Mi profe me invitó pa’ tomar clases privadas y yo dije que sí sin pensarlo dos veces. “Deja que me pongo algo más cómodo y ya vengo,” me dice y yo pensando que se pondrá un jogger, sale de su cuarto en pelotas, con una mano cubriendo su pinga. “Uf, mucho mejor. Hay que dejar que los muchachos respiren, verdad?” Claro que sí, papito y también hay que ponerlos en una boquita de puta como la mía. Estas clases me van a enseñar muchísimo.
Yo quiero clases así con un papasote















