la bóveda que huele a sal y noche | © víctor m. alonso
Como el fuego, que en la noche ilumina la superficie del mar. Como las sombras, o las palabras, que son como sombras, o el silencio, que cae pesadamente en la conciencia, o en la misma oscuridad, o en su propia sombra, la ausencia de sintaxis, la expresión de tu mirada. Ando perdido, a la deriva de este mar que nos une; las corrientes me arrastran adonde yo te vea, donde encuentre tu olor, el humo que desprendes cuando te amo, cuando tu cabello trepida, trema, suena con esa sonoridad del amanecer, con la luz del futuro.
© víctor m. alonso












