—No me había dado cuenta de que eso se podía malinterpretar. —comenzó a reír, olvidándose por completo del bicho hasta que devolvió la vista a su pantalón y notó que seguía ahí parado, provocándole un escalofrío en el cuerpo. —Podría, pero no voy a hacerlo. ¿Puedes tú hacerlo por mí? —insistió. Arabella tampoco se veía con intenciones de tocar a la araña, pero valía la pena intentarlo.
‘está bien.’ aceptó a regañadientes, tras considerarlo por unos segundos. ‘pero cuando la araña me pique y sea yo la que adquiera super-poderes te vas a arrepentir de no haberlo hecho.’ comentó con falsa seriedad al tiempo que se acercaba y de un manotazo quitaba al insecto. ‘iugh, que desagradable.’ musitó con dramatismo, limpiando su mano en la camiseta del otro.
















