Entre laberintos sin salida me hallaba; recorriendo entre la lluvia de Enero secuencias infinitas que no daban tregua. Fugaz fue una palabra que no encajó en mi dolor, las cosas se dieron tan de repente, que el tiempo invitó una despedida con sabor amargo. El sentimiento intacto, y el corazón destrozado; al recorrer mi propio infierno vi muchos caos que no conocía. Música orquestal para inspirar estas letras, y tu recuerdo en mi mente danzando con melancolía son la inspiración de estos caos literarios. Anhelo ser ese pájaro que nos ve como una especie destructiva, sin un alma dentro nuestro, y ellos solo promulgan una cosa: La fuerza y la paz. El entorno no es el mejor, pero lucho por ello. Mi mente hace tiempo dejo su color ardiente, para con cada suspiro, decaer en tonos grises. Un sincel y acuarelas dañadas bastan para que veas mi dolor, y si no es suficiente, te invito a sentarte conmigo, para asi me veas hablar de lo que me destroza entre lágrimas y, unas gotas bajo mis ojos. Nunca pense que rendirme costaría poco, al cabo de todo; deje una cantidad de amor propio en la situación, y cuanto lamento haberlo hecho, de saber que no podría ni un poco, quizá, y siquiera el intento de mantenerme en pie, lo hubiera hecho. Es tarde para lamentar, debo escribir, hasta que mi corazón comprenda, que jamas tocare un lápiz para convertirme en humana eterna, con errores y debilidades.