Le encantaba estar de vuelta en la zona de países que habían albergado su lugar de trabajo durante años. El idioma, la gente, las costumbres, todo le traía recuerdos de días mejores que ahora procuraría recuperar. Obviamente las pastillas no entraron en su equipaje pero por ahora, ningún delirio ni alucinación parecía perseguirla. Después de organizar a todos los estudiantes, decidió salir a uno de los balcones del hotel y se colocó junto a otro de los profesores, riendo suavemente ante sus palabras mientras miraba las ajetreadas calles.— Sí, aunque demasiado artificial. Si tuviese que quedarme con una ciudad de la “zona” sería con Mascat. —respondió con seguridad.— Ojalá pudiésemos bajar hasta Omán.
Vaya, vaya, vaya...-- Comentó asombrado y una sonrisa en sus labios tan amplia que podía enseñar sus perfectos dientes alineados, miró a la mujer y con un leve gesto de su cabeza, musitó a la chica.-- Sin duda si que sabes del lugar ¿Has estado por aquí viviendo o cómo?










