La suplica emitida por la muchacha de hebras doradas consigue tocar ese órgano que se esconde debajo de su pecho y una capa de despreocupación, despertando en él cierta compasión. Suspira, como si estuviera aceptado la derrota, y luego asiente con la cabeza ligeramente. ❛ Claro que sí, ojitos, ❜ acepta sin mucha oposición, pues dejar sola a la joven le parece demasiado insensible. Incluso para él. Se acerca a ella y toma asiento a su lado, ofreciéndose como soporte. ❛ Comúnmente te invitaría a salir aunque sea una vez antes de dormir contigo, pero, ya que insistes... ❜ Busca mitigar toda inquietud con su ácido sentido del humor.