, perdieron a su hija y si no tienen ningún culpable… bueno, las personas tendemos a buscar responsables sobre nuestras desgracias. Tú y yo ahora mismo mientras arrancamos estos folletos. Yo soy Nolan, “un placer” supongo -nunca es un placer conocer a otro inglesito más.
No podía hacer mucho más que disculparse, la verdad, pero de inmediato percibió la vibra hostil que envolvió el ambiente, decidió ignorarla por el simple hecho de que podían ser cosas suyas, después de todo, ninguno se conocía lo suficiente como para comenzar a juzgarse. “Mi padre no contaría como testigo de nada porque sería él mismo quien me llevaría a la cárcel, seguramente,” chasqueó su lengua, permitiendo que un escalofrío discreto recorriera su espalda hasta cosquillear su nuca, los escenarios mentales nunca se le habían dado bien. Negó nuevamente con la cabeza, ¿qué tan confiable era él? Suspiró, después de todo ya había dicho demasiado, comenzar a retractarse ahora sería estúpido de su parte. “Es cierto.” pronunció, humedeciendo su labio inferior, su mirada quedó quieta sobre le folleto que sostenía, dejándose llevar por las memorias que ahora retorcían su garganta. “Fue mi culpa. Éramos jóvenes. Ambos teníamos un futuro. Ella no quería porque teníamos los recursos, pero entre quedarme amarrado para siempre allá, con ella, con un hijo... Y seguir el ejemplo de mi padre...” frunció el ceño, justificaciones no habían y lo sabía, pero estaba pronunciando las razones que tuvo en ese preciso momento. “Le insistí y le di el dinero. Me acuerdo que estaba asustada... Joder, nunca olvidaré su rostro pálido, estaba temblando. Dijo que quería ir sola, al otro día sus padres me llamaron para amenazarme de ir a la cárcel o no sé, eso no recuerdo. Les dije que no tenía idea y básicamente negué todo” torció sus labios en una mueca, “Es suerte que lo tuyo no sea cierto”