— ¿Ah no?, has traído a dos niños muy lindos a una ciudad donde hace poco fue casi invadida por una raza extraterrestre, es presa de una bomba nuclear y cada dos semanas aparece un nuevo villano que cae en manos de los vengadores, los traes a un mundo cruel donde los humanos asesinan todo lo que temen, como animales asustados solo muerden todo lo que desconocen, los tres viven en un mundo donde un mutante es capaz de matar a un niño, dos o incluso su familia entera por evitarse una molestia… Profesor, de mutante a humano, le toco la desgracia de vivir en la época donde la guerra es inminente… ¿Usted quiere vivir sabiendo que sus hijos al crecer van a morir a manos de mutantes, por venganza?… — Murmuro mirando a los bebes dando tres pasos atrás y para esto levantando la voz.
— ¿Sabe lo que es dolor, profesor?… No hablo de una cortada o una fractura, hablo del dolor que nunca se va, ese que ennegrece el corazón y te hace perder toda clase de fe, esa que te guarda rencor y odio… y se vuelve una parte de ti, usted es tan indiferente a lo que le rodea por proteger a sus hijos, no lo juzgo, de echo es su deber ¿no?, ¿Que haría si le confirmara que sus hijos corren peligro?… No por mi, ni de ningún mutante, si no de la misma raza que ha matado a varios de nosotros… Esa gente no tiene limites, matarán a su familia solo por sacarle respuestas sobre quien conoce usted que sea mutante… Como sea — Dejo salir un suspiro pesado siendo alertado por sus ojos sobre algo que un par de ojos normales no verían, Cody retrocedió un paso mas y luego estiro la mano mirando como esta se volvía de ese color mas pálido y sus venas se notaban en tonalidades oscuras y verdosas — Sus hijos son mutantes… y sienten miedo… — La mutación de Jose lo hacía percibir esas mutaciones y que claro había aprendido a diferenciar los tipos pero no sabía aun percibir de que persona en su perfección, por lo que dedujo se trataba de uno de los niños — Profesor… su hijo… es un mutante… uno con el poder de negarme mi gen… Que dulce ¿Sabe lo que haré con esto?… ¿Sabe lo que su hijo vale para mi y para la humanidad?… Si no lo cuida ellos vendrán por el, o peor… yo lo haré… tremendo poder… — Sus ojos miraban todo y decidió dar un paso adelante entrando por completo en aquel campo sintiendo su piel lacerarse y volverse un poco gris y verdosa, incluso las heridas de bala mostraron cicatrices e incluso un par de heridas superficiales. — Que dulce se siente ser un humano… y deplorable… —
—He vivido toda mi vida aquí, Cody y ellos tienen seis meses. Si las cosas se ponen peores, realmente malas, me mudaré y todo se acabará —Trató de tranquilizar al adolescente pues no quería hacer algo de lo que después se arrepentiría —Y tu mismo lo has dicho, villanos que caen a manos de los vengadores. Y no, Cody, no tengo que vivir sabiendo eso pues no todos los mutantes son iguales y tampoco lo son los humanos —Espetó de forma dura, recordando a su hermano menor y todo lo que el chico amable y desesperado por afecto había tenido que sufrir antes de dejar Nueva York atrás, todo a causa de humanos que tenían miedo de su mutación. Pero también recordando a Simran, esa chica humana que le había dado la mejor época de su vida. —No todos son asesinos violentos, Cody —Aseguró, agregando hipócritas en su mente.
Sacudió la cabeza, dándole a entender al menos que realmente no sabía de lo que estaba hablando —No, Cody, no he pasado por nada que me haga sentir eso y aunque lo hiciera, no soy de los que guardan rencores —Sacudió la cabeza nuevamente, cansándose de los discursitos pesimistas del chico —Cody, no quiero contradecirte pero las cosas... las cosas no son tan así como las pintas o las crees —Intentó nuevamente. Daniel estaba empezando a creer que el rubio tenía un delirio de persecución y aunque no lo culpaba, no se sentía cómodo con alguien tan inestable cerca de sus hijos.
—Cody, mira como estas actuando ¿de verdad esperas que los bebés no se sientan intranquilos cuando estás así? —Hizo un ultimo esfuerzo por mantener la cordura, esperando que la mención de sus criaturitas relajara a Cody al menos un poco. Pero sus intentos fueron en vano y en cuanto el muchacho menciona utilizar a Dean, Daniel olvidó cualquier tipo de actitud pacifista que hubiera intentado mantener desapareció y el joven se puso de pie, interponiéndose entre su hijo y el mutante —Nada harás con mi hijo ¿entendido? —Gruñó, mostrando los dientes cual animal y empujando a Cody fuera de su campo protector —Te voy a pedir una cosa, Cody y espero no tener que repetirlo: No te acerques a mi familia, no pongas una mano encima de familia. No te estoy amenazando, te lo estoy pidiendo como favor —Aclaró pues no quería tener que actuar contra el chico, porque si lo hacía... Bueno, años atrás había tenido un temperamento explosivo y de todas y cada una de las peleas en las que se había metido, había salido ganador.