Sus cejas se alzaron al escuchar la respuesta que daba su amiga, analizando un poco su reacción antes de dedicarle una pequeña sonrisa “Eso es muy bueno, me alegra mucho que se lleven bien…” comentó primero la pelinegra, manteniendo su usual sonrisa y tono amable, sin cortar contacto visual. “Cuéntame ¿te tiene trabajando mucho? Puedo decirle que se calme, con eso que me han contado que hasta se ven fuera de horarios de trabajo muy seguido, incluso en tu propia casa, en la de él, debe tenerte mucha confianza.”
“Aja...” asintió ligeramente mirando a la contraria, se negaba a decir algo, probablemente Cass se reiría de ella, pero su orgullo no le permitiría jamás admitir que se estaba metiendo con alguien como Sebastian, al menos no de manera pública. “¿Eso te dijeron? La gente en este pueblo no sabe que inventar” frunció el ceño haciéndose la desentendida, aparentemente aun que intentaran ser discretos la gente tarde o temprano buscaba la forma de enterarse de las cosas.








