quiere decirle que lo siente, que no pretendía hacerlo, pero en parte siente que le estaría mintiendo, pues tampoco puede pensar en otra reacción más comedida cuando está claro que el otro no tiene ningún reparo en cuanto a lo que tiene para decir sobre vínculo que no le corresponde. comienza a sentir un hilo de desespero, una molestia de que no termina de entender. sabe que debería darle lo mismo lo que dani tenga o no para decir, que al final del día, energías deberían estar enfocadas en relación y punto. mas no puede. no puede ser del todo ajena a la opinión pública. le sucedió con la de barcelona, con la columna, y ahora con él. se siente vencida, atropellada, puesta en un camino sin salida. “ estoy feliz. ” reafirma, que no deja de ser verdad. está bien: camino con carter no ha sido uno de rosas, y podría haber resultado mejor en un inicio, pero ahora genuinamente la pasa bien en su compañía. ya no le preocupa que haya alguien más, ya no se compara con la sombra de rafaela. ahora disfruta lo que tienen, y en aspectos generales, es feliz. “ él me hace feliz. no me importa si crees que no me merece. ” al final del día, jueza de aquello será únicamente ella. ella, que es experta en correr cuando situaciones no le benefician, está segura de que ceguera por carter durará un periodo más bien corto. que empezará a pensar con la lógica y no con las emociones dentro de un tiempo, que no tiene nada de qué preocuparse. “ nos conocemos de toda la vida, ¿quién eres tú para hablar de él? ¿de mí? te conozco hace unos meses. ” y aun así, huella que había dejado era importante, y no puede decir del todo que pensar del madrileño se irá de su cabeza prontamente, porque retorno no la ha dejado en paz. incluso se ha planteado conversarlo con el inglés, pero todavía no ha reunido las cartas de lo que tiene para decirle. ahora en definitiva lo haría. “ ya me dejaste en claro que amigos como tales no somos, así que no quieras venir a hacerte el que se preocupa. ” remarca el uso del sustantivo para recordarle que oferta siempre estuvo ahí, que si él no la tomó ahora no tiene lugar alguno a actuar como lazo con europeo le tocara un pelo. no lo hace. rostro se tensa más de la cuenta y considera el dejarlo hablando solo para irse, de todas formas duda que tengan mucho más para decirse tras cachetada. preferiría no haberlo hecho, a decir verdad. no pensó mucho en las consecuencias que eso podría traerle, y aunque quiere pensar que dani no es un tipo vengativo o, en todo caso, que no lo sería particularmente con ella, no puede dejar de sentir que se ha metido en más problemas de lo que situación amerita. un suspiro abandona sus labios. “ como sea. estoy harta de todo esto. ”
Cuando Dani no quiso tocar más temas tan sólo viró la conversación hacia otro lado, no le parece necesario haber hecho el despliegue recién sucedido: podría haberse evitado. Bien tiene su parte en el proceso, se comprende perfectamente, pero la realidad es que al castaño se le acabaron las opciones y no tiene mucho a lo que apostar. A continuación resopla, negación con la cabeza entonces. ¿No debería importarle? No es lo cierto, y a Dani se le infla el pecho considerándose por encima de los otros y si bien tiene su propia lápida también hay un código de valores que son inquebrantables: por eso es alevoso, seguro, pero también por lo mismo no se torna serio con nadie. Hay tanto por cumplir que verlo desde afuera implica juzgarlo todavía más, desenredar los entramados supuestos que los ajenos claman y, por ende, justificar propio set de creencias. —Hazte feliz tú. —Reclama él que el adentro no lo pone contento para nada, vacío y estéril el camino a su ser. Queda callado después, consciente en demasía y de repente de las palabras lanzadas. Si está en lo cierto o no poco importa, el rostro se compunge un momento (arruga la nariz y pestañea como perdido) antes de tornarse serio nuevamente. Aprieta los dientes. Provocar a Sawyer se turna frente a otras culpabilidades, pero rápido es en esgrimir: —No puedes pegarme. Ni a mí ni a nadie. —Está herido más que indignado, pero el tono sale, espera, como si no dijera nada. Da un paso atrás ahora, después otra mirada a su alrededor en lo que piensa qué puede ser lo mejor para librarse de todo esto. Sabe que no es violenta, pero igual; si lo fuera podría comprenderla pues se crió en condiciones extremas al igual que Dunne. Y sí le preocupa, al menos a su modo, porque se aleja, pero no prefiere ver las cosas de lejos y hacerles luto en silencio. La cuestión no tiene sentido, quizá si se acercase a las personas de otra manera elegiría maneras más sanas de desenvolverse en el mundo, pero perdida está la inteligencia emocional, de eso está seguro: es un caso perdido y no hay nada que pueda hacerse. Chasquea la lengua tratando de concentrarse, Dani siempre necesita algo para decir, para expresar, maneras varias de darse a entender como un superado, deseo de ser omnipotente por encima de cualquier otra cosa. Sólo quiere terminar la universidad y marcharse, es lo que se ocurre, y nada más lo va a poder hacer feliz en el mundo como éste entre sus manos, listo para ser derrocado. —Ya está, Sawyer. —Y así le da finalización al intercambio recién desplegado. Tampoco cambia de opinión, pero eso Dunne ya lo sabe. —No quiero ser así, tampoco. —Es verdad. Acunar en sus brazos a la propia ira y rabia es menester, inevitable para él aunque no quiera y aunque la terapia haya estado presente desde la temprana edad. Las conflictivas con Sawyer no pueden convertirse en rutina y lo sabe porque molesta como un aguijón la simple idea de que llore en frente suyo, lejos de él, donde sea. —Soy egoísta—y engreído, superficial y altivo, falto de empatía y narcisista quizá, quién sabe, es lo dicho por los pasillos de España. —, me jode que las cosas no sean como quisiera. —Ladea la cabeza a un costado como gesticulando una resignación que empuja fortalezas contra peñascos.