(...) Depuesta por las llamas Ășltimas sobre las playas de ceniza, tĂș, milagro de la estrella fĂłsil, o pasmo de moldes interiores en el caracol de tibia pĂșrpura, o perfecto mascarĂłn de proa en el tajamar erosionado. Y con quĂ© exigencias me reclamas; me enriqueces con quĂ© trabajos; a quĂ© llamados me condenas. Cuando un girar de golondrinas arteriales, se transparenta por entre estĂ©riles desiertos; rige lo incomprensible en las palabras; cobra el fruto ansiado de las puertas con los cerrojos descorridos.
Albur de amor | Rubén Bonifaz Nuño














