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tagged in this picture: zara sophie lee
“¡SAVANNAH!” gritó revoléandole la mochila a su valet corriendo hasta donde estaba su mejor amiga “¡La puta madre te creció el ojete, forra!” dijo agarrándole el orto a su amiga mientras se abrazaban y se reían porque se habían extrañado bastante, y aunque estaba viendo que el novio de su amiga la estaba mirando como para que se comportaran ella lo ignoró completamente porque yolo. Zara Sophie había estado M.I.A todo el verano porque había estado metida en la casa de verano de su estúpido futuro marido, Magnus Lee, el cual no conforme con hacerle el verano imposible se había transferido a Dalton. Y aunque quería no regodearse de ese tipo de cosas le mostró el anillo a Savannah porque la puta madre que era hermoso “La única cosa buena que hizo Magnus Lee en su vida fue regalarme este anillo” se rió dándole su mochila a una de las chicas de primer año para que se la llevaran a la clase “¡Alexander!” gritó cuando ubicó a su mejor amigo bajando de la limosina.
Alexander era uno de los chicos más hermosos que conocía, pero hoy estaba especialmente guapo, olía tan bien como lo recordaba tanto que en cuanto lo abrazo se tomó unos segundos extras contra su pecho “Te extrañé, imbécil” dijo finalmente separándose de él, aún sin soltarle las manos.
Para ser completamente honesta Savannah no tenía demasiadas expectativas para su último año de secundaria, pero no podía negar que se sentía medio emo sabiendo que este iba a ser su última vez entrando por esos pasillos de la mano de Matt, con una tiara de princesa en la cabeza y un montón de boluditos más que listos para adularlos el resto del año. “Hola, mi Rey.” Dijo apareciéndose por atrás de su novio de hacía casi tres años y lo abrazó por la cintura, apoyando su cara contra su espalda e ignorando al resto del mundo porque así eran ellos. “¿Me extrañaste?” Preguntó una vez que estuvieron frente a frente a pesar de que se habían visto la noche anterior, y aunque ya conocía la respuesta que él iba a darle. “Yo sí.” Guiñó metiendo su mano en el bolsillo de su blazer y haciendo un corazoncito con sus dedos porque le encantaba molestarlo haciendo esas pelotudeces tiernas.
Tan sólo minutos después un grito alertó a todos los presentes, pero Savannah soltó una carcajada y abrazó a su mejor amiga con fuerza. “¡Shh, callate, pelotuda! Me lo operé y no quiero que se sepa.” Susurró mientras le agarraba una teta porque así eran ellas como personas y le guiñó el ojo a su novio cuando vio que él las estaba mirando, diciéndole silenciosamente que era demasiado temprano para estar causando un escándalo. Sin embargo Savannah no le prestó mucha atención porque no era nada fuera de lo común, y por supuesto que iba a estar en las nubes de emocionada después de no haber visto a su mejor amiga por casi tres meses tras un episodio bastante turbio. “Me tenés que contar todo, pero ahora no. Obvi.” Rodó los ojos y luego suspiró porque Zara definitivamente no la había escuchado mientras se tiraba a los brazos de su ‘mejor amigo’ y la dejaba ahí sola, con Matt que ahora estaba sonriendo como tarado saludando a alguien. Okay, eso era muy raro viniendo de Matthew Park. “¿Amor, a quién estás saludando?” Preguntó siguiendo la dirección de su mirada y… “Ah, no. ¿En serio?” Savannah no podía creer lo que estaba viendo: Magnus Lee en persona, caminando entre los pasillos de Dalton con su típica cara de haber pisado mierda descalzo. “Debo estar soñando.“ Dijo sarcásticamente, añadiéndole el aplauso y el eye roll cuando él dijo que lo creyera porque era muy cierto. “Que loco. No sabía que las pesadillas podían hacerse realidad.”
Algo positivo de este verano era que como Zara Sophie había estado M.I.A el había podido tener a su novia toda para él, lo que significaba que había tenido el mejor verano del mundo ¿Qué mejor que viajar por Europa con el amor de su vida? Matthew era muy afortunado y lo sabía, por varias cosas en realidad pero sobre todo porque Savannah Choi, una mujer hecha y derecha lo amaba como el merecía que lo hiciera. Verla aparecer por la escuela era una visión magnífica, sobre todo porque no había chica que se le comparara, sobre todo cuando como todos los primeros días el le ponía una tiara en la cabeza para que ella se sintiera como la princesa (y futura reina) que realmente era, así que cuando ella se distrajo hablando con su mejor amiga, el se quedó imaginando la cara de ella cuando en el baile de debutantes, el se pusiera en una rodilla y le pidiera que fuera su futura esposa.
“Magnus, que gusto verte por aquí” dijo extendiéndole la mano a su amigo, mientras el lo observaba y dudoso se la estrechaba “Dalton te va a gustar, no por nada estamos rankeados como la mejor escuela privada de Nueva York” dijo con una sonrisa, que mantuvo aunque el le estaba diciendo que el había ido a Le Rosey, y que esto no le sorprendía para nada “Ya te vas a acostumbrar” dijo con una sonrisa, que perdió cuando una chica vestida de una manera un tanto extraña apareció y saludó a Zara como si la conociera de toda la vida “¿Y esta quién es?” preguntó frunciendo el ceño, aunque antes de que alguien pudiera responderle, la campana sonó para darle comienzo al inicio de clases “Vamos jagi” dijo tomándole la mano para luego darle un besito en la sien.
“Quince… doce… cinco… dos… ¡Me fui!” Exclamó alegremente y salió de su mansión para subirse a la limo que lo iba a llevar a este colegio de mala muerte al que se había inscripto básicamente por amor al arte — el arte de hacer que Zara Sophie Lee fuera suya. No era novedad para nadie en su familia que Magnus tenía el más grande crush en la menor de las hermanas Lee, y si había algo por lo que Magnus le estaba realmente agradecido a sus padres era por haber convencido a los de Zara que el compromiso con él era una buena idea, y los otros Lee habían aceptado porque… vamos, Magnus Maximilian Lee era el partidazo. “Ah, Frank… Las cosas que uno hace por amor.” Le dijo a su chofer, una de las pocas personas del personal que Magnus consideraba digno de que le dirija la palabra, considerando que el tipo había visto demasiado y más allá de que no le pagaban para hacer eso de todas maneras no lo juzgaba nunca. Aparte a veces incluso hacía más por él que hasta sus propios padres, así que sorprendentemente Magnus lo apreciaba bastante. “Nos vemos luego.” Saludó y bajó de la limo frunciendo la cara porque el olor a perfume de imitación de alguien le estaba haciendo arder la nariz. Efectivamente Magnus había escuchado esa pelotudez de que el amor te hacía cometer locuras, pero esto era demasiado y de repente no podía creer que había cambiado LeRosey por este antro del horror… y todo por una chica. Impresionante.
“Buenos días.” Saludó a las únicas dos personas semi decentes que conocía — y, más importante, cuyas respectivas cuentas bancarias estaban casi a su nivel. Matt era un fan suyo, eso no era nada nuevo, pero Savannah… “Savannah, veo que seguís tan pedante como siempre.” Dijo devolviéndole la sonrisa arrogante y mirando alrededor en busca de su prometida, que era bastante raro que no estuviera al lado de su insoportable mejor amiga, dado que ella era una de las personas de las cuales Zara no había dejado de hablar en el verano mientras lo insultaba y decía que por su culpa no podía ver a la gente a la que realmente amaba. “¿Adónde está Zara?” Preguntó mirando a sus conocidos cuando ellos no respondieron y, mientras que Matt tenía cara de estar dudando qué decir, su novia no titubeó antes de decir con una sonrisa triunfal que Zara estaba con ’su novio’, haciendo que Matt la mirara sorprendido. “Interesante concepto.” Murmuró haciendo una mueca, y acto seguido soltó una carcajada, porque por supuesto ¿cómo no se le ocurrió antes? “Así que de verdad todavía está con el ridículo de Song, ¿eh? No por mucho tiempo.” Susurró enarcando una ceja y mirando con asco en dirección a una grasa que estaba gritando y colgándose encima de Zara, mientras Song se reía y tomaba fotos. “Ugh, fantástico. Y yo acá sin mi desinfectante de bolsillo… ¿De casualidad no tienen uno? Ya sé que están acostumbrados a esta mugre, pero… Choi, me estás irritando con esa mirada malvada.” Señaló yendo detrás de ella, que empezó a alejarse con Matt tomado de la mano mientras decía algo de que si no se callaba le iba a pegar con su bolso, y Matt le festejó el chiste con una sonrisa pero le respondió que no fuera así, que él era su amigo. Sí claro.
Elliot estaba nervioso, era su primer día en el colegio Dalton, no tenía amigos dudaba que alguien lo quisiera y cerca y lo peor de todo era que su nuevo hermanastro se negaba a reconocer su existencia “Genial” dijo rodando los ojos mientras se recostaba en el asiento de su limusina mientras volvía a leer la cartita que su mamá le había dejado en su mochila deseándole un buen primer día. Hasta hacía cinco años atrás, Elliot vivía con su mamá en un departamento en Queens, hasta que su madre consiguió un trabajo en la oficina de un muy importante magnate, y de un mes a otro, se habían mudado a un hermoso edificio en el upper east side, y Elliot no entendía como, pero aunque su mamá le dijera que eran “beneficios del trabajo” el no creía nada, y cuando su madre se embarazó de su hermano pequeño Charlie, todo cobró sentido…. El día del nacimiento de su hermano fue cuando conoció al novio de su madre, Taewon Park, y Elliot no era estúpido, todos conocían a Taewon Park y sabían que el tipo tenía esposa y un hijo, lo que si le sorprendió fue cuando su mamá le anunció que se casarían ni bien Taewon se separara… dicho y hecho dos años después se casaron en Italia en una boda privada donde solo asistieron el y su hermanito pequeño Charlie.
Ese mismo verano el se había mudado al enorme penthouse de la familia Park y fue matriculado en Dalton y ahora estaba ahí, entre todos esos chicos ricos sabiendo que obviamente no pertenecía a ellos y probablemente nunca lo haría “Gracias, que tenga buen día y no se olvide de comer” le dijo al hombre que manejaba su limusina mientras se apuraba para no llegar tarde. Encontró el aula donde tendría su clase bastante rápido y espero a que la profesora terminara de presentar a otra chica que parecía nueva “Buenos días” dijo con una sonrisa y la profesora lo saludó mientras lo presentaba como ‘Kim-Park, Elliot Taehyung’ sonriendo de manera incómoda debido a la cara que su nuevo hermanastro hizo seguramente desayunandose la noticia que su padre lo había adoptado a el legalmente. “Gracias” respondió mientras se sentaba al final del curso, al lado de la chica que acababan de presentar.
Alexander no estaba bien, pero decir que estaba mal era simplemente poco para explicar los últimos cuatro meses de su vida. Primero él y Zara habían perdido a su bebé, y menos de una semana después del accidente su Zara desapareció de la faz del planeta. Estaba desesperado — no había otra palabra para explicarlo — porque su teléfono no funcionaba, sus redes sociales habían sido eliminadas, sus padres se negaban a darle información, Savannah estaba tan perdida como él —sólo con la supuesta seguridad que le habían dado los Lee de que Zara estaba bien—, y su hermana mayor estaba trabajando en Corea y no tenía comunicación con sus progenitores por razones, así que su única opción era ser paciente y esperarla — como siempre lo había hecho y como lo iba a hacer por el resto de su vida si era necesario. "Johnny, estoy seguro de que ella también te extraña." Dijo acariciando a su gata-gato y salió de su habitación sólo para volver menos de cinco segundos después, saltando y gritando porque ella le había mandado un mensaje de texto. Había aparecido así de la nada y con noticias que aunque se suponía que debían caerle como un baldazo de agua helada, a Alexander no le sorprendían porque en realidad sabía que esto era cosa de los siempre-dispuestos-a-arruinarles-la-existencia padres de su novia, ni tampoco le preocupaban porque él no dudaba del amor que su Zara tenía por él. Ni los Lee, ni Magnus fucking Lee, ni nadie en realidad iba a poder quitarles su amor.
“A Dalton, señor Song.” Le dijo a su papá, que entrecerró los ojos mientras le señalaba que estaba muy contento para ser primer día de clases y después de un silencio de un par de segundos dijo ‘dame las drogas, Lisa’. “Mi droga es el amor, viejito.” Respondió sonriendo para sí mismo y chillando cuando su hermana le pegó un cachetazo en la nuca y le pidió que se callara o iba a viralizar ese video que tenía de él gritando y revolcándose en el piso al recibir los mensajes de su novia. “Vos llegás a subir eso o se lo mostrás a alguien y yo voy a hacer públicas las fotos que tengo tuyas con el travesti que te levantaste en las vacaciones el año pasado, ¿me escuchaste? Eso pensé.” Sonrió poniéndose sus auriculares para escuchar una nueva base en la que había estado trabajando la noche anterior y para la que todavía le faltaban las letras, pero todo intento de pensar en otra cosa que no fuera Zara era un fracaso, claramente, y no le molestaba en lo más mínimo porque todo lo que quería era bajarse del auto de su padre y correr a abrazar al amor de su vida — lo cual en cuanto sucedió fue como un sueño haciéndose realidad, y no podía negar que se le escaparon un par de lagrimitas en el momento en que ella se aferró a él y no lo soltó hasta que apareció una muy contenta Miko a abrazarlos mientras los tres eran observados con disgusto por los mogólicos de Savannah, Matt, y Magnus. Nada fuera de lo común, para variar. “¿Vamos a clases, linduras?” Alex sonrió y se paró junto a Zara al mismo tiempo que buscaba algo en su bolsillo, y luego le puso el brazo por encima de los hombros esperando unos segundos para acariciarle la mejilla con la manito de plástico que por supuesto había traído.
Una vez en el aula Alexander miró alrededor y si bien respetaba que a Zara le encantaba poder cuchichear con Savannah aún así intentó buscar los tres lugares más lejanos dentro de lo que podía ser considerado cerca de Choi y su novio —dos por las razones obvias y el tercero por otras que aún no venían al caso— antes de dejar su maletín encima del pupitre junto al que había elegido él, sentándose encima del mismo y ubicando a su novia frente a él para darle besitos en el rostro, importándole todo un carajo. “Te extrañé tanto, jagi.” Dijo en el tono burlón que siempre usaba para reírse de ese mote tonto con el que Matt llamaba a Savannah, y después apoyó su frente sobre el hombro de su chica dejándola que le dijera cosas como que ella también, o que todavía le debía su sesión de sexo en el baño. “Ay, que ridícula. ¿Pensaste que podría olvidarme, gila? Nope.” Susurró dándole un beso en el cuello, separándose justo a tiempo sin que la vieja de literatura inglesa los viera ‘haciendo chanchadas’ y los mandara a detención como solía hacerlo cuando eran sophomores, aunque hubiese zafado porque la tipa estaba distraída... obviamente. En cambio Alexander de repente estaba que no podía mantener el culo en la silla por la emoción, ya que iba a volver a ver a su mejor amigo después de tanto tiempo y esta vez Elliot venía para quedarse —lo cual si no se equivocaba iba a ser un inconveniente para Park, que ya había perdido el color de la cara al ver a su nuevo hermanastro ahí — más que nada cuando Elliot fue anunciado por su nuevísimo nombre completo. “Ah, qué glorioso.” Dijo muy por lo bajo y sacó su maletín del lugar donde lo había dejado para guardárselo a su amigo. “Feliz inicio de clases, mi amor.” Le guiñó el ojo a Zara y le pasó una manito para chocar los cinco con ellas.
@0800alesi: LMAO THIS HOE FINALLY BLOCKED MEEEEEE I'M ALIVE THANK YOU ZEESUS THIS IS THE BEST DAY OF MY LIFE
@0800alesi: I want to thank my fans, my haterz, my cat Johnny, and most importantly MY girlfriend @zarasophie
@0800alesi: A new achievement unlocked for Alex the Scammer, yeah boiiii.

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@magnuslee: @ me next time, fucker.
@0800alesi: @magnuslee ;) [link to tweet]
@0800alesi: IT MUST SUCK TO HATE ME HOES, 'CAUSE I'M FUCKIN' POPPIN' ;)