Un pedacito de mar habita en el cuarto de al lado. No tengo ningún tipo de afición por el océano, pero si pego la oreja a su puerta escucho claramente la marea. Lo lleva en su nombre, en su andar, en sus recuerdos y yo no puedo hacer más que conmoverme y volverme pirata, buzo,pescador con tal de demostrarle que estoy con ella.
Sé que soporta esta ciudad por razones bien distintas a la belleza, que juega a saltar la cuerda soñando con saltar las olas, que este sol jamás le parecerá tan vivo, que esta luz nunca la abrazará del todo. Tengo un pedacito de mar dispuesto a petrificarse antes que a volver y se me hacen agua los ojos, me vuelvo de sal del coraje.
Tengo un pedacito de mar al que hirieron y llegó a mi lugar a sanarse.
E.J.


















