Si alguien me hubiese dicho hace 15 años que un gato me iba a cambiar la vida me hubiera reido. Entraste sin querer a mí vida hace 13 años, te perdías literalmente entre mis manos, eras una miniatura, jugabas, saltabas y nos dabas alegrías y sonrisas, Carmela te crió como una madre, compartieron todo, sus vidas tan diferentes como sus razas nunca importaron, son hermanos, son seres que eligieron pasar sus vidas juntos, y nosotros aceptamos el rol de padres, pero no quedó todo ahí, llenaron nuestras vidas de motivos, ganas, risas, alegrías y por sobre todo nuestros ojos de lágrimas al verlos crecer y sentir tanto orgullo como jamas lograríamos sentir, hoy, a 13 años del día que te adoptamos, a 13 años de habernos enamorados a primera vista, a 13 años de ser tu almohada, a 13 años de ser mí compañero de mates...te estás apagando, te me estás yendo sin poder hacer nada para evitarlo, te miro y se me estruja el corazón, se me nubla la vista y se me cierra la garganta, es cuestión de tiempo, nos queda muy poco, siempre te creí indestructible, inmortal, el que se recuperaba de cualquier cosa, y nada más lejos de la realidad. No sé que voy a hacer sin tu ronroneo, sin el calor de tu cuerpo durmiendo sobre mí, sin sentir que te fregabas contra mis piernas, sin esas miradas tan hermosas que me dedicabas, hoy siento que mí corazón se está apagando junto con el tuyo y me siento tan en deuda, porque siempre que yo estuve mal vos te quedabas a mí lado, no te movia nadie de mí cama hasta que me sentía mejor y me levantaba, hoy no puedo hacer lo mismo, porque sé que no te vas a poder levantar, mí corazón está con vos, mis pensamientos están con vos, mí alma te protege, pero estos 13 años se me hicieron demasiado cortos, lo único que espero, de verdad, de corazón, con todas mis fuerzas es que cuando yo me vaya vos me estés esperando. Te amo Juan Domingo, te amo con el corazón, el alma y nunca te voy a poder olvidar.