Aquello parecía de todo menos una entrevista, al menos no a las que estaba acostumbrado Dante, esas estaban llenas de formalidad, números y negocios. Así que Sophie rompió el molde y vaya que estaba disfrutando su compañía, era una mujer bastante agradable, simpática y por supuesto hermosa.
—Entonces tenemos una cita. Ahora guarda tú número en mi móvil, porque definitivamente quiero seguir en contacto contigo y no sólo para entrevistas. — con habilidad desbloqueo su teléfono y se lo ofreció para que escribiera su número. —Igual, puedo enviar el jet de la familia para que vaya por ti a NYC y te lleve a Londres… y también de regreso. No hay problema, nos arreglamos en cuanto me confirmen la fecha. — su tono era encantador y relajado, era tan fácil hablar con Dante, más si la conversación era esporádica.
—Lo pregunto porque… también soy soltero… y bueno, me imagino que así podríamos salir alguna vez. Claro, si lo deseas… si no pues… no lo sé. — aclaró su garganta y continuó conduciendo por las bellas calles de Milán. Al ver aquel gesto de niña, le pareció lindo y se animó a hacer la siguiente confesión. —Por mucho, estoy seguro que esta se convertirá en mi entrevista favorita. Me la estoy pasando muy bien, ¿y tú? — pregunta con una sonrisa.
Después de aquella confesión, dudó por un momento de su decisión. Sería mejor retractarse y no permitirle conducir su flamante auto. —Después de esa confesión, creo que mejor me retracto y sigo conduciendo. — indicó con una sonrisa. Al final dejaría que ella condujera, era solo un auto y no pasaba nada del otro mundo si le pasaba algo. Era algo material, tenía repuesto, solución… quizá muy cara, pero al final la tenía.
El lugar al que irían era uno de los mejores de la ciudad, el lujo se podía percibir a simple vista. Pero no era eso lo que atraía al magnate, realmente la comida era buena y cuando acudía a aquel lugar lo trataban como un verdadero rey. —Mujer de poca fe, ya verás que si. La comida es increíble. — insistió mientras esperaban por una mesa.
Era cliente preferente, lo evidente es que tuviera un lugar exclusivo para sentarse, un lugar donde pudiera ver la maravillosa vista sin ser interrumpido. —De hecho, vengo solo la mayor parte del tiempo. Algunas veces con la familia, pero nada más. — sí, era más del tipo lobo solitario que conquistador de féminas. —Me dedico a trabajar, poco tiempo tengo de hacer algo más. —
Todo en Dante era maravilloso. Aún no entendía como un hombre así de importante estaba aún soltero. Sin dudas tendría bastante material para escribir en cuanto toda la entrevista terminara; eso sí, por una extraña razón su instinto periodístico iba desapareciendo. Quizás la conversación amena o el simple hecho que Dante en eses momento estaba siendo totalmente relajado con ella, así que se sintiera por demás cómoda.
Así que una vez en el restaurante su respuesta la hizo reír. ─ Tendré toda la fe en la comida. Es difícil imaginarte solo en este precioso lugar. Dices que la comida es exquisita y estás solo… no sé, pienso que si la comida es deliciosa, el lugar hermoso y una atención de cien puntos, lo menos que uno puede hacer es compartir el momento con alguien. ─ Soltó de forma honesta. La comida era algo que la apasionaba y siempre encontraba gratificante el poder compartir algo delicioso con alguien que quisiera. ─ Aunque… es solo un punto de vista que tengo. No es para que te enojes conmigo. ─ arremetió presionando sus labios para evitar sonreír y restarle importancia a su pequeña charla de compartir.
─ Así que la vida del gran Dante Brandolini se resume en dormir, comer, trabajar, aseo personal, comer y volver a dormir.─ enumeró cada item con sus dedos en tono divertido una vez tomaron asiento uno frente al otro. ─ Me acabas de dar tu secreto para ser el CEO más exitoso, ¿lo sabes verdad? Ah… y se me olvidaba, coleccionar preciosos autos clásicos. ¿Quién como tú? ─ Le regala una sonrisa al notar que un mesero se acerca con la carta. Sophie toma la que le ofrecen y rápidamente le da una ojeada. ─ Antes de que sigamos con esta no entrevista… ¿qué debería ordenar si o si? ─ lo miró por encima de su carta con ojos divertidos. Había tanto que quería preguntarle, además que no quería quedarse sin ganas de una cita… porque sí, era una cita ver a los Kings of Leon. Y por una extraña razón se sintió tímida. Una cosa era hacerle preguntas de todo tipo a él y otra muy diferente dejarse ver ella frente a otros, mejor dicho frente al rubio que tenía justo delante de sus ojos. Era demasiado atractivo para sostenerle la mirada y eso la descolocaba; sin embargo, tenía que mantenerse positiva. Necesitaba escribir el artículo, necesitaba que él volara al evento de Vogue, necesitaba esa comida y, para su sorpresa, necesitaba más tiempo con él a solas y porque sí.