Los pensamientos malos vuelven, no tengo ganas de nada y hay mucho que no le dije a mi psicóloga.
La ansiedad me ahoga, las pastillas no ayudan y el simple hecho de pensar en quitarme la vida me hace sentir muy triste. Creí que estaba mejor, de verdad creí que todo iba a mejorar.
Lo siento
















