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Registro 03 - Viaje en Ascensor
Viaje en Ascensor
Me levanto pronto todas las mañanas. Las 4:50 de la mañana, es decir, las 4:50 de la noche todo el año. Rutina: desayuno, quizá galletas y un ColaCao con café. Lavarse la cara, ¡importante!, y bajar a la perra a la calle. A esas horas, si el ascensor está ocupado es que el vecino del primero está de mañana… ¡Me ha quitado el ascensor, cabrón!
5:20 de la mañana, vuelvo con la perra del paseo, abro la casa y compruebo que todo está bien por casa. Me voy a currar. El ascensor hoy está libre, el vecino está de tardes. Bien. Me monto en el ascensor y pulso el botón del -1, directo al garaje con las llaves en la mano ya.
Se abre la puerta y hago el amago de salir del ascensor, pero algo no va bien. El acceso al garaje está mal; mal en el sentido de que no es mi sótano. Las paredes son verdes con una línea roja horizontal, un sistema de señalización en caso de incendio. La puerta hacia el garaje no está a la izquierda donde debería; está al frente. A la izquierda hay una pared.
Es imposible. Vuelvo a entrar en el ascensor y llevo tanto tiempo con mi ictus mental que la puerta se cierra de nuevo conmigo dentro. No me froto los ojos, algo que he visto hacer en las películas cuando alguien ve algo que no le cuadra; me parece una estupidez. No, yo repaso mentalmente…
¿Drogas?, no. ¿Estoy dormido?, creo que no. ¿Me he equivocado de piso?, ¡ajá!, eso es. Yo nunca bajo al -2 y puede que sea diferente en disposición. No tienen trasteros e igual han pintado recientemente las paredes con ese verde y esa línea roja tras la última inundación del sótano -2 este invierno.
Eso es. Mi corazón va a estallar, seré tonto… Casi me da un infarto por despistado. Habré pulsado el -2 sin querer con la caraja del sueño. Pulso el -1 para subir a mi garaje e ir a trabajar, hoy con una historia avergonzante que no pienso contar a nadie.
Al pulsar, la puerta se abre de nuevo y ahí se me hiela el alma. ¡Estoy en el -1, joder! El corazón me late a mil. Salgo al rellano y la puerta del ascensor se cierra a mi espalda. Decido salir por la puerta de enfrente e ir al garaje o a donde me lleve; tengo que ir al trabajo y ya llevo 4 minutos aquí alucinando como un drogata.
Salgo al garaje y… este no es mi garaje, claro que no. ¿Qué coches son estos? Son coches de marcas raras, eso sí, todos parecían nuevos… esos coches que sabes que tienen menos de 5 años por el estilo y por el brillo de su pintura. Y las matrículas no las había visto en la vida.
Pero dónde hostias estoy. Estoy acojonado… eché a correr al ascensor de nuevo. Esa sensación cuando estás en un pasillo largo y crees que alguien está detrás de ti (casi siempre un asesino), esa sensación es poco para lo que sentí cuando pulsé el botón de la puerta y hasta que esta se cerró.
Con mi caraja mental pulso el botón del 6.º, mi casa. Si estoy soñando espero que volver a la cama me ayude a despertar, pero qué mierda de mañana es esta. Bien, el ascensor se mueve y está subiendo. De momento se parece a mi ascensor. Subo al 6.º y se abre la puerta. Bien, es mi rellano. Vamos bien.
Llego a la puerta de mi casa y, ya más tranquilo, abro la puerta. Mi perra en su cama me mira con cara de: «¿No deberías estar de camino ya?». Sí, joder, pienso yo. Voy a la habitación y mi esposa sigue durmiendo. Si hubiera estado despierta, habría visto una cara de susto de muerte mezclada con un blanco cadavérico y una historia farfullada digna de un tumor cerebral.
Vale, pienso. Aquí está todo bien y no estoy dormido, seguro. Me voy a trabajar, pero esta vez por las escaleras. No pienso volver a entrar a ese ascensor de la muerte. Los pisos hasta el 0, todo bien. En el 0 ya estoy hiperventilando y bajo paso a paso como un ninja. Es mi puta casa, ahora estoy seguro. Pues bajo al -1 esta vez como un gato, olfateando el aire y girando la cabeza en cada giro de esta. No quiero sorpresas. La luz de la escalera, que es automática, se enciende a mi paso y veo que ahí está mi piso. El ansiado -1 y con él los coches de siempre y mi coche allí en su plaza.
¡Pero qué ha pasado! Son las 5:38 y ya voy justo. Mierda. Creo que hoy bajé del ascensor en el piso equivocado.
No me había vuelto a pasar esto desde aquella vez. Unos meses después seguía todo rayado con lo vivido; sin embargo, con el tiempo pasado y pensando siempre que había sido una alucinación transitoria («me lo debería mirar», me digo todos los días), bueno, qué se le iba a hacer.
¡Me ha vuelto a pasar!
Por suerte esta vez no era de supermadrugada y mi cerebro no estaba en coma de sueño. Esta vez fue por la noche, y sin prisas por ir a trabajar… me dio el tiempo necesario para armarme de valor.
—Cariño —dice mi mujer—, ¿puedes bajar esta bolsa al trastero y subir la comida de la perra?
Pues nada, serían las 22:00 de un viernes. Destrozado de currar toda la semana, pero con la cabeza en descansar sábado y domingo, cojo las llaves y me bajo al trastero. Joder, por suerte estaba vestido y no en pijama. Llaves en mano, con la bolsa de marras para bajar…
6, 5, 4, 3, 2, 1, 0… Sótano -1.
¡Pues otra vez no es mi garaje! ¿En serio? ¿Otra vez? Vestíbulo de color verde (asco me da ya este verde), línea roja en la pared y sin puerta hacia la izquierda. Parece que hoy no subo la comida de la perra.
Mierda, pienso… llevo el móvil. 6:20. ¿De qué día? Hoy es 3 de julio hasta las 23:59 al menos, en Burgos. Aquí marca 4 de julio… A ver… (calculo) son unas 7 horas más, ¿no? Pero veo algo más en el móvil: sin servicio. No tengo 5G, no tengo servicio alguno. El símbolo del wifi está buscando redes… Vale, ya sé una cosa: no debo de estar en España. De todas formas, estoy intrigado. ¿Qué puedo perder por investigar un poco? Bastante piensa mi cabeza.
Salgo del ascensor al vestíbulo verde y de ahí a la zona del garaje: los mismos coches extraños y esas matrículas. Estoy en Asia… en China o en Japón. Son matrículas con números de grafía diferente a las de Europa, pero además tienen símbolos asiáticos, chinos o japoneses, ya te digo.
Lo cierto es que pienso que, si son las 6:20, donde sea que estemos debe ser de día. Quiero comprobar si es verdad, pero no quiero alejarme mucho del ascensor. ¿Por qué? Pues porque no sé qué pasará si, por ejemplo, llaman al ascensor en Burgos (o donde sea que esté yo ahora) y pierdo mi oportunidad de volver con la comida de la perra a tiempo para que Vanessa no llame a los nacionales y a los bomberos. Y… ahora que lo pienso: si estoy en otro sitio y no puedo volver en (mi) ascensor, qué pasará. ¿Tengo que volver a pie? ¿Por qué me pasa esto? ¿Pero qué le pasa a mi ascensor… o a mi cabeza?
Igual investigar no es buena idea. ¿Pero qué hago entonces?
¡Coño! El móvil. Con las manos temblorosas y sin desbloquear pongo el iPhone a hacer un vídeo. Joder, qué idea. Entro en el ascensor y dejo que se cierre la puerta. Cuando pulso el -1, la puerta se abre y comienzo mi descripción en voz baja… y temblorosa, diría yo.
—Se ha abierto la puerta del ascensor. Por cierto, grabo la etiqueta de la revisión del técnico de la marca. Como se ve, pone «Raúl 09/09/2026», ¿veis? Ahora voy a enfocar al frente: la línea fosforescente, el color… todo es distinto. La puerta a los trasteros no está, ¿veis? Voy a salir por la puerta de enfrente…
Abro la puerta de enfrente al ascensor y, desde el mismo marco de ella, ya se apreciaban algunos de los vehículos más cercanos aparcados.
—Ahora estoy grabando algunos coches…
En ese momento justo, cuando enfoco a esos coches, se oye que la puerta del ascensor se está cerrando…
—Mierda, el ascensor.
Ahí salgo corriendo y llego justo a tiempo para meter la pierna en la fotocélula de la puerta y conseguir que se abra. Corto el vídeo con 200 pulsaciones. Estoy animado, eufórico. Tengo pruebas de mi locura.
El ascensor se cierra esta vez conmigo en el interior; alguien habrá pulsado el botón de llamada. Le dejo ir. Pero espera, ¿cómo sé si subiré a mi edificio o al que pertenece ese parking extraño? Bueno, miro la etiqueta del técnico: «Raúl». Allí está. No creo que haya un técnico de ascensor en Japón llamado Raúl. El ascensor está subiendo mientras pienso en esa pegatina; un viaje corto.
Se para y se abre la puerta, y os juro que me sorprendió más ver a mi vecino del 4.º (pues allí se ha parado el ascensor) que si hubiese aparecido un japonés de 1,60 cm.
—¿Subes o bajas? —Mi vecino requiere información de mi cerebro. —Bajo —mi boca balbucea, pero el vecino pulsa el botón del 0, supongo que pensando a dónde voy así vestido y por qué el ascensor subía conmigo y ahora yo vuelvo al 0. —Hasta luego. —Hasta luego.
Estoy en el 0 y me quedo en el descansillo pensando… ¡Joder! La comida de la perra. Bueno, voy a subirla, ya estoy aquí. Pero por las escaleras. Todo normal a partir de ahí. Subo a casa en ascensor, también todo bien.
—¡Has tardado un poco! ¿Estaba el ascensor ocupado? —Nada más abrir la puerta de casa, mi mujer me mira desde la entrada y su comentario me da ganas de reír. Con una sonrisa en la boca, pues tengo un vídeo grabado, le contesto: —El ascensor hoy estaba ocupado y un poco travieso. —¿Ha vuelto a hacer de las suyas? Cada vez suena peor. —Ven a la cocina, cariño, que te vas a cagar.
Me ve en los ojos que me ha pasado algo. Ella está acostumbrada a comentarios y explicaciones algo literarias cuando me pasan cosas (todos queremos contar las historias de forma que sean entendidas y agradables…), pero esta vez solo abrí el vídeo de la fototeca y le dije que diese al play. Yo salí de la cocina y esperé en el salón; necesitaba sentarme.
Quince segundos después oigo desde la cocina un… —Pero qué mierda… Y luego un… —Pero qué es esto, ¿cari?
Como 20 segundos después, ella aparece con el móvil en la mano. —¿Esto de cuándo es? —De ahora mismo, cariño. —Pero no tiene lógica. —Lo sé. —¿Es un montaje de la IA? Mira que no tengo tiempo… —No, cariño.
Mi mujer pone de nuevo el vídeo. Dura apenas 30 segundos. Yo escucho mis comentarios y sé cuándo va a acabar; me preparo para mi mujer. —Me dices que esto no es un montaje hecho por ti ni por nadie. —Sí, cari. —Me dices que este vídeo es tuyo, grabado ahora. —Sí, cari. —¿Pero qué me cuentas?
Con cara de enfadada o confundida me devuelve el móvil y se va a terminar de fregar unos platos de la cena, y yo me quedo en el salón. Bueno, bien empleado me está, siempre estoy haciendo imágenes o algún vídeo con la IA. Mierda, ya no se sabe qué es verdad o un montaje. Mi mujer lo sabe y creo que ahora está pensando por qué haría pasar por real algo hecho por una IA. A mí me fastidia un poco tener pruebas de algo insólito, saber que no estoy loco ni drogado y no poder demostrar este hecho de lo más puto insólito y sorprendente. Bueno, así llevo meses y dos «viajes de ascensor» de no olvidar.
Mi mujer vuelve de la cocina. —Dime, cari, por qué has hecho esto. Qué te ha dado ahora, ¿es que necesitas atención? Sabes que no me gusta que me vaciles con tus bromitas.
Ella me mira y a punto está de largarse, pero ve algo en mi mirada: no hay sonrisa en ella. No estoy de broma y ella sabe que soy incapaz de fingir mis expresiones, no después de tantos años juntos. Me pillaría seguro, y ella lo sabe.
—Mierda, cari, ¿qué me estás tratando de decir? ¿Que has viajado a China sin decírmelo y el ascensor del piso donde te alojaste… tenía un ascensor igual al nuestro? Pues yo no lo había visto así… —Pues esta solución tuya es más loca aún. —Más que la explicación de que… Vamos a ver… Hace ahora 15 minutos has salido de casa y has bajado en ascensor a subir el pienso del perro, has llegado al -1 y, al abrirse el ascensor, ya no estabas en nuestro garaje, sino en un garaje de China… —O Japón. —… o Japón. Has grabado un vídeo porque flipabas y luego el ascensor te ha vuelto a traer al tu… 6.º. También me parece un poco locura, cari. —Es la segunda vez que me pasa. —¿Qué? ¿Cuándo? —Hace unos meses, cari. —¿Y no me dijiste nada? —Pues fue yendo al trabajo a las 5:00 de la mañana. Logré subir a casa de nuevo y… claro, estabas dormida, y yo pensaba que había alucinado, así que… —Hiciste bien en no despertarme, hubiese creído que me vacilabas y no me hubiese hecho gracia. —Lo sé, y yo creí que no me creerías. ¿Ahora me crees o no? —Cari, si esto no se ha creado con la IA, yo te puedo creer, pero me da a mí que esto va a ser de estas cosas que nunca contamos a nadie más… nunca. Y habrá que darle alguna puta explicación a esto, ¿no? —Sí, supongo que sí.
Nuestra vida continuó, vamos a decir… normal una temporada más. Yo ya había pasado por esto dos veces más y la vuelta a la realidad cotidiana de trabajo y «supervivencia» ayudaba a llegar a la «normalidad».
En una ocasión, semanas más tarde, mi mujer me llamó al salón; yo estaba haciendo algo en la terraza. Ya llevaba un tiempo viéndola trabajar en algo, pero no me había dicho nada. Al llegar la veo con ojos traviesos y con una bolsa en la mano. Le pregunto: —¿Qué ocurre? ¿Qué es esa bolsa?
Era una bolsa de esas que se cuelgan al cinto o a la cintura si no tienes cinto. Una de esas bolsas estancas, pequeña, como las que se usan cuando vas en barca o vadeas un río. —¿Qué es esa bolsa? ¿Es para mí? —Es tu… nuestro kit de supervivencia. —Entiendo lo de nuestro, pero ¿kit de supervivencia?
Ella abre la bolsa, del tamaño de una tablet pequeña… y empieza a sacar de su interior el contenido, explicándolo según lo dejaba en la mesa del salón. —Una batería externa para el móvil con el cable para iPhone. Mira, tiene indicador de batería y está cargada entera. Tenemos también una SIM para tu móvil; está preparado para que puedas hablar desde el extranjero… tanto si es Japón como Corea, por ejemplo…. —Espera, espera. —… Un adaptador para enchufe plano, de palas… he investigado, además viene con su cable para la batería externa también. Dos mascarillas…. Y los pasaportes, menos mal que los tenemos al día del año pasado cuando fuimos a Londres con Cristina. Y eso es todo, ¿qué opinas? Ah, y se me olvidaba, en un bolsillo escondido en el interior de la bolsa….
Ella saca de ese bolsillo unos billetes. —… Unos yenes, como unos 100 euros al cambio. ¡Me los debes! —Joder, estoy impresionado y asustado.
Pues sí, no solo había convencido a mi mujer de la locura más grande que por desgracia SÍ me ha ocurrido, sino que parece que se ha contagiado del síndrome del viajero preparado. —Pero… si ya sabía que estabas preparando algo, no te he visto tan ocupadilla en los ratos libres desde que preparamos la boda. Pero ¿se supone que tengo que llevar la bolsa siempre conmigo cuando coja el ascensor? —No sé cómo lo vas a hacer si no. Ocupa poco, puedes llevarlo al cinturón y además es muy varonil.
Pues ahora quedaba el tema del "nosotros". —¿Y el nosotros? —Mira, cariño, yo te creo porque si no, si me engañas con esto, te pienso meter el palo de la escoba por donde amargan los pepinos. Y no sé si te has dado cuenta… Yo quiero ir a Japón, y tú me vas a llevar.
Resumen del plan que tomamos: Lo de la bolsa estanca estaba muy bien, pero no era viable llevarla siempre contigo. Pero encontré la solución en una tapa de registro para cambiar las luminarias de la cabina del ascensor. Con la llave de cruceta se podía abrir y cabía de sobra el kit de supervivencia, fuera de toda mirada y a salvo. Lo único fue que tenemos que estar siempre pendientes del estado de esas luces para quitar el kit de ese sitio si observamos que se funden. Así «Raúl el técnico» no se encontrará con algo muy extraño cuando las cambie él.
Cuando yo fuera al trastero o al garaje, por ejemplo a bajar o subir pienso del perro o a por las gafas de sol que me dejé… mi mujer irá conmigo. También nos acostumbramos a no hacer estos viajes en ascensor en, por ejemplo, pijama. Una vestimenta poco apropiada para aparecer en Japón sin idioma y sin maletas.
Respecto a la perra, si ocurría el «evento» llamaríamos a mi cuñado o a Iván, un amigo de confianza que tiene llaves de casa; él se encargará de ella hasta que podamos volver.
Sí, suena a locura de una pareja con radón en cantidades peligrosas en su edificio o quizá a alucinaciones de esquizofrenia compartida debido al consumo de estramonio. Joder, ya lo sabemos. Sabemos lo que parece…
Sin embargo, acabo de llamar a Iván y me ha dicho que se oía fatal el teléfono. Pues claro, estamos llamando desde una calle que se llama… 3-12-1 Shirakawa, Kōtō-ku, Tokio. Rascacielos residencial «D'Grafort Kiyosumi-Shirakawa». Nos ha sido muy difícil averiguar cómo se puede llamar esto en «cristiano», pero nos vamos orientando. Iván se ha extrañado, pero un «sí» a la pregunta «¿Estáis bien o no?» ha valido. Se pasará tres veces al día a dar de comer y bajar a la perra. Es un gran amigo.
Podemos llamar y acceder a la ubicación. El inglés pobre de ambos parece que está funcionando. Hemos decidido ir a comer… o cenar por el cambio horario a un sitio frente al edificio y luego trataremos de volver a casa en ascensor.
Estamos excitados, sorprendidos, alucinados… pero por fin he llevado a mi mujer a Japón. A ver qué tal se da el viaje de vuelta.
Registro 02 - Por qué no escuchamos a nadie.
Por qué no escuchamos a nadie
Por fin la cordura y la razón se han unido al afán de descubrimiento y la curiosidad. Dos consorcios para desarrollar respectivos telescopios de última generación unieron sus presupuestos para desarrollar un único telescopio.
Debido a demasiados problemas en ambas asociaciones con la cesión de las tierras para la localización de ambos telescopios (Hawái y Chile) y a los continuos retrasos en el comienzo de las obras que hicieron que muchos de sus inversores se salieran de los consorcios, los que resistían decidieron unir fuerzas a la desesperada para no seguir perdiendo dinero y conseguir que al menos se pudiera construir un telescopio de los dos propuestos.
La idea era construir un telescopio en Chile llamado ELT (Telescopio Extremadamente Grande) del Observatorio Europeo Austral y el TMT (Telescopio de Treinta Metros) de un consorcio liderado por la Universidad de California. Pero no fue bien, así que una vez unidos en presupuesto se decidió construir el telescopio en el Observatorio Roque de los Muchachos en La Palma (Islas Canarias). Con los fondos que España ofreció y el terreno listo para construir, empezó el rediseño del proyecto.
No es fácil unir dos proyectos por muy parecidos que pareciesen. El edificio en sí no fue un desafío: mismo diseño de cúpula y mismo diseño de instalaciones auxiliares. Los instrumentos pudieron ser reunidos en la opción más apta. El Espectrómetro Óptico de Campo Amplio, Espectrómetro multiobjeto infrarrojo y polarímetros de ambos proyectos pudieron reunirse en unos solos instrumentos.
Y debido a la unión de ambos consorcios se pudo ampliar el presupuesto para un único pero mejor telescopio.
Si las medidas del espejo primario de ambos estaban sobre los 30 o 35 metros, se consiguió construir un espejo primario de cincuenta metros... Algo increíble.
El rediseño y las obras alargó la primera luz hasta 10 años tras la unión de los consorcios, coincidiendo con la finalización de mis estudios de astrofísica y el comienzo de mi doctorado. Pude, ya que España y el Instituto de Astrofísica de Canarias tenían cierta preferencia en el uso y la adquisición de horas del telescopio, así como tener como objetivo para la tesis el estudio y caracterización de atmósferas planetarias extrasolares. Por lo tanto, empecé a trabajar en un grupo del IAC que iba a estudiar los objetivos con más posibilidades marcados en anteriores surveys con telescopios de la anterior generación.
Hola, me llamo Roberto y tengo el mejor trabajo que hubiera querido tener. Busco en atmósferas de planetas extrasolares indicios, pruebas de condiciones de habitabilidad. En última instancia y con suerte, si lo hacemos bien y existe repetibilidad y consenso... daríamos pruebas de que pueda existir vida en esos planetas y quizá también, con la ayuda de los radioobservatorios SKA y FAST... vida inteligente.
Empezamos con los ya anteriormente marcados como potencialmente habitables.
TESS, WASP, CHEOPS, NGTS, PLATO.
Muchos de los exoplanetas encontrados más prometedores fueron descartados en cuanto telescopios más grandes de última generación fueron apareciendo. La regla de buscar planetas alrededor de enanas rojas que al principio nos permitió detectar planetas por tránsito debido a la menor luminosidad de la estrella con respecto al planeta nos llenó de Júpiter calientes o planetas de tipo terrestre acoplados gravitacionalmente a su estrella anfitriona, algo que no era ideal del todo. Además, las enanas rojas suelen ser más activas que el tipo solar G8V y aunque no tiene por qué ser un impedimento para la vida, reciben mucha más radiación, tormentas solares y fulguraciones. A la larga suelen asolar las atmósferas de los planetas.
Nuestra búsqueda entonces fue restringida a sistemas estelares con estrellas más parecidas al tipo solar y con planetas en zona de habitabilidad. Las estrellas tipo solar son más calientes, pero también más calmadas, con lo que sus planetas tienen la zona de habitabilidad más lejana a la gravedad de la estrella, así no tienen que estar gravitacionalmente acoplados. Planetas tipo Teegarden b o HD 20794 d nos parecieron mejores candidatos.
Nuestro tiempo asignado en la búsqueda nos permitió además integrar lo suficiente la imagen como para poder sacar una imagen lo suficientemente nítida del planeta como para distinguir grandes superficies tipo continentes o mares.
Qué sorpresa cuando en HD 20794 se encontró otro planeta en zona de habitabilidad... HD 20794 e. Un poco más lejos que el d, algo más frío, sin embargo, perfecto.
Estrella (Quijote) G8V. Es una estrella de tipo solar, apenas un poco más fría y vieja que nuestro Sol (unos 6.000 millones de años).
Distancia: 19,7 a 20,1 años luz. Está prácticamente en nuestro vecindario cósmico. Masa: aproximadamente 1,2 veces la masa de la Tierra. Su órbita tiene un periodo de 647 días (muy parecido a los 687 días de Marte). Con estos datos el planeta era casi un espejo de la Tierra.
Lo primero que buscamos y detectamos fueron los llamados biomarcadores. Señales de gases, substancias en las atmósferas de los planetas que sólo puedan crearse o mantenerse durante largo tiempo si su origen es biológico, provocado por la vida... al menos como la conocemos en la Tierra.
El primer espectro con señal indudable de vapor de agua.
Buena señal.
Pero eso ya se había detectado antes. Nosotros pusimos las sigmas de certeza estadística... Estábamos seguros de que ese planeta tenía una atmósfera con vapor de agua en abundancia. El más preciso de los espectros que pudimos realizar denotaba también dióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno en proporciones similares a la Tierra, pero no iguales.
Algo más bajo de nitrógeno. La emisión de infrarrojo por emisión de cuerpo negro indicaba una baja temperatura.
Si en la Tierra podemos considerar unos 17 grados de temperatura media, en este planeta se detectó unos 10 grados solamente.
Pero lo que realmente nos hizo poder publicar un Science y un Nature fue la primera imagen de un exoplaneta con nitidez como para apreciar diferencias de color debidas a la existencia de continentes y un gran océano. Un Science con el método e instrumentación y un Nature con los datos de biomarcadores, temperatura, etc.
La imagen del planeta hizo que el mundo se volcase en la noticia y el mundo científico comenzó su voraz labor de confirmar las mediciones y completar sus trabajos con los datos obtenidos... simulaciones de atmósferas, termalización y porcentaje de gases. En poco tiempo se estuvo seguro de que este planeta tenía las condiciones para albergar vida, y nuestra siguiente labor era medir biomarcadores...
Medidas más precisas detectaron metano y sulfuro de dimetilo... además en proporciones que aseguraban con seguridad que provenían de la emisión de vida.
Tras el descubrimiento de biomarcadores que sostenían la posibilidad de que existiese vida en el planeta, la UAI sacó a concurso los nombres del sistema, bautizándolo excepcionalmente como Rocinante, rompiendo la nomenclatura habitual debido a la importancia del hallazgo.
Rocinante...
y su estrella... Quijote.
Las imágenes que se pudieron seguir tomando de Rocinante mostraban un supercontinente en la zona sur del planeta y un gran océano ubicado en la zona norte mayoritariamente. Marrones y azules, nubes y sistemas tormentosos.
La estrella Quijote, una estrella G8V de la misma edad aproximada que el Sol, fue medida y se demostró que tenía un ciclo solar de 8 años. Con algo más de velocidad de rotación y, por lo tanto, con variaciones magnéticas algo más acusadas.
Pero algo más adelante, estudios y medidas de otras colaboraciones. Los datos del espectrógrafo no dejaban lugar a dudas. No era una anomalía geológica. La firma espectral reveló una concentración imposible de Xenón-129 y trazas persistentes de Cesio-137. Estos isótopos son las cicatrices químicas de la fisión nuclear enriquecida.
Rocinante no tiene ozono, pero tiene niveles altísimos de óxidos de nitrógeno, describiendo un mundo cuya atmósfera fue de alguna forma "quemada”.
¿Pero qué había pasado aquí?
Toda la comunidad en exoplanetas se volcó en resolver este problema. Estos productos, además de plutonio que más tarde también se detectó, eran consecuentes con una emisión de radio que se interpretó como radio de emisión radiactiva.
Estábamos a punto de escuchar sus primeras emisiones de televisión, y en su lugar, recibimos el silencio del Xenón. Éste no se genera normalmente en la naturaleza y su radiactividad nos estaba diciendo que se había enriquecido como aquí en la Tierra enriquecemos el plutonio o uranio para generar material fisionable.
Por Dios, qué locura era esta.
¿De qué manera podía haber esta proporción isotópica y productos radiactivos si no era por la emisión al medio intencionadamente de ellos?
¿Una guerra nuclear?
Nosotros, con nuestras propias simulaciones basándonos en los datos... publicamos un artículo en el que proponíamos una cantidad concreta de explosiones de potencia similar al arsenal actual y una fecha de inicio de todo basándonos en el decaimiento hasta la tasa medida actual.
De entre hace 10 y 100 años.
Esto quiere decir que lo que pasase, basándonos en nuestro poder actual de fisionar por método de bombas nucleares, ocurrió hace unos 20 años antes de que su luz saliera hacia nosotros y como Rocinante está a una distancia de 20 años luz de aquí... significaba que poco después de que en la Tierra cayese el muro de Berlín este planeta había muerto ya.
La búsqueda de tecnomarcadores se apuntó al carro, ya que este desastre atmosférico demostraba que en este planeta existía o existió vida inteligente que fue capaz de fisionar plutonio enriquecido.
Yo pienso que si hicieron eso a su planeta no eran tan inteligentes...
Pero es que además se pudo apreciar, aunque sutilmente, un sistema de objetos en órbita al planeta. Estos objetos eran muy pequeños y no parecían encajar con objetos rocosos de un cinturón de asteroides.
Los cálculos de los diferentes equipos coincidían en que estos objetos estaban en una órbita muy conocida en el planeta Tierra... el planeta Rocinante tenía un anillo de objetos en órbita geoestacionaria, por lo tanto, estábamos viendo un Exo-cinturón de Clarke.
Obviamente esto es un claro signo de tecnomarcador... y aunque las mediciones de radio no encontraron emisiones de banda corta que pudiesen provenir de dispositivos de comunicación, esta órbita no era casual.
La historia de Rocinante empezaba a cerrarse.
Un planeta en zona habitable de una estrella tranquila que tiene una masa similar a la Tierra y similar tamaño. Rocoso y con atmósfera densa compuesta de gases en proporciones habitables para nosotros y muchos otros seres vivos aquí.
Que tiene un continente y un océano de agua líquida y una temperatura que, aunque fría (debido al invierno nuclear), podía ser habitable. Este planeta Rocinante contiene un anillo bastante denso, si pudo resolverse..., de objetos en órbita geoestacionaria de tamaño de no más de 50 metros.
Hasta aquí hablamos de una joya entre la galaxia sólo superada por nuestro planeta, pero el paraíso acaba aquí. Una atmósfera altamente radiactiva con tormentas terribles y un invierno nuclear, con emisión de fondo de radiactividad y mudo en radio hasta donde sabemos.
Si Rocinante algún día emitió ondas de radio de corto ancho de banda como nuestras emisiones de comunicaciones, debió de ser antes de que pudiésemos detectarlas o apuntar a esa posición de la constelación del Eridanus.
Ahora es cuando la comunidad científica y el mundo entero asienta el conocimiento y descifra los datos completos.
Una raza extraterrestre, inteligente y tecnológica a 20 años luz de aquí que fue capaz de construir una densa constelación de satélites en geoestacionaria y fisionar material nuclear enriquecido, dejó una huella radiactiva mortal para la vida en su atmósfera y enmudeció todas sus posibles emisiones de radio de repente hace unos 40 años... Lo que destrozó el corazón de casi toda la comunidad científica y a la mayoría de la humanidad, es que podríamos haber escuchado estas señales de radio.
Las emisiones de Rocinante antes de suicidarse.
Tras esto quedó claro que había que incrementar de una vez la búsqueda SETI, pues obviamente nos dejamos pasar estas señales.
A saber cuántos siglos debían llevar diciendo, queriendo o no...
Aquí estamos.
Y aunque seguimos buscando con lo más avanzado que podemos construir y diseñar, y cartografiamos poco a poco todos los planetas habitables de decenas de miles de estrellas y hemos encontrado planetas igualmente habitables como lo fue Rocinante, todavía no hemos encontrado nada parecido a Rocinante y Quijote. Ahora la raza humana que, aunque con problemas, subsiste y avanza sin aniquilarse. Tiene ahora que observar un planeta muerto por una extinción masiva y autoinfligida por la única civilización avanzada y tecnológica detectada nunca...
Es casi como el karma de una raza que busca a sus semejantes en el universo... El detectarlos, el demostrar por fin que existen y luego darse cuenta de que no están, de que murieron. De que volvemos a estar solos... Ahora se busca con más ahínco, pero yo, ya un astrofísico retirado y con un premio Nobel compartido con mi colaboración de IAC y el telescopio CMT (50 meters Telescope), pienso que respecto a esta búsqueda...
LO ENCONTRAMOS PARA DARNOS CUENTA DE QUE LO HABÍAMOS PERDIDO.
Planeta Rocinante: Parámetro, Valor de la Observación: Estrella Anfitriona, Quijote (HD 20794 / G8V) Clasificación, Tierra rocosa (Tipo Espejo) Masa, 1.2×M⊕ (Masas Terrestres) Geografía, Supercontinente Meridional / Océano Boreal Estado Atmosférico, Invierno Nuclear (Post-fisión masiva) Tecnomarcador A, Exo-cinturón de Clarke denso (objetos ≈50m) Tecnomarcador B, Firma de Xenón-129 y Cesio-137 (Fisión artificial)
FIN

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Registro 01 - Explosión
EXPLOSIÓN
Una luz azul brillante y todos nos cubrimos los ojos. Dura poco, tan solo unos segundos. Luego una onda expansiva rodea la explosión. De repente llega el sonido hasta nosotros: es ensordecedor.
Nos tira al suelo. En posición fetal, hechos un ovillo, pasamos un par de minutos. La tierra se ha arrugado alrededor del cráter que ha dejado. Una plaza pública ha desaparecido en un mar de escombros y un cráter de 100 metros.
Nosotros estábamos en una posición relativamente segura, tras los vehículos de asalto urbanos. Soy miembro de la unidad de investigación de este suceso. No ha sido un accidente. Es premeditado, seguro. Lo estábamos esperando, estaba anunciado hace horas, y ha sido efectuado por un chaval de 17 años sin más arma que su propio cuerpo.
En las horas de acordonamiento y mientras se aseguraba el perímetro, pudo a duras penas evacuar a todas las personas que paseaban, hacían deporte o simplemente pasaban por allí. Sin embargo, ha habido víctimas. No todos pudieron salir a tiempo. Parejas y niños han muerto en la explosión o en la onda expansiva, pero al menos salvamos a la mayoría. El polvo se asienta y los equipos son movilizados de nuevo a la plaza: se hace el recuento de víctimas, búsqueda de supervivientes y comenzar con la investigación. Y aunque parece fácil, obviamente conocemos al asesino, no conocemos todos los hechos que nos han llevado hasta aquí.
Ficha:
De nombre Robert Rawsom, nació en Nueva York hace 17 años. De buena familia, habitó en un apartamento del centro, junto a Central Park, y pudo ir a los mejores colegios del estado.
Muy listo, con coeficiente de más de 200, siempre destacó en Ciencias y en Música. Sin embargo, siempre fue conflictivo, y el carácter fuerte y controlador de sus padres no ayudó. Pasó de colegios internos a reformatorios para pijos y continuó habitando psiquiátricos, alternando épocas muy malas con épocas muy estables y productivas en las que sacó carrera en ciencias y se licenció en Piano.
De pequeño tuvo, sin embargo, ciertas disfunciones o curiosidades si cabe en su mente y cuerpo. Era sinestésico, completando su oído para la música con colores y formas, lo que le confería según la mayoría de opiniones una capacidad sin igual para comprender la música y también las matemáticas, en las que destacó con la resolución de ciertos teoremas hace tiempo sin respuesta. Además, dentro de sus problemas mentales destacaba una especie de esquizofrenia que le hacía pensar que era capaz de mover cosas con la mente o controlar objetos. No hay pruebas a favor ni en contra de este hecho. Aunque a tenor de los hechos, nada me extrañaría. No se relacionaba mucho con amigos o compañeros y sin embargo tenía un carácter que a todos era capaz de movilizar para sus propios fines, lo que le llevó también a ser algo narcisista y con problemas con la autoridad.
Con quince años tenía ambas carreras y ya había sacado algún artículo científico y compuesto obras de piano nada desdeñables. Si no hubiera pasado tanto tiempo entre psicólogos, quizá sería ahora un genio sin parangón en los últimos siglos.
El último año ha estado entrando y saliendo de sitios así, pero parece que existe un desencadenante principal para su estallido de ira. La muerte de su madre, con la que tenía una complicidad especial, se mezcló con la prohibición de los padres de Shara de seguir viéndose. Shara, su novia actual, le sabía calmar y conocía sus secretos. Tenían que haber acabado juntos, pero a los padres de Shara no les gustaba Robert, y sus rarezas les eran despreciables.
Este mes volvió a la universidad, dónde trabajaba en un teorema matemático para el departamento de física teórica de la Universidad de Columbia, y a Shara la habían sacado de allí para acabar sus estudios en Connecticut. Ya no la vería, y era la única que le entendía. Robert montó ya un incidente en la universidad, y los testimonios parecen obra de un loco.
Esta mañana, cuando las clases ya habían empezado en la universidad, Robert entró en la clase del profesor de filosofía, clase a la que asistía Shara, e increpó al profesor, instándole a darle la dirección del traspaso de la matrícula de Shara. Ante la negación por derechos de privacidad del alumnado, Robert se enfadó mucho y, según los testimonios de los alumnos, el profesor fue levantado del suelo por Robert, sin que nadie viese cómo lo hacía. El profesor fue puesto contra la pizarra a dos metros del suelo, sin poder moverse. Luego lo dejó caer y el profesor quedó inconsciente en el suelo. Al darse Robert cuenta de que los alumnos le miraban y murmuraban, se dio la vuelta hacia ellos y luego los alumnos cuentan que Robert dio la vuelta a todos los pupitres dejándolos patas arriba. Todos huyeron despavoridos, por lo que luego la localización de Robert se pierde por el campus. Hubo algún incidente sorprendente reportado por alumnos en los jardines del campus, como que se vio a Robert moverse a 30 centímetros del suelo como si fuese llevado por un carrito invisible, con los ojos en blanco y el pelo electrizado por encima de su cabeza.
Otros incidentes reportados son por testigos, transeúntes de las calles que llevan a Central Park Oeste desde el campus. Aquí hechos más confusos, como que Robert fue embestido por un coche mientras cruzaba la primera avenida, pero el coche no lo tocó: parece que el vehículo chocó contra un “campo invisible”, fue el reporte, que se extendía alrededor del chico.
Robert llegó a Central Park y accedió a la plaza de la fuente Cherry Hill en cuyo borde se sentó sin interactuar con nadie. Los actos se desarrollaron más rápidos cuando la policía, alarmada por el director del campus y llamadas telefónicas, se presentó en la plaza. Lo primero empezaron a movilizar a los que pudieron, y luego intentaron que el chico se sentase en el suelo con las manos en la cabeza.
No lo debieron pedir con educación suficiente, pues todos los agentes acabaron con los ojos fuera de las órbitas, dando tumbos ciegos, cayéndose al suelo o golpeándose con todo.
Fueron evacuados por la guardia nacional, que ya bien lejos de Robert, le hablaban con un megáfono. Empezó el acordonamiento del parque y la movilización de la gente, pero enseguida el chico creó, según los testigos, un muro invisible alrededor de la plaza, que evitaba que nadie pudiese entrar o salir.
Robert quería ver a Shara, quería ver a su madre y quería que le dejasen en paz. Si no hubiese habido ya víctimas, podría haber sido, pero a las fuerzas de seguridad no les gusta mucho que les saquen los ojos a los policías, y por supuesto no le iban a dejar en paz. Nos empezamos a poner nerviosos cuando el chico empezó a brillar de rabia: era un aura amarilla que salía de sus pies y le cubría hasta su pelo electrizado, como una llama de un soplete. Todos lo vimos, y nadie nos lo queremos creer, pero este chico de 17 años estaba ardiendo de rabia y el cemento de debajo suyo estaba quemado como si de una llama real se tratase. Pero no era fuego, era energía pura, creo yo.
En ese momento mis jefes ordenaron fuego preventivo, y se le disparó con los francotiradores apostados alrededor de la plaza, pero las balas, a pesar de que sí atravesaron el campo que impedía acercarse a él, no tocó su cabeza. Al contrario, las balas chocaron con un campo invisible, con su fuego de rabia, y cayeron al suelo. Estos francotiradores fueron encontrados dados la vuelta, con las entrañas fuera del cuerpo. Hasta el arma apareció dentro de sus cuerpos del revés.
Su padre intentó calmarlo a través del megáfono, pero quedó mudo al instante y perdió la cordura. Pero esto no podía continuar así. Robert lo sabía, así que dio un ultimátum de media hora para que le diesen el paradero de Shara, que, a estas alturas, claro, tenía que estar viendo esto desde algún televisor dónde se encontrase.
Es verdad que se intentó localizar a Shara, pero no a tiempo. Shara estaba fuera del estado, en Florida con sus padres en una especie de retiro familiar. No se enteró hasta que la policía la llamó al móvil, demasiado tarde.
Nuestros jefes ordenaron retirarse tras una colina del parque, tras los blindados. También se ordenó que se acercasen los artificieros a la zona y un robot de desarmar bombas. Todos ellos fueron destrozados, máquinas y hombres en la explosión también.
Un negociador intentó calmar a Robert, pero Robert era inconsolable y solo consiguieron que el chico se elevase más de un metro del suelo, y su fuego ardiese con más fuerza. Cuando todos nos retiramos, un helicóptero del ejército trató de dispararlo desde el aire, pero el helicóptero fue comprimido como si una prensa hidráulica lo hubiese hecho un paquete de chatarra. Cayó al suelo como una mole de acero, y con sus muertos pilotos aplastados en su interior.
Pero el hecho que hizo que Robert explotase fue una llamada de Shara pasada al megáfono por la policía. Shara le contó dónde estaba y qué había pasado, por qué había sido trasladada de la universidad. Robert pareció calmarse, pero el padre de Shara debió cogerla el teléfono, y le increpó, diciéndole que nunca vería a su hija. Lo llamó engendro y le deseó que se muriese de una vez. El fuego de Robert se incrementó. Un pitido casi inaudible resonó en manzanas a la redonda obligándonos a taparnos los oídos a miles de personas. Ya era como un alto horno de acero, derritiendo el cemento y haciendo arder árboles cercanos. Todo parecía vibrar en la ciudad: una vibración peligrosa movía cristales y metales, haciéndoles vibrar al unísono como un armónico de un sonido inaudible.
Nosotros estábamos protegidos a una distancia tras la colina cuando Robert estalló. Parecía un hongo nuclear, brillante y azul. Todo acabó de repente: el vibrar, el sonido y las vidas de decenas de inocentes, así como la vida de Robert, una persona realmente inusual, que, en otras circunstancias, hubiera sido el ser más especial de nuestra raza, sin lugar a dudas. Personas como él mismo pasarían vidas estudiando su poder, de dónde provenía. ¿Era humano acaso? Su mente no pareció estar a la altura de su propio poder.
Todo esto parece una invención febril, una exageración o un guion de ciencia ficción, pero yo mismo lo presencié y soy testigo llamado al estrado en los juicios e investigaciones que se llevaron a cabo tras el incidente. Durante meses científicos estudiaron lo que quedó de Central Park, y fueron a la universidad, a la casa de Robert o hicieron pruebas genéticas a los padres del chico, intentando comprender qué era él.
Cómo pudo llegar a adquirir el poder que tenía, y lo usó hasta quemarse, rápido como una estrella masiva que consume todo su combustible y muere como una supernova.
FIN
Viejos supervivientes... Una historia de 2056
VIEJOS SUPERVIVIENTES
Madre de Dios, cómo está esto este año…
Antes estos árboles estaban frondosos, y los matorrales del lindero estaban altos y fuertes, pero esto es exagerado. Tendremos que hacer algo con esta calle. Se ha convertido en una senda de bosque. Todo el centro está así. Los pequeños bosquecitos de los parques y los árboles de las aceras… sin control, sin poda y sin humanos… han tomado las calles y roto el cemento de las aceras con las raíces. Hiedras enormes cubren las fachadas y el asfalto de las calles hace tiempo que ha saltado y dejado al aire la piedra que tiene debajo. Burgos ahora es un bosque en el que asoman algunos edificios de vez en cuando. Algunas zonas son impracticables y durante bastante tiempo… sobre todo al principio, peligrosas y con posibilidad de caer en trampas o emboscadas de cualquier otro “vecino” amigo de lo ajeno. Animales salvajes y asalvajados son los dueños de las calles de noche. Y el alto del castillo o el parque de Fuentes Blancas son ahora un buen coto de caza.
¿Qué habrá pasado? ¿Unos 30 años? Sí, claro.
Pues si ahora estamos en primavera del 2056, hace exactamente… ¡qué fuerte! 30 años ya desde que el mundo se fue a la mierda. Bueno, con mis 75 años ya, no espero que nada mejore mucho, así que no me voy a poner melancólico. Además, Vane me prohíbe estar melancólico. Dice que estar triste nos pone en peligro porque nos deja indefensos.
Madre mía con la teniente O’Neal. Bueno, seguimos vivos a pesar de que casi todo el mundo murió, así que no la reprocho nada.
Joder con el matorral. Este año le prendo fuego a toda esta calle, lo juro. Ya casi no puedo entrar en mi portal. No es nuestro portal, nuestra casa prepandemia dejó de ser segura muy pronto. Tuvimos que abandonarla en los primeros años. La cosa, a partir del primer año, todavía durante el confinamiento exigido, se puso fea de veras. El gobierno a principios de 2027 ya estaba en estado de excepción y se pasó de estar confinados en casa para no contagiarse, a tener que salir obligatoriamente a por víveres y agua potable. Pero yo creo que lo que complicó las cosas de veras y consiguió hacer caer la sociedad fue la sociedad misma. El problema fue cuando cayeron las redes y comunicaciones… y no fue por la enfermedad, resultó un ataque de hackers a las infraestructuras que por motivos obvios estaban desprotegidas. Cuando todo cayó, a la gente no se le ocurrió hacer otra cosa que salir de sus casas a protestar, a manifestarse o simplemente a robar comercios. Os lo digo de veras… fueron a morir.
En cuestión de 12 horas la infección alcanzó a todos ellos en todos los países dónde no se respetó el confinamiento.
¿A qué narices salieron… a protestar? ¿En serio? ¿A quién? Ya no quedaba gobierno en pie a quien protestar, no. Sólo consiguieron morir y ponernos a los demás las cosas mucho peor. En serio os digo que a veces es mejor quedarse en casa y esperar a ver qué pasa… Supongo que esto nos libró del primer y segundo envite.
Se acabó el agua corriente, ya no había bombas ni válvulas ni depuración.
Y ese es parte del motivo que nos llevó a buscar una nueva casa en el centro de Burgos, defendible y en buen estado… pero lo más importante fue que tenía una fuente de agua natural proveniente de las laderas del castillo, de algún acuífero.
“Agua sin control sanitario”
Pone en un cartel… Y debajo del cartel, escrito con spray rojo, algún gracioso pintó:
“Como todo ahora”
Esta fuente ha tenido agua siempre y menos mal.
Bueno, ya llegué a mi portal. Junto al antiguo parque de Vara, frente a los edificios de la capitanía general… nombres del antiguo gobierno, cosas que ya no significan nada. Aquí vivimos.
Una casa reformada en los años veinte del siglo 21, un edificio con una buena puerta blindada y ventanas con rejas. Todo estaba así cuando la ocupamos. Esta casa tiene la particularidad de que tiene acceso a la parte superior de una antigua muralla de alguna época de Burgos.
Una casa con vistas, defendible y grande. Además, el edificio es nuestro entero. Nunca hemos tenido vecinos sanos y nunca hemos querido compartir el edificio. Encima puede que en toda la zona centro de Burgos ahora mismo no quedemos más de 1000 personas. Mucho sitio libre para todos.
Pues que se busquen su hogar… a nosotros nos costó mucho hacernos con lo nuestro.
Digamos que la vida vecinal no es lo corriente ahora… Puede que ahora nos conozcamos, pero todos sabemos que si estás vivo es porque has tenido que defenderte y hacer cosas que normalmente un vecino modelo no haría.
Todos hemos tenido que matar a gente. Puede que ellos hayan tenido que “sacrificar” a familiares y amigos míos tanto como nosotros seguro que lo hemos hecho con los suyos. Los recelos son comunes y tampoco es que haga falta hacer amigos…
Una enfermedad con una tasa de contagio como nunca antes vista, además la tasa de curación una vez infectados era de entre 0 y nadie. Las personas contagiadas en poco tiempo… una semana… ya entraban en fase de degeneración mental y física. Dejan de reconocer a amigos y familia. Su fiebre y demencia los lleva a intentar socializarse, instintivamente buscan a seres de los suyos. Sin saber por qué necesitan acercarse a gente… y ahí está el problema.
El virus se propaga.
Tenemos entonces gente que abandona el encierro y vaga por las calles sin conocimiento ni causa intentando constantemente acercarse a alguien e infectar. Cuando se vio que no daba tiempo a fabricar vacunas, que nada funcionaba, los gobiernos empezaron a salvar a gente con sus propios programas de supervivencia, muchos seguro que redactados y preparados desde siempre por lo que pudiera pasar. Eso significó que todo deja de funcionar y que nadie va a salvar a nadie.
Ahí es cuando nosotros supimos que teníamos que defendernos, buscar alimento y agua y sobrevivir. Conseguimos armarnos. Robando, claro. Yo con una escopeta de doble cañón… muy fácil de utilizar y efectiva, os lo aseguro. Y una buena pistola automática para Vane. Joder, el día que la vi por primera vez en la armería con esa pistola siguiendo el libro de instrucciones y cargándola de munición pensé que se iba a matar ella o me mataría a mí por descuido.
Parece ser que esa pistola y ella estaban hechas la una para la otra. Ya no se separó jamás de ella y su puntería, os lo aseguro, ya con nuestros setenta y tantos, es excepcional. Armados y rapiñando munición aquí y allá hemos sobrevivido… de la caza y de la recolección de nuestro huerto… eso ahora. Al principio nuestra forma de comer era con el hurto y el allanamiento. Respecto a los infectados puedo decir que los jodidos vivían más tiempo de lo que se pensaría para un cuerpo que deja de poder alimentarse o vestirse o incluso dormir. La enfermedad les deja paseando sin conocimiento por todos los lados, sus cuerpos desde que perdían el control hasta que morían sobrevivían hasta un mes. Un mes de cadáver andante e infeccioso.
De ahí la necesidad de deshacerse de ellos.
Entrabas en un comercio y cuando pensabas que estaba controlado, un cabrón desmemoriado sale de la trastienda y te toca o te escupe o se abraza a ti.
Hala, ya estás infectado y sólo te queda que alguien se apiade de ti y te pegue un tiro.
No, no eran zombis. Nunca lo fueron y mientras hubo medios de comunicación e internet tampoco se les llamó así. No muerden ni comen cerebro y te aseguro que les pegues un tiro donde se lo pegues, caen al suelo como todo hijo de vecino. Lo que pasa es que dejas un ser desmemoriado y podrido lamentándose de un dolor que no entiende hasta que por fin muere. Lo que se intenta es matarlos rápido sin que te infecten con sangre, baba o su maldito puto aliento.
Sí, amigos míos, lo más terrible, asqueroso, de esa enfermedad es que generaba un aliento tan nauseabundo que podías olerles antes de girar una esquina o entrar en un sitio. Joder, hace más de 25 años que no hay cabrones de esos por ahí, pero te juro que todavía puedo oler ese nauseabundo olor de sus bocas. Nos hemos cargado a demasiados de esos para que ahora tengamos sentido de culpa. Ellos nos jodieron la vida que llevábamos y nosotros nos los cargamos antes de que nos mataran ellos. Lo bueno es que ya no trabajamos. Llevamos 30 años de jubilación forzosa sin pensión ni medicamentos. Muy viejos, solos y cansados.
Pero no siempre estuvimos solos. Un día, hace más de veinte años, una niña de unos doce años nos estuvo encañonando con mi escopeta durante casi 10 minutos, el tiempo que pudo resistir el peso del arma. Una niña con mi escopeta apuntándonos a los dos y sin saber si tendría fuerza para apretar el gatillo o si se dispararía el arma cuando la niña la soltase por el peso. Fue durante una salida a por víveres algo más lejos de nuestra casa de lo habitual… en un barrio que se llamaba Gamonal, donde esta niña sucia, sola y desaliñada nos dio el susto de nuestra vida.
La niña, insolente y enfadada pero lista como un físico, sola desde hacía bastante tiempo, acabó siendo nuestro amor y criada como nuestra hija hasta hace unos 5 años… Marta, aunque ella siempre dijo que la llamásemos “Furiosa” y por supuesto muchas veces lo estaba. No debimos dejar que viese esa película tantas veces. Ella se fue de casa a buscar lo que sea que quiera buscar…
Se fue para buscar un gobierno, algún tipo de prueba de que el mundo vuelva a empezar a recuperarse de la mierda en la que cayó o un líder al que seguir… o incluso serlo ella.
Nosotros no vamos a impedir a una mujer fuerte e inteligente de más de 20 años seguir con dos viejos supervivientes el resto de su vida.
Mucho hemos llorado su marcha, y esperamos que vuelva antes de que nos muramos… sí, claro, ya no somos jóvenes y no nos espera ninguna residencia de ancianos en nuestro retiro. Al menos sí esperamos volver a ver a Furiosa antes de eso, y si se puede, verla un poco menos furiosa que siempre, mejor.
Bueno, vale de recrearse en el pasado. Si Vane me ve lágrimas en los ojos me las quita a balazos. Estoy subiendo por las escaleras hasta el último piso donde podemos salir al tejado del edificio y dónde tenemos el huerto que ahora nos sustenta y dónde seguro que está ahora Vanessa quitando hojas secas a los calabacines o quitando chupones de los tomates. Como yo decía, allá está. Me sonríe, pero sabe que estoy ñoño. Cuando estoy a dos metros me enseña la pistola de la que nunca se separa para que recuerde que hay que seguir adelante o me pegará un tiro.
Pero a un metro de mí salta a mis brazos y me besa con su cara de pícara.
Bueno, podrían haber ido mucho peor las cosas… Os lo aseguro.
¿Felicidad? Claro que sí. Qué cojones… como para quejarnos estamos.
FIN
Registro 00 Diario de a bordo
Presentación
Hola a todos, en especial a los de habla hispana... me entenderán mejor.
Soy nuevo escritor y nuevo en Tumbrl también.
Ser escritor, considerarme escritor, bonito dilema... Alguien dijo una vez que si cuando te levantas o cuando te acuestas sólo piensas en escribir... entonces eres escritor ahora sólo te queda aprender a hacerlo.
Bueno
Mi intención con mis post es compartir algo de lo que escribo, aprender de las opiniones constructivas e intentar sobrevivir a los trolls y haters que seguro habrá. Espero que disfrutéis leyendo al menos un poco de lo que yo mismo disfruto sacando de mi cabeza lo que me ronda.
¡Un saludo a todos!

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