Está no es una historia más como las que regularmente uno cuenta cuando está feliz o cuando hay una reunion con amigos y llega el punto dónde comparten historias de vida, está es una de esas que prefieres guardarte en el alma por qué sabes que solo te pertenece a ti.
No importa realmente en qué momento leas esto, al parecer siempre será así, más bien yo lo quiero así... Ella es y era la mujer más brillante que he conocido, era lo más parecido a la perfección y digo parecido por qué no la conocía, sin embargo casa segundo de mi vida que pase a su lado jamás terminaba de sorprenderme el como era posible que un ser totalmente opuesto a mis ideales me pareciera tan divino, me cautivaba esa sonrisa y esa mirada tan no se, tan así, solo como ella sabe. Con ella viví los dos mejores años que pude pasar, lleno de altas y bajas como en cualquier relación, pero de algo estaba seguro, si un día terminaba yo no saldría bien y aquí estoy en la madrugada escribiéndole mientras tomo café, recuerdo la primera cita como si hubiese sido ayer, recuerdo aquel bello momento en la playa tomando una cerveza viendo el atardecer mientras tomaba su mano y pienso como fue que llegue a ese punto, era realmente perfecto, anochecía y pasaba el tiempo y no nos íbamos, parecía que ahí amanecería y no importaba, simplemente mientras estábamos juntos era todo perfecto, ahí surgió la primera promesa, "que lindo sería vivir juntos en la playa", dijo ella, a lo que yo temeroso conteste, "sería perfecto". Siguió pasando el tiempo, paso un año y otro, seguía la promesa en pie, pero todo termino, pasaron muchas cosas que poco a poco fueron matando esto, yo estoy súper enamorado aún, ella pues no lo sé, sin embargo yo la espero y si, ahora después de un tiempo estoy por mudarme a la playa donde la esperaré hasta que llegue el día de cumplir esa promesa, ahí estaré sentado en la terraza simplemente esperándola, fumando un tabaco, tomando una cerveza quizá pero siempre. Pensando en ella... Amándola...