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Un programa muy completo para conocer las plantas y aprender a interactuar con ellas de manera distinta.
Vivir implica satisfacer lo que nuestro entorno, nuestro cuerpo, nuestro ser y nuestra consciencia requieren. La Casa de las Sábilas y su feria multitrueke aportan sus elementos subjetivos y materiales para el buen vivir. Ven a conocerlos, interactuar y, posiblemente, a participar.
Diversas manifestaciones del arte.
Prácticas cooperativas, modelos abiertos son algunas sugerencias del teórico Michel Bauwens
Redacción La Coperacha Ciudad de México // 28 de septiembre 2016 Avanzar hacia una sociedad basada en el conocimiento común y abierto, es uno de los objetivos que se ha planteado Michel Bauwens, un investigador y teórico de temas de tecnología cultura e innovación. Aunque Bauwens fue empresario en la rama de Internet, analista de la Agencia de Información de los Estados Unidos y consultor de la British Petroleum, también hay otra vertiente de su travesía profesional. Él es quien creó la Fundación para Alternativas entre Pares (Foundation for Peer to Peer Alternatives ó P2P Foundation), también fue editor de la revista pionera en temas convergencia digital “Wave”, y trabajó en la coedición de dos volúmenes denominados “Antropología digital”, publicado en francés. Desde su trabajo teórico sobre las redes de pares o red entre iguales (Peer to Peer-P2P); Bauwens propone una manera de producir bienes y crear valor de una manera libre, justa y sustentable. Desde el punto de vista tecnológico el Peer to Peer o “red entre pares” es una red de ordenadores que no funcionan bajo la forma tradicional cliente y servidor fijos, sino a partir de una base de nodos que se relacionan entre iguales. Así, Bauwens propone un decálogo con ideas para llevarlas a la acción, que son el resultado de 10 años de su trabajo en la Fundación P2P. Estas 10 ideas, dice Bauwens, ya existen, pero necesitan ser ampliamente utilizadas e integradas. Libre y abierta 1. Hacer negocios con modelos abiertos y basados en el conocimiento compartido Bauwens sostiene que el modelo de negocio cerrado se basa en una escasez artificial, mientras que el modelo abierto se basa en el reconocimiento de abundancia natural y por tanto se niega a generar ingresos hechos artificialmente escasos. El conocimiento es un No a la competencia, por lo que gana el valor de uso, siempre y cuando sea compartido, dice Bauwens. Justa 2. Realizar prácticas cooperativistas En este rubro pone como foco la ética, y señala que la clave está en elegir formas post corporativas. Las cooperativas son formas potenciales por las que los simpatizantes de las economías de lo común o procomún pueden optar, ya que tienen un objetivo social con la creación de recursos compartidos. 3. Practicar el valor abierto y el manejo de cuentas de forma compartida La producción entre pares se basa en un franco manejo de la comunidad con infraestructura colaborativa y abierta, contribuciones libres y tareas distribuidas. Así la forma más adecuada para distribuir los recursos no es la forma tradicional del salario, por lo que emerge una forma abierta en el manejo de recursos también de con un enfoque contributivo. Como ejemplo expone el caso de el proyecto Sensorica en donde los colaboradores registrados en un proyecto plasman sus labores en un sistema, y después de una evaluación entre pares se le asignan puntos. Una vez que fluyen los ingresos las contribuciones son recompensadas de acuerdo a las contribuciones. 4. Realizar una distribución justa y de beneficios compartidos a través de licencias justas (CopyFair) Esta propuesta se orienta al ámbito digital en donde las licencias libres conocidas como (copyleft) que permiten a cualquiera reutilizar el conocimiento común con la condición de que los cambios y mejoras se añadan de nuevo a ese conocimiento común, como ejemplo más claro está la perspectiva del software libre. En la producción física que implica explotación de recursos y materias primas, los modelos extractivos se benefician de la explotación comercial sin restricciones de estos bienes comunes. Por ello además del intercambio de conocimientos, se debe exigir reciprocidad para la explotación comercial de los bienes comunes para crear igualdad de condiciones para entidades económicas éticas que buscan los valores sociales y medioambientales. 5. Practicar la solidaridad, mitigar riesgos de trabajo y de vida a través de una producción común y justa (Previsión social) El poder de los Estados-nación se ha debilitado gradualmente como una consecuencia de la globalización financiera y neoliberal. Estamos viendo un gran esfuerzo integrado para desmantelar los mecanismos de previsión social que alguna vez fueron incorporados en los modelos de estado de bienestar. A pesar de que aún no se puede tener el poder para evitar esta destrucción, es imperativo que se reconstruyan los mecanismos de previsión social distribuidas, una práctica que llamamos commonfare. Ejemplos de todo el mundo, como el Broodfonds (Holanda), Friendsurance (Alemania), y los ministerios de intercambio de la salud (Estados Unidos), o entidades de cooperación tales Coopaname en Francia; demostrar nuevas formas de solidaridad distribuida que se pueden desarrollar para disipar los riesgos de vida y de trabajo. Destacan la aparición de mutuales laborales como la Smart-UE, que representa el eslabón perdido entre el precarios salarios laborales, ofreciendo un fondo de garantía mutua y un "salariat virtual" (es decir, la inserción en la protección social) para los trabajadores autónomos. Sustentable 6. Utilizar diseños abiertos y sustentables para una economía circular de código abierto. Por ejemplo la práctica de la obsolescencia programada es ajena a las personas que operan en un contexto de recursos compartidos. Así, el uso de diseños abiertos y sostenibles para la producción de bienes y servicios sustentables está hecha para las entidades ético-empresariales. 7. Avanzar hacia la coordinación recíproca de producción por medio de cadenas de abasto abiertas y de cuentas abiertas Este punto se sustenta en la coordinación de los mercados mutuos dentro de una economía procomún. Las cadenas de suministro abiertas a partir de coaliciones de empresas independientes que colaboran para crear ecosistemas de cooperación. Se deben tener procesos transparentes y quienes participan pueden adoptar y proceder con conocimiento abierto del que dispone la red. En este esquema no hay necesidad de sobreproducción, porque las realidades actuales de producción de la red se convierten en conocimiento común. 8. Prácticar la cosmo-localización Relación global y peso local, es el nuevo principio que alienta la producción entre pares para los bienes comunes, en donde el conocimiento se comparte a nivel mundial y la producción está en función de la demanda - basado en las necesidades reales - a través de la red de espacios de trabajo compartido y en pequeñas fábricas distribuidas. Estudios demuestran que hasta dos tercios de la materia y energía no están en la producción, sino en el transporte. Esto es insostenible, por ello un retorno a la producción local es una condición obligada para la transición hacia una producción sustentable. 9. Mutualizar las infraestructuras físicas La mal llamada economía compartida a través de compañías que van de AirBnB hasta Uber, han mostrado un potencial inactivo y de recursos no utilizados, sin embargo en el contexto correcto de la co-propiedad y co-gobernanza, y en una economía real se pueden lograr avances considerables en la reducción del uso de recursos. Los medios de producción, incluidas las máquinas, pueden compartirse entre aquellos que crean valor. Ejemplos como cooperativas de plataforma de datos o esquemas justos de la propiedad distribuida son herramientas que ayudan a codirigir infraestructuras de producción. 10. Mutualizar el capital generativo El impuesto del 38% financiero contraído en todos los bienes y servicios debe ser abolido; debemos transformar nuestro sistema monetario, y aumentar sustancialmente el uso de los sistemas de crédito mutual. Estas formas generativas de capital no pueden confiar en un suministro de dinero en el esquema extractivista. Por supuesto que Bauwens no es el único que ha reflexionado desde la perspectivas del igual a igual, sin embargo ha logrado enlistar una propuesta que se plantea en tres ejes: Lo libre y abierto, lo justo, y lo sustentable. Estas propuestas caen de pie dentro de la diversas expresiones que la economía alternativa, comunitaria, social y solidaria plantean. http://www.lacoperacha.org.mx/Diez-maneras--acelerar-economia-procomun-redes-entre-iguales-Michel-Bauwens.php

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La Economía Solidaria adopta formas específicas conforme los grupos humanos crean su armonía con el entorno. El multitrueke es una propuesta que se va enriqueciendo conforme las necesidades y las propuestas se encuentran. Te invitamos a conocer esta modalidad.
Otras maneras de vivir constituye un horizonte para quienes pretendemos armonía entre cultura y naturaleza como esencia de la reproducción de la vida. Este espacio es propicio para compartir saberes, productos y proyectos. Te esperamos.
Deliberar, decidir, realizar y festejar constituyen un todo articulado en tiempos y espacios diversos.
La potencia
Sin límites

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Saber y actuar.
Vamos a conocer otras formas de expresión.
Mariola Olcina Alvarado El Salmón Contracorriente Las alternativas de consumo como un compromiso para crear un modelo económico alternativo, viable y necesario En muchas ocasiones se dice que estamos hartas de que las alternativas de consumo de alimentos ecológicos sean eso, alternativas, cuando el deseo es convertirse en dignas competidoras del oligopolio alimentario. Estudiar los límites y oportunidades de crecimiento de estas iniciativas es un reto; lo que está claro es que por el estómago se puede conquistar a más gente y hay proyectos que ya se plantean la escalabilidad. Desde hace un tiempo, el número de grupos de consumo sigue creciendo. Pero ¿es suficiente? Mariano González, de La Ecomarca, se pregunta “cómo lograr dar el salto desde los pequeños consumos dispersos y un tanto marginales hasta constituirse en un modelo que compita y arrebate la hegemonía al modelo de consumo actual”. Una de las respuestas fue crear La Ecomarca, un proyecto que busca la creación de nuevos grupos de consumo, facilitando la logística, asumiendo algunas tareas y creando una red de productoras y consumidoras. “Así ampliamos la alimentación ecológica a otras personas, independientemente de las razones por las que se meten en un grupo de consumo”, dice González en un artículo en El Salmón Contracorriente. Crecer en red La cooperativa que está detrás de la iniciativa, Cyclos, junto con otras cinco personas (Lucía, Rubén, Serigne, Vane y Edu) con experiencia en el sector de la restauración, se han embarcado en la apertura de uno de los primeros restaurantes agroecológicos de Madrid. El Fogón Verde es “un restaurante cooperativo y vegetariano, donde la novedad es la práctica de la agroecología bajo el marco de la economía social y solidaria”, dicen. La Ecomarca ya intentó en su día distribuir alimentos ecológicos a restaurantes, pero a éstos les suponía cambiar su planificación y ajustarse a la temporalidad de los productos frescos y, por tanto, cambiar sus recetas. Como explica Mariano González, “las redes de distribución y transporte, los centros de reparto, los menús y los productos ofertados están diseñados y adaptados a la agricultura industrializada”. Sin embargo, siguieron creyendo que montar un restaurante era un buen paso para aumentar la escala de la alimentación agroecológica. “A veces tienes que arriesgar tu dinero y tu trabajo para crecer”, concluye Luis Rico, de Cyclos. Las personas que forman el proyecto tienen claro que esta expansión tiene que ser en red porque es la única manera de conseguir un “crecimiento democrático y escalado”. De hecho, reconocen la influencia de otras iniciativas más veteranas, como Madrid Agroecológico o el bar Achuri. Además, también están muy pendientes de otros procesos, como el de Garúa y la Fundación FUHEM, que juntos están consolidando los comedores escolares ecológicos a la vez que crean grupos de consumo para las familias de los colegios y educan a los niños y niñas para alimentar otros modelos. Llegar a más gente Otro de los tantos proyectos exitosos por su largo recorrido en esto de extender la agroecología es Landare, una asociación de consumo que surgió en 1991 y que actualmente abastece a unas 2.600 familias en Pamplona y alrededores. Hace tiempo que esta iniciativa atravesó la barrera del crecimiento al alcanzar un tamaño más que considerable: tienen dos locales en los que comercializan más de 2.500 productos ecológicos y facturan unos tres millones de euros. Aunque en sus locales no hay publicidad porque no quieren llegar a un público más allá del boca a boca, sí apuestan por un “desarrollo tranquilo”, comenta uno de sus socios en una charla en la sexta edición de la Feria del Mercado Social de Aragón. Después de 25 años de recorrido, siguen cuestionándose dinámicas y planteándose mejoras para integrar a un público menos endogámico. “Nuestras estructuras de toma de decisiones no son atractivas para la gente que no proviene del mundo militante, así que pienso que tenemos que generar cauces más allá de la asamblea o hacerlas diferentes”, dice Valero Casanovas en el último número de la revista Soberanía Alimentaria, dedicado a la distribución alimentaria. “Hay gente que se vincula a la práctica de Landare, pero el discurso no nos lo compraría porque no están en ese momento. ‘Ni una palabra de más, ni una persona de menos’, es lo que yo digo. Hay que pensar más en atraer que en contar historias”, dice Casanovas. Y añade que “la gente más militante critica la profesionalización y la dimensión y sobre esto hay críticas que entendemos, y que están muy fundamentadas, porque es verdad que renunciamos a algunas cosas a costa de atraer a ese cauce central de la sociedad que busca comodidad”. Al ser un proyecto de gran envergadura, el volumen de demanda que generan les permite tener una buena capacidad de negociación con los 94 productores y elaboradoras que les sirven. “Al ser más personas se abaratan los costes y se pueden conseguir mejores precios en productos de gran calidad”, eso sí, “respetando siempre los márgenes de ganancia de los productores y sin desvalorizar el producto”, decían en Zaragoza. En Landare, además, tienen una huerta comunitaria, un comedor social y organizan muchísimas actividades. Y es que para crecer y convencer sin renunciar a los principios esenciales de la agroecología hay que ser muy creativa. En definitiva, este debate sobre el crecimiento de las alternativas no es nuevo, y el miedo a perderse en el camino de la escalabilidad sigue ahí. El proceso es largo y se suele decir que “vamos lentas porque vamos lejos”, pero quedándose siempre cerca de los valores que impulsaron en primer lugar la creación de una alternativa digna de librar una buena lucha contra el oligopolio alimentario.
Consumir los productos, pero también conocer a los productores y la manera como realizan el trabajo con el que se construyen como seres humanos. Recibir y dar-nos en el intercambio. Construir otra oikos-nomía desde el multitrueke. Ahí nos vemos
Alfredo Serrano Mancilla CELAG La hegemonía neoliberal ha impuesto una supremacía de las finanzas. La economía real quedó relegada a un segundo plano, absolutamente subordinada. Hoy en día, por cada dólar en funcionamiento en actividades económicas con alguna base material, existen 20 dólares colocados en el mundo financiero. Se bifurcaron los caminos de dos dimensiones que debían estar perfectamente sintonizadas en forma complementaria. No es así: la una es esclava de la otra. El capital ficticio es el gran actor. Según datos del Bank of America, desde el año 2007 los Bancos Centrales han creado 12,2 billones de dólares para comprar activos a entidades financieras. El objetivo de esta política monetaria no ha sido otro que tapar el gran agujero en el que se ha visto envuelto el sector financiero. Pero el parche no ha servido para reactivar la economía mundial tal como se había pregonado. Los resultados saltan a la vista. Todas las previsiones para este y los próximos años siguen siendo pesimistas. Los Bancos Centrales también han reducido los tipos de interés hasta en 600 ocasiones con la intención de abaratar los préstamos. Cada vez es más común observar a países con tasas de interés negativas. Esta política tampoco ha dado sus frutos de cara a impulsar un modelo económico productivo. ¿Por qué son insuficientes o ineficaces estas políticas centradas en lo monetario para avivar la economía mundial? La respuesta está en la propia raíz del orden económico del capitalismo neoliberal. En tanto todas las fórmulas estén centradas en la política monetaria, en salvaguardar a la banca, la economía seguirá cojeando sin ningún tipo de indicio de recuperación. El ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Ben Bernanke, afirma que se está cargando demasiada responsabilidad en los Bancos Centrales y muy poca atención al resto de políticas económicas. Lo primero es cierto, lo segundo no. En vez de poca atención, lo que sucede es que el resto de políticas, particularmente las políticas fiscales, reman en contra. Mientras se llevan a cabo políticas monetarias expansivas, las políticas fiscales son restrictivas. De nada sirve, implementar continuamente políticas de relajación cuantitativa que imprimen más y más billetes si la economía no está preparada para este nuevo escenario. No están dadas las condiciones básicas de la economía real para recuperarse únicamente porque un helicóptero siga lanzando dinero desde el aire. El dinero va a parar a unas pocas manos, que sanean sus balances contables, mientras en el resto todo sigue igual, o peor. Los estímulos monetarios entran en contradicción con las políticas de austeridad impuestas desde lo fiscal y lo salarial. ¿Quién se atreve a pedir dinero prestado para invertir en la economía real si no hay demanda efectiva que garantice una tasa de retorno positiva y estable? No hay demanda segura porque el empobrecimiento salarial del 99% de la población explica la merma del poder de compra. Y ahora, a diferencia de lo que sucediera en otros momentos históricos, tampoco hay capacidad de expandirse más allá de las fronteras. Se agotó la posibilidad de crear “nuevos consumidores” en otras partes del mundo: ya están todos los que son. Y esa mayoría -a escala global- también siente los azotes de la economía globalizada que no despega. El 10 de marzo pasado, Draghi, presidente del Banco Central Europeo, decidió una especie de “super emisión” que incluía no solo a los bancos, sino también la posibilidad de financiar las obligaciones societarias de las grandes empresas industriales. Nuevamente, la ortodoxia monetaria creyendo en los milagros económicos. ¿Será efectivo esto en tanto Europa sigue sumergida en un mar de austeridad? La respuesta sigue siendo negativa. El verdadero propósito de esta medida es cubrirles las espaldas a las grandes empresas industriales (alemanas en su mayoría) para que recuperen su tasa de ganancia por la vía exportadora. La demanda interna europea se recuperaría con mayor salario, con más empleo, aumentando los niveles de productividad, con más inversión en ciencia y tecnología. Pero no. Lo que se propone es conseguir más mercados afuera para colocar todo lo que no se logra vender adentro. De ahí, la importancia que tiene la reciente ola de tratados comerciales promovidos desde Europa. No importa la política fiscal pero sí la comercial. Mientras la salvación económica sea limitada a lo monetario, a lo financiero, y nos sigamos olvidando de la economía real, estaremos ante un callejón sin salida. El empate catastrófico está asegurado si continúan las políticas de austeridad yendo a contracorriente de la política monetaria expansiva. No sólo es cuestión de justicia terminar con la deuda social-laboral-económica, es cuestión de eficacia económica. De nada sirve repartir dinero a favor de unos pocos si la economía real no es atendida. Alfredo Serrano Mancilla, Director CELAG, Doctor Economía.

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Evelyn Patricia Martínez Rebelión La ideología emprendedurista El capitalismo también se sostiene, y es exitoso, en la medida en que los oprimidos asumen como propio las ideas y discursos de sus opresores. Dice Paulo Freire en Pedagogía del oprimido que es peligroso cuando “Hablan como ellos, actúan como ellos, piensan como ellos, desean lo mismo que sus opresores”. Es así que en el discurso de la economía dominante se esté promoviendo la idea del ‘emprededurismo’ como solución para aquella fuerza de trabajo que no es absorbida dentro del proceso de acumulación del capital, es decir, para el ejército laboral de reserva, o la población desempleada. Bajo este discurso, se les motiva a que inicien con un negocio y que poco a poco irán escalando hasta convertirse en grandes empresarios. Se impone la ideología del individualismo y la competencia, y como única fórmula ‘mágica’ para ser ‘felices’ la de ser un empresario capitalista. La ideología neoliberal emprendedurista es funcional para seguir reproduciendo el sistema, materialmente y culturalmente. Materialmente porque, por un lado, por la misma lógica del capitalismo monopólico, estos ‘emprendimientos’ terminan siendo expoliados [1] por el gran capital ya sea industrial, comercial o financiero. Y, además, en el plano de la consciencia, porque se reproduce una ‘falsa conciencia’ del sujeto, de querer ser como el opresor. Es decir, lo que le interesa a la ideología neoliberal es que se vaya perdiendo el sentido de lo colectivo, de la organización, de la reciprocidad y solidaridad. La base del proyecto neoliberal se vuelve entonces un proyecto de la individualización de todo. “Una economía hecha de trabajadores que se comportan como unidades-empresa, y no como grupos de asalariados, conlleva la generalización de la forma empresa. (…) una sociedad integrada bajo el principio rector de la forma empresa, que se infiltra en todas las relaciones sociales. También en la familia o en el Estado.” (Santos Ortega 2014; p.37). Hay, entonces, una colonización de los valores empresariales capitalistas en todos los ámbitos. La falsa consciencia del sujeto La ideología emprendedurista impone la idea de que el pobre es pobre porque no quiere ser un emprendedor, “sino emprendes, siempre serás un derrotado”. Incita a la competencia permanente, a ser un “triunfador”. Resalta como valores emprendedores, el talento, la innovación, el carisma, etc. Quien fracasa es porque no dispone de signos de éxito. Esconde que en realidad quien ‘fracasa’ es por el resultado directo de las relaciones de expoliación del capitalismo monopólico. Y se ocultan los procesos sociales que han posibilitado el “talento” del emprendedor. Es decir, el rico no es rico por sus cualidades de “talento” individual, sino porque su riqueza ha sido creada por las relaciones de explotación de la fuerza de trabajo dentro del proceso de trabajo, la cual crea un plusvalor que no es reconocido ni pagado; además por la invisibilización del aporte del trabajo no remunerado y del cuidado que realizan, en su mayoría, las mujeres, para reproducir la fuerza de trabajo y mantener la vida. El burgués posee riqueza porque niega, oprime y explota. Esa es su racionalidad. No hay tal talento, lo que hay es explotación y dominación en las relaciones sociales de producción. Entonces con la ideología emprendedurista, el sujeto pasa de asalariado que vende su fuerza de trabajo en el mercado laboral, a considerarse un trabajador como “empresario para sí” (Foucault 2007). Esa es la trampa, es decir, no hay un reconocimiento de su lugar de enunciación como sujeto oprimido, hay un ocultamiento. Una falsa consciencia. Y, por tanto, se niegan las posibilidades de emancipación del trabajo. Resignificar el concepto de emprender En el sentido de la deconstrucción y resignificación de las palabras, si queremos darle un nuevo significado al concepto de emprender, diremos que emprender sí pero no en competencia, sino en solidaridad. Como por ejemplo lo entiende la “Asociación Solidaria de Comunidades Emprendedoras en Red” (ASCER) en San Sebastián y San Lorenzo, San Vicente, ellos y ellas lo asimilan y resignifican con otra lógica, con otra mirada, con valores de solidaridad y empatía, de ir propiciando una nueva consciencia. Su misión es la de “Fomentar un cambio de actitud de los productores y productoras por medio de acciones colectivas justas y solidarias que generen una dinamización económica y productiva local en nuestros municipios”. (Plan de trabajo de ASCER) Estas nuevas relaciones de producción, van creando una nueva consciencia del sujeto, una consciencia solidaria. La cual va entendiendo que es necesario disminuir poco a poco las relaciones de vinculación con las empresas capitalistas, y de potenciar, por el contrario, la articulación intra e inter sectorial del sector de la economía solidaria. Que es necesario ir realizando compras y ventas de manera asociada y coordinada, creando sus propios circuitos financieros solidarios (grupos de autoahorro, bancos comunales, etc), y de compartir conocimiento, saberes y tecnologías. De esta manera se va creando otra relación con la realidad, se va creando una nueva consciencia del sujeto, ya no individualista y competitiva, sino una consciencia colectiva y solidaria. Ya lo he dicho en otras ocasiones y quiero repetir: es necesario otra práctica, pero también otra discursividad frente al pensamiento único. Notas: [1] ¿Cómo se dan las relaciones de expoliación? : a) Los productores de la producción mercantil simple o de valores de uso al no poseer autonomía y capacidad de negociación frente al capitalista (ya sea industrial, comercial o financiero), aceptan un precio de compra inferior al valor de la mercancía o de sus costos de producción, porque, precisamente, no posee otra alternativa; y b) la lógica del capital le determina al productor mercantil cómo producir, de la misma forma modifica la jornada su trabajo y la intensidad de su trabajo. De esta manera se da la subsunción indirecta del trabajo al capital, es decir la expoliación, y la apropiación extraordinaria de valor de su trabajo. Ver: Montoya, Aquiles (1998). Economía crítica. UCA editores, San Salvador Bibliografía: Santos Ortega, Antonio. (2014). La política en manos de los empresarios: el imparable ascenso de la ideología del emprendedor. Revista Papeles, Nº227. Pp. 29-43 Foucault, Michel (2007). Nacimiento de la biopolítica, FCE, Buenos Aires. Freire, Paulo (1978). Pedagogía del Oprimido, Siglo XXI editores, Uruguay.
Luis Ángel Saavedra Noticias Aliadas Solidaridad, cooperación, ayuda mutua, reciprocidad, equidad, son algunos de los principios de las cooperativas de economía solidaria. En marzo de 1999, el presidente ecuatoriano Jamil Mahuad (1998-2000) decretó un feriado bancario por 24 horas, que se extendieron a cinco días durante los cuales no se pudo realizar ninguna transacción. Al feriado le siguió la disposición de cerrar las cuentas por un año; a esto se lo llamó “congelamiento de depósitos” y afectó a las cuentas con más de dos millones de sucres, unos US$400 a esa época. A reglón seguido, el 9 de enero del 2000, se decretó la dolarización de la economía ecuatoriana, fijando el dólar en un cambio de 25,000 sucres; los $400 congelados se convirtieron en $80, así se produjo el mayor atraco a los ecuatorianos que tenían sus fondos en el sistema financiero, quienes vieron esfumarse las cuatro quintas partes de sus capitales. La gente dejó de creer en el sistema financiero, muchos ancianos perdieron sus pensiones jubilares y optaron por el suicidio, se inició un éxodo hacia Europa y EEUU en busca de mejores oportunidades: el país quebró. En este escenario adverso para las finanzas ¿podría surgir una nueva cooperativa de ahorro y crédito? Fondvida: otra economía En los años 80 se formó la Federación de Barrios Populares del Noroccidente de Quito, principalmente con barrios informales o en proceso de regularización. “Los barrios se organizaron para evitar los desalojos, luego para exigir la dotación de servicios básicos”, cuenta Xavier Alvarado, quien lideró esta organización. Con ayuda de la organización humanitaria británica Oxfam, a finales de 1999, la Federación empezó a brindar pequeños créditos para mejoramiento de vivienda, y así nació la idea de formar una cooperativa. Mauro Quingalombo, uno de los fundadores de Fondvida, recuerda que la principal discusión era precisamente el escenario económico del país. “Pensamos que crear una cooperativa era muy arriesgado porque la gente dejó de creer en el sistema financiero, y solo teníamos $40 mil para dar vida a esta idea o para perderlo todo”, dice Quingalombo. A pesar de las inquietudes, se arriesgaron. El 14 de noviembre del 2000 nace el Fondo para el Desarrollo y la Vida, Fondvida. “Teníamos la certeza de que la gente iba a responder si se daban cuenta que era su cooperativa y que no era un banco; así que la primera buena obra de la cooperativa fue el ser dirigida por la propia gente de los barrios del noroccidente”, cuenta Quingalombo, quien fue su primer presidente. En efecto, cada uno de los trabajadores y trabajadoras de Fondvida fueron seleccionados en los barrios del noroccidente, incluida la gerente, Sandra Naula, quien le imprimió el carácter de desarrollo comunitario a una institución financiera. “La gente conocía a quien le atendía, decía ‘mira si esa es la hija del vecino, o ese es el hijo del compadre’. Entonces fue la cercanía de la gente la que brindó confianza”, dice Quingalombo. La confianza le ha llevado a Fondvida a mantener transacciones anuales que superan los $5 millones, en tres oficinas de barrios urbano marginales. “A más de brindar servicios de ahorro y crédito, se debía pensar que una cooperativa como Fondvida debía vincularse con la organización barrial y saber de los problemas que se viven en los barrios, de los problemas que viven sus habitantes, para que aporte con los barrios. Aún no se hablaba mucho de economía solidaria, pero ya pensábamos que una cooperativa de barrio debía ser solidaria con lo que pasa en el barrio, y eso no es únicamente una cuestión de dinero”, manifiesta Javier Alvarado. Fondvida incursionó en la dinámica barrial, financió campamentos vacacionales, escuelas de fútbol, adoquinados de calles, creación de puestos de mercado; se arriesgó a otorgar créditos para que los jóvenes incursionaran en sus primeros negocios; diseñó un compendio de herramientas para que, quienes emprendían por primera vez en negocios, formen sistemas de evaluación financiera que les permita crecer y proyectarse a futuro. “La idea es que demos los primeros créditos y dejemos a la gente lista para acceder al sistema financiero formal”, dice Quingalombo. Las amenazas al sistema de economía solidaria Como Fondvida, muchas otras cooperativas crecieron amparadas en la confianza y cercanía con la gente; cooperativas que luego se transformaron en bancos, como Codesarrollo, una cooperativa vinculada al desarrollo agroproductivo; cooperativas que crecieron al punto de patrocinar a equipos de fútbol en el campeonato nacional, como Mushuc Runa (hombre nuevo), que nació con indígenas y campesinos de Pilahuín, en la Provincia de Tungurahua, en 1997, y que ahora sus transacciones superan los $40 millones anuales. Pero no todo ha sido bueno, también hay cooperativas que han quebrado o que han estafado a sus socios. Para enfrentar este problema, en Ecuador se dictó la Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria, en el 2011, y regula la acción de las cooperativas de economía solidaria, pero el remedio resultó peor que la enfermedad. “La ley vigente en Ecuador no contempla la realidad de las pequeñas cooperativas, como la exigencia de que sus consejos de administración y vigilancia sean conformados por profesionales en economía, administración o derecho. ¿De dónde vamos a sacar un administrador de empresas en un barrio de los nuestros?, se pregunta Quingalombo. Las nuevas exigencias han motivado que pequeñas cooperativas se vayan fusionando para enfrentar las nuevas regulaciones. “Nos están forzando a perder nuestra cercanía con la gente, que es nuestro principal capital, pues en las elecciones de directivas tenemos que decir usted no puede, usted tampoco, ni usted… y eso genera desconfianza”, afirma Quingalombo. “Las cooperativas de economía solidaria son de sectores, son de barrio, no pueden sobrepasar el barrio y hacerse de ciudad; igual las de sectores no pueden saltarse del sector y ser para otra cosa, porque eso confunde y se pierde la identidad, ya se ve como una cosa que no es de aquí”, afirma Alvarado, quien ha cuestionado duramente la ley aprobada por el gobierno del presidente Rafael Correa. El emprendimiento fortalece el sistema de desigualdad “Hay que ver qué se apoya, para no ser el inicio de la propia explotación de los nuestros”, también afirma Alvarado, pues puede ser que el hablar de emprendimientos sea hablar de cómo sostener el modelo de capital, porque lo que generalmente se busca es que las personas desarrollen sus negocios y se inserten en la dinámica del capital. Esta crítica se va posicionando en sectores de izquierda, más aún cuando se constata que los microcréditos, otorgados sin capacitación ni seguimiento, solo se constituyen en las mejores formas de ganancia financiera de las entidades bancarias; muchos microcréditos han llevado a la quiebra a los emprendedores. Fondvida ha comprendido que el emprendimiento que se debe apoyar es aquel que pueda ayudar al progreso del barrio, a más del progreso individual. “Fondvida es comunidad, si deja de serlo, será solo un ente financiero más”, sentencia Quingalombo.