Caminos
Mini Introducción
Hasta tener más capítulos y agregar algo más a la introducción
La pequeña Harriet necesita encontrar a sus parientes, sin un camino fijo la pequeña se aventura en lo más oscuro de este mundo.
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Capítulo 1: Un final
-Harriet... ¿Harriet?-
La voz de una mujer al parecer en sus treinta, dulce como el andar de una suave brisa.
-Harriet despierta, ya es hora mira, ¡mira!. Una carta de tu padre.-
Deslizando una suave mano sobre la manta, hasta llegar a la cabeza de la pequeña Harriet. Comienza a leer la carta de un padre que aún no conocemos.
-¡Holaaaaaa! ¿¡Como se encuentran mis dos más grandes tesoros!?-
Comienza a leer la madre con altibajos en su voz. Harriet, un poco somnolienta, se acurruca en el regazo de su madre torpemente.
-Como me gustaría estar con ustedes en este momento... Me encantaría tener a mi pequeña harriet entre mis brazos ¡y poder jugar con sus cachetes tan regordetes!. Mi pequeña harriet te extraño con todo mi corazón, perdóname por haberte decepciona--- -
-¡Mentiras! Puras mentiras...-
La pequeña pero crujiente voz de una pequeña, harriet grita con voz enojada interrumpiendo a su madre.
-¡Siempre lo mismo! Siempre, siempre, siempre... Lo lamenta una y otra y otra pero nunca vuelve...-
Entre lágrimas y mocos, la pequeña Harriet grita a su madre haciendo berrinches.
La madre con ojos llorosos, suprimiendo sus lágrimas... Toma a la pequeña harriet entre sus brazos, acariciando su pequeña cabeza. Se toma su tiempo para hablarle suavemente.
-Pequeña Harriet... ya deberías de saber que tu padre te quiere muchísimo, yo también te quiero mucho, el perro te quiere incluso más que nosotros...-
Lentamente la pequeña Harriet para de llorar. Abrazando a su madre, limpiándose los mocos y lágrimas, poco a poco está Comienza a disculparse.
-Perdón, perdón... te quiero mucho mamá, a papá también a todos.
Yo solo, solo quiero que papá este aquí. Lo quiero muchísimo.-
Con voz solloza, entre el pecho de su madre abrazándola fuertemente comienza a llorar nuevamente.
-Ya, ya mi pequeña, lo se muy bien. Nosotros también te queremos mucho y solo debes esperar un poco más a tu padre, sabes que esta lejos por nuestro bien. Cuando regrese te traerá muchos regalos mi niña... solo espera un poco más.-
-Si... perdón.-
Acariciando su cabeza lentamente, una y otra vez hasta que deje de llorar.
La pequeña una vez calmada, se va de los brazos de su madre, se acurruca entre sus sábanas, avergonzada por todo este escandalo.
-Harriet ¿quieres que termine de leer la carta? Creo que a tu padre le encantaría que la escuchases...-
Sin respuesta, la madre se voltea para ver a través de la ventana.
La tenua luz de la luna, chocando con su sedoso y corto pelo castaño, haciendo que sus pequeños ojos marrón oscuro reflejen las hermosas estrellas del cielo nocturno. Menciona unas palabras con voz melancólica.
-Sabes Harriet cuando era pequeña, incluso más pequeña que tu, también hice muchos berrinche ¿¡Tantos que ni se la cuenta!?-
aún mirando por la ventana. Esta ve humo a lo lejos del pueblo, pero no le da mucha importancia.
Acercándose lentamente, se mete debajo de la manta junto a harriet, esta forsejeando para que su madre no entre, pateando y pateando, la madre logra entrar. Comienza a acariciar suavemente su cabeza y canta en voz baja una dulce melodía.
-Mi pequeña, mi dulce pequeña
Bien seas calabaza o fresa
Espero que seas toda una belleza
Danzando y danzando en medio del lago
Bajo la luz de un hermoso cielo estrellado
Con hermosos pasos va yéndose hacia el final del lago.-
Y así la pequeña Harriet va cayendo dormida poco a poco a los brazos de su madre.
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Bajo la luz de la luna, en un pueblo alejado de la capital frente a lo que parece la entrada, dos guardias hacen sus labores.
-¡Dios, que maldito aburrimiento! Siempre lo mismo, una y otra vez lo mismo. ¡no sucede nada malditamente interesante en este pueblo! Todo tan monoto como siempre.-
Exclama uno de los guardias, aunque parece enojado no lo está, simplemente se aburre de lo mismo, y dice lo mismo todo y cada uno de los días que hace guardia.
-¡A la mierda con esto!, quiero ir a la capital y disfrutar de los placeres carnales. ¿No saben lo aburrido que es tener que vivir en este pueblo por 40 años? Y de paso mi mujer se molesta cada vez que intento salir a beber con mi propio dinero ¡mi propio dinero!-
Cansado de todo ese diálogo y quejas, el segundo guardia lo interrumpe golpeando algo sobre su casco.
-Ya lo se, lo se... es aburrido y todo lo que quieras, pero no es mejor que andar como el vago de Paul. Todos los días su mujer lo manda a trabajar sin siquiera tener algo de diversión jajaja. Ahora bebé esto, se lo robe al desgraciado del supervisor.-
Meneando una botella de lado a lado, de lo que parece ser un líquido marrón traslúcido, la destapa y bebe un trago.
-Ahhh nada como un buen trago en una noche como esta ¿no crees? Nosotros también deberíamos poder beber un poco de esto de vez en cuando.-
Le tira la botella al segundo guardia. Este babeando la destapa y toma un buen trago, desparramando sobre su armadura algo desgastada.
-¡Oye desgraciado! No bebas como un maldito animal. ¡Sabes lo que me costo poder sacar esa botella de la oficina! De la bendita oficina. Ese desquiciado no le quita un ojo al estante.-
Exclamando con voz rasposa, le quita la botella y de golpe la cierra.
Al escuchar la puerta de la entrada de los guardias abrirse. Escondiendo rápidamente la botella en uno de los matorrales ambos voltean.
No muy lejos de ellos un chico que no parece tener más de 20 años se acerca a ellos rápidamente.
-Al carajo, que diablos hicieron ustedes dos para que los llamen de noche y peor aún estando de guardia. La voz del desquiciado sonaba como un cerdo chillando. El supervisor los llama a los dos, quiere que vayan ahora mismo.-
El chico con voz chillona le pasa el mensaje a los 2 guardias, ambos se exaltan de susto al caer en cuenta del porque los llaman.
-Dios Alfred ¡por qué coño tuviste que agarrar esa botella!. Ahora mira en la mierda que me acabas de meter.-
Exclamando con supuesto enojo el primer guardia camina hacia la entrada.
-Bueno... no queda de otra Oliver, después de todo lo disfrutamos juntos ¿o no? Jajaja ya quiero ver la cara del supervisor al saber que una de sus botellas "desaparecio". Cálmate Oliver no es como si fuéramos a morir esta noche.-
Caminando hacia la entrada poco a poco, al decir estas palabras ambos guardias escuchan un fuerte sonido que proviene no muy detrás de ellos.
-Carajo niño que estas haciendo tan tarde en la no__-
Oliver al voltearse ve una escena tan grotesca que le deja sin habla por unos segundos.
Lo que parece ser el cuerpo del joven caballero, que no ha vivido más de 20 años, sangre sale a borbotones de lo que antes era su pecho, el cuerpo yase pegado a un árbol que gotea un líquido rojo... un cuerpo con todos sus miembros rotos.
Lo que parece ser un grupo de personas vestidas con lo que parecen ser capirotes y túnicas salían de la profundidad del bosque poco a poco. Uno de ellos se destacaba particularmente por estar ensangre todo de arriba hacia abajo.
En cuestión de segundos Oliver saca su espada de la cintura y empuja a Alfred.
-¡Corre y no mires hacia atrás! Maldición ¡corre y toca la maldita campana Alfred!-
Alfred corre sin saber lo que pasa, se escucha el sonido de espadas chocando, lo primero que hace es llegar al muro y tocar la campana. No está seguro de lo que sucede, no sabe lo que hace, solo sabe que necesita salir y volver con Oliver. Es su primer pensamiento.
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Fuego, gritos y un tumulto de personas a la entrada del pueblo. Espadas chocando entre una multitud bajo la luz de la luna. El sonido era ensordecedor con cada choque. Parecía que el mundo entero se había congelado.
-¡Tenemos que sacarla de aquí!-, gritó alguien detrás de mí. Me giré para ver quién era.
Al mirar detrás de mi veo a 2 personas llevando un cuerpo hacia dentro del pueblo. Todo es un desastre, de un momento a otro todo se vino abajo. Nada de esto se ve bien... Desde que regrese a donde estaba Oliver todo terminó....
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Al volver corriendo, lo primero que vio fue un gran charco de sangre, miembros, intestinos y otras cosas desagradables. Y en medio de todo... Oliver. Su viejo amigo se las había arreglado de alguna manera para aferrarse a su espada a pesar de todo lo que había sucedido, aun faltandole un brazo y con multiples mutiladas en su cuerpo. Miraba los cuerpos a su alrededor con cara de asombro mientras la sangre le manaba de la nariz.
-Oliver...-
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-Debería de ir a casa de Melissa y sacarlas rápidamente del pueblo. Todo el pueblo está comenzando a ser un desastre, quien demonios son esos tipos, ¡que coño quieren! Por qué carajos están haciendo esta masacre...-
Alfred corriendo con espada en mano mientras el pueblo está hecho un desastre, se dirige a una lejana casa, tierra, sangre y sudor cubre todo su cuerpo.
Luchando mientras corre, le cortan el brazo... se arrodilla de dolor, pero no antes de cortar la cabeza de la persona que tiene delante. El otro enemigo cae de rodillas también y se desploma encima de otro camarada.
-¡Yaaaaah!-
Los dos hombres que han sido decapitados por su espada. Alfred no quita su vista de ellos, aunque sus cabezas cortadas ruedan ahora por el suelo.
Luego de haber corrido lo que parece toda una eternidad, aún tan cansado y malherido alfred no suelta su espada. Toca la puerta con furia casi tumbando la misma.
Una hermosa mujer de pelo castaño corto y profundos ojos marrón oscuro lleva en brazos a una niña que no parece tener más de 10 años. Asustada deja entrar al malherido Alfred, chorreando sangre.
"¿Qué ha pasado?-
-Un gran grupo de locos de mierda estan atacando el pueblo.-
La niña tiene los ojos muy abiertos y está aterrorizada mientras mira al hombre que sangra profusamente por sus heridas. Empieza a llorar en silencio.
Melissa viendo a alfred tan herido, sube rápidamente y esconde a Harriet en uno de los cuartos de arriba.
-Escúchame harriet, necesito que te quedes aquí en silencio, no tardaré mucho, solamente necesito curar a tu tío. Puedes quedarte aquí y no salgas hasta que yo vuelva, ¿entendido?-
Harriet asiente con ojos llorosos y asustada, un gran perro entra y se acurruca junto a ella.
Melissa cierra rápidamente la puerta y baja a buscar cosas con las que tratar a Alfred
-Dios... ¿Tan mal estás? Qué pasa...-
Intentando detener la hemorragia de su brazo amputado, la sangre le salpica la cara. No quiere morir. No ahora que ha descubierto lo de Melissa. Si muere ahora, ella probablemente lo odiará para siempre. Pero tampoco tiene otra opción que sobrevivir. Incluso si eso significa perder otro brazo.
-Un gran grupo de locos están---- ¡Carajo! Duele, maldición. Ahhh, perdón Melissa. -
Alfred grita con dolor pero a Melissa no le importa, esta aun sigue tratando sus heridas.
-Como te decía... deberíamos salir de aquí rápido, recoge solamente cosas importantes, del resto me encargo yo.
No creo que podamos sobrevivir si seguimos aquí.
Ellos... ellos...-
Hablando adolorido, escupiendo sangre, sudando y algo asustado este termina de hablarle a melissa.
-Ellos pudieron matar a Oliver...-
Finalmente suelta la espada con su mano libre, ensangrentada, se tapa los ojos con dolor...
-Sabes que Oliver era el más fuerte entre nosotros... no tenemos oportunidad Melissa.
Tenemos que irnos y ahora. Recoge a Harriet ahora y toma algo de comida, del resto me encargo yo.-
Esta se levanta rápidamente y sube a por Harriet, abre la puerta de golpe la sube en sus brazos, detrás de ellas las sigue su más fiel compañía.
-Rápido Axel, síguenos rápido. No te preocupes harriet nos iremos un rato con tu tío ¿bien?-
A pesar de todo lo sucedido Melissa logra mantener su voz lo más tranquila posible. Bajando con Harriet en brazos y Axel siguiéndole se encuentra con Alfred.
-¿Preparados? Nos vamos ya, sígueme y no hagas ruido, si te digo corre, corres. Si te digo que pares, paras. Escúchame hasta que lleguemos lo más lejos posible. -
-Iremos hacia el norte, cerca del río Prin.-
Abriendo la puerta le explica a Harriet lo que harán a partir de ahora.
-Una vez lleguemos a la orilla del río descansaremos un rato... así que aguanta hasta que lleguemos, yo me encargaré de protegeros a ti y a Harriet, no te preocupes por nada.-
Le dice con confianza. Caminan silenciosamente por la calle, era de noche así que todo estaba oscuro pero él conocía su camino lo suficientemente bien; en poco tiempo estaban cruzando el puente que conectaba el pueblo con el bosque.
Una vez en el bosque, continúan caminando.
-Sé que estás cansado pero ya casi llegamos al río, sólo un poco más y descansaremos, no pasará nada si estoy contigo así que relájate....-
Con voz cansada habla Alfred. Este aún sostiene su espada desde que salieron de casa, la espada de Oliver.
-Mamá... ¿qué pasa? Por qué nos fuimos del pueblo. Quiero volver a casa. Nunca más me quejaré de papá.- Harriet entre lágrimas abraza fuertemente a su madre.
-No te preocupes Harriet volveremos pronto, y tu padre también...así que espera un poco más ¿vale?- Melissa ya con voz cansada y triste le responde.
Mientras caminan Alfred se detiene en seco. Mirando a su alrededor se ve angustiado
-Mierda, mierda, mierda. Escucha bien Melissa, nos moveremos a ese árbol que ves a nuestra izquierda, el grande. Hazlo cuando te diga, corre sin mirar atrás que te sigo.-
Melissa asiente, no tiene idea de por qué está pasando esto pero entiende lo que quiere que haga. Corre lo más rápido que puede hacia el árbol. Al llegar a él, alfred se queda parado frente a ella.
Axel empieza a ladrar y ladrar, en un instante una flecha le atraviesa la garganta... El chillido del pobre animal resuena por todo el bosque, algo traumatizante para una niña.
-¡Axel! ¡Mamá qué le pasa a Axel, mamá!- Sacudiendo el cuerpo, Harriet intenta girarse hacia el animal desfavorecido.
Melissa la agarra con fuerza y le tapa los ojos. Entre lágrimas, Melissa intenta ver lo que ocurre a su alrededor, pero sólo hay oscuridad y pequeños rastros de luz que se cuelan entre las hojas de los árboles.
-¡Salgan ya, cabrones!- grita Alfred a pleno pulmón.
En un instante Harriet se siente levantada por unos fuertes brazos, de un hombre que la sujeta como si no fuera más que un saco de patatas.
-¡Mamá, tío ayúdame, tío ayúdame!- Harriet grita.
Harriet se siente aplastada por el agarre de una mano enorme que no la soltará nunca más. Apenas puede respirar y poco a poco va perdiendo el aliento hasta el desmayo...
Y cuando recupera la consciencia lo primero que ve es un techo desconocido.
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