Está bien estar mal
Aprender sobre temas relacionados con el poder de la mente y como influye en tus emociones ha hecho que para mí sea cada vez más evidente lo privilegiado que soy, y desde ese privilegio a veces empiezo a sentir que es un atrevimiento de mi parte estar triste o sentirme mal.
Atreverme a cuestionar mis ideas y cambiarlas ah causado que me enfrente constantemente con cosas difíciles de la sociedad, de las personas que me rodean y, por supuesto, mías y eso me ha obligado a ser consciente de mis propias fallas y de todas las cosas en las que mi máximo esfuerzo sigue siendo insuficiente. Y desde esa insuficiencia a veces pienso que pierde todo el sentido seguir hablando de esto.
Claro que tengo derecho a estar triste o a sentirme mal, pero no siento la misma empatía conmigo y me hago a la idea de que siempre tengo estar bien. Todo esto mientras al mismo tiempo siento que, para hacer las cosas bien, debo seguir avanzando, escribiendo, compartiendo, publicando o ayudando a otros y termino mostrando una imagen distorsionada de mi vida, una imagen que lleva a que algunas personas piensen que esto a mí me resulta fácil, o que soy de “mente fuerte”, o que tengo respuestas para todo, o que todo lo que hago en mi búsqueda de una vida plena lo hago bien; y por supuesto que nada de eso es cierto.
Ese ir y venir de un lado al otro, combinado con un estado emocional “delicado” me ha llevado a sentirme en un estado de semi-parálisis con respecto a mi proyecto de vida. Hace días que no me siento cómodo escribiendo. Hace días que no me siento cómodo publicando cosas en mis redes sociales. Hace días que me siento culpable por eso, también; y creo que parte de esa incomodidad y esa culpa vienen de sentir que no estoy cumpliendo con un estándar de lo que supongo sería la manera ideal de compartir mi proceso personal. En mi mente, la manera ideal de escribir aquí es siéndole fiel a lo que siempre he promovido: que la única verdad absoluta es que te vas a morir y en vez de disfrutar el viaje hacia ese destino inevitable, te haces la víctima y dices que sufres mucho porqué la vida no es justa.
Lo que me parece curioso es que lo que he querido siempre es compartir mi proceso, y mi proceso en este momento consiste precisamente en estar en un estado emocional diferente, en estar cuestionando las ideas que han servido como base a lo que he compartido hasta ahora y en estar sintiéndome muy inseguro por eso. Es todo totalmente válido, pero está tan lejos de mi resultado ideal que siento que lo que voy a compartir no tiene sentido, porque no es suficiente, porque llega tarde o porque si yo no estoy bien, siento que nada de lo que hago está bien.
No quiero que parezca que estoy buscando palmaditas virtuales en la espalda, ni que estoy quejándome, ni que estoy aprovechando lo “viral” que se está volviendo el hablar de la salud mental.
Me parece genial e importantísimo que se hable cada vez más abiertamente de salud mental, pero no quiero que parezca que estoy explotando mis propias emociones para generar atención. Quiero compartir lo que estoy sintiendo porque, después de darle tantas vueltas, pensé que tal vez el hecho de escribir sobre esta fase de mi proceso personal pueda serle útil a otras personas que están encontrándose en un lugar emocional parecido, y porque creo que es necesario que veamos con más claridad que detrás de la búsqueda de una vida más plena no solo hay momentos felices, paseos en bicicleta, arcoíris y pajaritos, sino que también sobretodo hay frustración, tristeza, agotamiento, dolor y momentos de profunda desesperanza. Escribo este texto para compartir mi proceso personal. Y mi proceso personal consiste, en este preciso momento, en comunicar mis ideas y ayudar a la gente desde mi experiencia, mientras al mismo tiempo encuentro maneras de no caer de nuevo en la depresión y la ansiedad, para generar un cambio personal hacia una vida más equilibrada conmigo mismo.
Veo cosas que he escrito antes y me frustra un poco, debo confesarlo. ¿De dónde estaba sacando tanta inspiración para hablar sobre mi proceso, sobre no perder la esperanza? Llevo días esperando a volver a sentirme así, tal vez pensando que esa es la única versión válida de mí mismo, y que mi versión deprimida, ansiosa, insegura, la que “no está bien” no tiene por qué aparecer en público, porque si acepto que yo también pierdo la esperanza ya nadie va a creer en las cosas que quiero decir. Y eso no solo no tiene sentido, sino que es muy injusto conmigo mismo. Me hace mucha falta tratarme con el mismo cuidado, sensibilidad, solidaridad, compasión y empatía que trato a los que me piden ayuda. Se me olvida que soy un ser que habita este planeta, al parecer.
Lo que quería compartir es que está bien no estar bien, pero a mí se me olvida; por eso escribi esto, para recordármelo. Tal vez para algunas personas deje de tener sentido lo que comparto, pero seguramente a otras personas esta fase de mi proceso les resulte también muy útil y aquí estoy tratando de avanzar con lo que tengo y lo que tengo en este momento es tristeza, soledad, culpa inseguridad y un poquito de desesperanza, aún así seguiré tratando de aplicar lo que aprendí y yo mismo le digo a todos
¿Si te vas a morir, que estás haciendo al respecto?
















