Nos encontramos un lunes, tu llevabas el abrigo grueso que te regaló tu novio, las manos en los bolsillos y caminabas rápido, gracias a Dios te encontré de frente, casi nos tocamos, pero bueno algún día teníamos que hablar y ese fué el día.
Ahora que escribo, no se si hacerlo, pero terminaré unos párrafos, creo que será bueno para los dos que estas palabras sean la evidencia de un punto final entre nosotros.
Me acomodé las gafas, volviéndolas a su lugar con el indice derecho, tú me dijiste hola, nos miramos, la voz estaba un poco entrecortada. Quedamos frente a frente en medio de la calle, una noche de luna, las palabras sobraban, pensé que no era necesario hablar, creo que era suficiente con mirarnos.
Tú con ojos grandes, se te aguaron en un momento, en cambio yo te miraba fijamente, con el nudo en la garganta, como cuando te tragas algo grande que te impide respirar y te duele hasta la espalda pensé en decirte lo que sentía, creía que tú lo dirías, o bueno que lo diríamos juntos..igual el único sonido que se escuchó fue un carro que pasaba a la distancia, con afán. En este momento la cabeza no conecta con las piernas para salir corriendo lo tengo que confesar.
Creo que hoy termina la semana y si, también termino conmigo, contigo termino con todo. Mi corazón se quedó en el bolsillo de la chaqueta, esa vieja que cargo en noches de frio, color azul oscura, con olor a húmedo y con bolsillo roto pero sabes, mejor así, no lo necesito hoy, necesito hablar y este nudo no me deja.
Entonces, levanto mis ojos, intento mirarte y no puedo, tus ojos ya no están o bueno, no son los mismos que había mirado una vez o que conocía ahora veo tus lagrimas en tu rostro y no te culpo, quiero decirte algo, quiero decirlo yá… pero no lo creo necesario.
Tú, con tu mirada fija, dos ojos grandes que hacen contraste con la noche de hoy, brotan de un tajo dos ríos que lavan tu cara y yo con mi garganta que no puede mas, me falta el aire, me duele hasta el pecho y siento muy duro el piso para tirarme, para ver si me traga y lo evitamos. Esta vez, no voy a salir corriendo.
Bueno, no habrá excusas y este será el momento para hablar veremos que pasa esta noche, y en ese instante, se quebró mi voz, quería decir volvamos, iniciemos nuevamente, apaguemos los rencores.
Bajé la mirada y volví a ponerla en lo mas profundo de tí, ahora no te moverás ahora me escucharías sin necesidad de que te lo pidiera tu me dices, que no te busque mas y lo entiendo, de verdad que lo entiendo entonces solo tuve la palabra mágica, aquella que nos apaga la luz, que nos mete la mano en el pecho y sin piedad nos saca el corazón….. “adiós“ y así volvemos hacer extraños.
Un día nos encontraremos, creo que no seremos los mismos en ese instante, ojalá sea de día, ojalá, no sea en la calle ,ojalá estes sola y con otro abrigo, entonces nos diremos hola, nos miraremos como dos conocidos y tomaremos té o café queriendo nuevamente hablar, así veremos si aún el fuego arde y el tiempo para estar juntos para siempre ha llegado.
Popayán 15/septiembre/2014