Una tarde lluviosa, sin siquiera esperarlo me llegó tu recuerdo, me pregunté entonces porqué después de tanto tiempo sin pensar en ti, no supe la respuesta en aquel momento, solo me limité a recordarte, a pensar en todo aquello que solías decir, a tu extraña forma de ver el mundo, mucho más idealista, yo en cambio era y sigo siendo demasiado realista para mi propio gusto; me gustaría tanto ser como tú, ver el mundo así de hermoso.
Aquella tarde te extrañé como nunca, porque necesitaba de tus palabras, sentir que tenía alguien en quién apoyarme, pero en cambio me derrumbaba sin que nadie se diera cuenta, silenciosamente como siempre.
A veces me pregunto qué pasó, por qué así, supongo que nunca lo sabré, aún así agradezco haberme cruzado contigo porque me enseñaste que aunque las personas se vayan algún día, aún después de todo me tengo a mí y eso es lo más importante, y lo aprendí el día en que te fuiste.
Alma








