¡Por favor! ¡Sólo una partida! —volvió a pedirle a la persona que tenÃa en frente. Llevaba diez minutos pidiéndole si podÃan jugar al FIFA, pero no querÃa aceptar—. ¡Prometo no hacer trampa! —Exclamó, con algo de duda—. ¿Di que sÃ?
--Te voy a seguir ignorando hasta que dejes de preguntar lo mismo, Michael.Â











