Sanar en ocasiones suele ser difícil, toma tiempo, resiliencia, coraje, fuerza, llanto y cada quien lo hace a su manera.
De cada uno depende el costo que desea darle a esa recuperación. La actitud es primordial, la victimización no siempre es lo correcto, a el corazón roto hay que curarlo, debemos sanar las heridas, reabrir viejos sentimientos para colocarlos en lugares concretos para que nos ayuden, la autoestima y amor propio sin super vitales.
Invierte en ti, en tu curación, ayudate, amate, suelta, deja ir... Tu salvación va a llegar, eso es bien cierto.
Leregi Renga















