¡Dímelo! —le demandó a medida de que tomaba asiento a la par de ella, estando convencido de que la chica jamás diría ni una sola palabra en cuanto al asunto—. En realidad solo había pensado en una que tuviera mi nombre, pero tus ideas son mucho mejores. ¡Incluso podría unirlas! —llegó con entusiasmo a esa conclusión, tal y como si hubiese tenido la mejor idea del siglo—. Le obsequiaría una a tu hermano, quizás me apreciaría más.
La rubia se limitó a reír a expensas del chico, sacudiendo la cabeza en señal de negación. Sabía que el muchacho podía ser muy persistente cuando se proponía algo pero, por todos los Dioses, esperaba que dejara ese asunto pronto. Se arrepintió de tan siquiera haber mencionado eso.-- Mis ideas siempre son mucho mejores, ¿qué acaso no me conoces? --preguntó con una sonrisa burlona, rodando los ojos.-- Vale, esperaré esa playera con ansias. Más te vale cumplir tu palabra ahora. --suspiró ante la idea, pero antes que pudiera contestar logró observar a la distancia el autobús. Se levantó, acercándose un par de pasos a la carretera.-- Pensaría que te estás burlando de él y te odiaría, descarta la idea. Ah y por cierto, espero que traigas tu tarjeta para el autobús.













