Jan Van Eyck - La anunciación (1434-36)
"Al parecer, dicho lienzo pertenecía a un tríptico del que se han perdido sus otras dos partes restantes: una parte lateral derecha y el panel central. Uniendo la arquitectura gótica con lo románico, Van Eyck, en una temática iconológica sobre lo religioso, experimenta con la profundidad de campo aéreo y la recién innovada perspectiva del Renacimiento. Pero lo más curioso es que es un cuadro con palabras, conteniendo un efecto dialogado, como de viñeta lingüística. Por una parte, el ángel Gabriel, con sus alas tornasoladas y con muchos ocelos con ojos de pavo, plasmando el amplio espectro del arcoíris, no suponen otra cosa que una visión extrarretiniana, una ilusión desde lo óptico, una alucinación muy inusual para dicho periodo cromático, cuyo efecto iridiscente se debe a la superposición de capas y veladuras, y resaltando un fenómeno óptico de acuerdo al cambio y enfoque de visión, quien le dice AVE GRA. PlENA (Ave María gracia plena), y la Virgen, recibiendo una tenue luz dorada de siete rayos provenientes de una paloma que desciende de un vitral izquierdo, y que es simbolizada por el Espíritu Santo, le responde ECCE ANCILLA DOMINI (he aquí la esclava del Señor), pero que está dispuesta al revés, para que sea leída por los ojos fulgurantes y juiciosos de Dios desde arriba. Este tipo de relato, innova en la llamada escritura omnisciente, sobre el eje de lo omnipresente y lo inmutable. Las vidrieras, mantienen ese enfoque óptico sobre la transparencia, el destello y el reflejo como un sistema reticular que se apropia de la luz, y que distorsiona lo lumínico en un espacio cerrado y la redirige hacia el tema central, fusionando dramaturgia, ilusión y virtuosismo. La altura y lo cenital de la mirada de Dios, refuerzan esa construcción sobre lo sacro, con un punto de fuga sobre lo simbólico y un claroscuro atmosférico, gracias a esa distorsión espacial generada por la perspectiva empinada, precisamente para hacer majestuosa las figuraciones icónicas que se tuercen debajo y son intencionales en la construcción de la contemplación sublime de lo divino, incluso los azulejos del suelo, representan escenas bíblicas del Antiguo Testamento, tanto como la de los vitrales en la parte superior y los episodios veterotestamentarios de los murales. El pequeño trono y el lirio, solo se complementan como una función simbólica de la pureza y lo inmaculado del nacimiento de Cristo, futuro rey de los hombres. Van Eyck innova no solo en la plasticidad y la pericia compositiva de una luz modulada que perfila toda la escena, sino que se esfuerza por decirnos algo en el dominio del lenguaje y lo narrativo, valiéndose de palabras, zooms para acrecentar el ambiente, y votivos visuales que se parecen a ilustraciones textuales y guiños visuales muy modernos."
















