Se me fue... se me fue la ira, y ahora que no hay ira, y no me siento como un animal herido, ahuyando y retorsiendose en el dolor. Me contemplo, con ganas de salir corriendo a los brazos de el, decirle que finalmente lo logre, que finalmente no lo odio, que finalmente lo he perdonado, que despues de haberlo intentado juntos por dos años, finalmente lo logre. Como si eso lo solucionara todo. Pero en el fondo reconozco que solo logre llegar a este estado en soledad, apesar de la dolorosa distancia entre los dos, fue justo lo que necesite para curarme. Y que aun me asusta que su proximidad logre enfermarme, tal vez las malas dinamicas siendo complatibles entre los dos, generaban ese estado asioso del que no era facil salir. Y aunque sigo soñando con ese encuentro maravilloso donde nos vemos a los ojos y se disipan los corazones rotos. hay que decir que la relación era de los dos, la mitad del agua sucia era de el y aunque me sienta mejor, nada me garantiza que el ahora sea mejor (o lo que yo esperaba que fuese). No tengo forma de saber si la soledad le hizo bien, o lo empeoro todo. Ahora me asusta que me ire, dos años me ire, y si no hubo chance de encontrarmelo acá, el encontrarmelo al otro lado del mundo, parece imposible. Me pregunto si estoy lista para resignarme a no verlo más, a asesinar cualquier ceniza de esperanza y buscarle el cierre al que no he querido llegar. Es sorprendente que aunque terminamos hace más de un año, yo no he podido cerrar. Mi ilusión ha sido persistente, tal vez no he tenido los medios para cerrar esta etapa antes. No me permitia concluir con dolor de por medio. necesitaba redención, liberar el dolor y algo de amor. Y aunque ya no tiene sentido buscar amor en el. me queda algo de ese amor, para cerrar esto con decencia, con porte. Un amor que se sintio, que estuvo lleno de fallas, pero se sintio. y un poco la vida va de eso. de sentir y fallar, para levantarse y volverlo a intentar.







